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Para aquellas personas que gustan de salir a
divertirse, es importante poner atención de los lugares que se
frecuentan y con quién comparten sus actividades.
Hay que aprender a ser más suspicaces en lo que se refiere a las
relaciones y el comportamiento en un lugar público, la actitud que
asumas puede ser la diferencia entre la tranquilidad y el riesgo.
En un restaurante debemos evitar ser prepotentes con los meseros, ya
que esa actitud puede confundirse con agresividad, que genera
resentimientos e induce a la violencia. Una cosa es que paguemos por
un servicio y otra ser groseros y prepotentes.
Tener cuidado al pagar con tarjetas de crédito, recordemos las
clonaciones o cargos extras, por ningún motivo permitir que te
retiren la tarjeta o que hagan doble baucher; no hay que excederse
al tomar bebidas alcohólicas, en algunos establecimientos hay gente
deshonesta que puede aprovechar tu estado y cobrarte de más.
Lo cortés no quita lo valiente.., no olvidemos que
"porfavor" y "gracias" son palabras mágicas que
nos pueden hacer más agradable la velada.
No hay que exponerse, al ir a bares es muy común que sujetos sin
escrúpulos hagan invitaciones con ofrecimientos tentadores, que
pueden terminar convirtiéndonos en víctimas de un delito.
En bares, antros o restaurantes no hablar de más, y sobre todo no
ser presumidos. Hay gente que se dedica a escuchar las
conversaciones para después cometer un ilícito.
No invitar a desconocidos a compartir la mesa, los delincuentes se
ocultan tras una cara bonita y una presencia impecable.
No aceptar copas o refrescos que te invite un desconocido, podrían
ponerte alguna droga en la bebida.
No perder de vista la bolsa o portafolios, sacos o chamarras, no
dejarlos al alcance de la gente que pasa.
En caso de sufrir un atentado, acudir a la policía y al médico
inmediatamente.
Trata de recordar la fisonomía de los delincuentes, la autoridad
competente te va a solicitar una descripción de estos. |