Los niños y su seguridad
dentro del automóvil

Las grandes compañías automotrices trabajan
intensamente para minimizar los daños que ocasiona un accidente.
Centenares de pruebas destructivas se llevan a cabo en sus
laboratorios en Europa, Estados Unidos y Japón, especialmente
equipados con instalaciones e instrumental para medir los resultados
obtenidos.
En esas pruebas se emplean muñecos que representan a conductor y
pasajeros, construidos con materiales y normas que los asimilan con
notable aproximación a seres humanos de carne y hueso. Sus medidas
físicas, su contextura y sus articulaciones son copiadas con
exactitud, de manera tal que los resultados que se obtengan sean
representativos de la realidad y permitan desarrollar vehículos
cada vez más seguros.
Para hacer aún más precisa esta información, los nuevos programas
informáticos simulan de manera cada vez más confiable el
comportamiento de los ocupantes de los vehículos en el transcurso
de un accidente.
Por encima de todos los esfuerzos que se realizan para proteger al
conductor, mucho se ha avanzado en el conocimiento del
comportamiento de los niños como pasajeros, desde el punto de vista
de su conformación física y su respuesta a las excepcionales
aceleraciones y desplazamientos internos que se producen durante los
accidentes.
A las tradicionales recomendaciones de bloqueo de puertas traseras y
prohibición de conducir con los niños en asiento delantero,
contempladas por nuestra legislación nacional (Ley 24.449) se
agregan ahora los especiales diseños de asientos para niños y las
bolsas de aire laterales.
Los Departamentos de Biomecánica de varias firmas europeas, dueñas
de una larga tradición en la producción de automóviles seguros,
están dirigiendo sus esfuerzos hacia el diseño de nuevos asientos
para niños, que incorporan a sus unidades de los modelos más
recientes y que irán extendiéndose paulatinamente hacia las
unidades accesibles a un mayor número de usuarios.
Vale la pena que, antes de introducirnos a la descripción de estos
nuevos elementos de seguridad, tengamos un conocimiento más preciso
acerca de las características físicas de los niños, que deben ser
conocidas y tenidas en cuenta para perfeccionar nuestras conductas
con relación a ellos.
La anatomía infantil requiere asientos
especiales
Es erróneo imaginar a los niños como adultos de tamaño más
reducido, pero con resistencia mecánica similar a la de los
mayores.
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Entre los 0 y 4 años,
el cuello de un niño tiene una tolerancia menor que la de otros
niños de mayor edad o los adultos.
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Además, su cabeza es,
proporcionalmente, más grande y más pesada que la del adulto,
si se la relaciona con el tamaño de su cuerpo.
En tales condiciones, en el caso de un impacto en
el vehículo en que viaja, la zona cervical de su columna estará
sometida a una gran exigencia mecánica, que no está en condiciones
de soportar. Esto parece tener una directa relación con el alto
porcentaje de lesiones cervicales y cerebrales que afectan a los
más pequeños en los accidentes de tránsito.
Fundada en esos datos, una conocida fabricante europea de
automóviles está incorporando a sus unidades y recomendando el uso
de asientos envolventes para niños de hasta 4 años. En ellos el
niño está ubicado con la espalda hacia adelante. Esto permite que
pueda repartir en una mayor superficie los esfuerzos extraordinarios
que se desarrollan durante un choque. Su diseño envolvente evita
los desplazamientos de la cabeza, tanto hacia adelante como hacia
los costados.
Para niños desde los 4 a 10 años de edad, el diseño del asiento
se ha orientado a evitar el efecto de deslizamiento hacia adelante,
por debajo del cinturón de seguridad, desplazamiento que puede
provocar lesiones en el abdomen y la columna, si dicho cinturón no
está adecuadamente colocado.
Naturalmente, todos estos dispositivos de protección y sujeción
están debidamente homologados, conforme a las disposiciones de las
normas vigentes en la materia.
Los niños y el cinturón de seguridad
Existen varias recomendaciones importantes que deben considerarse
con respecto a la protección de los niños:
En primer lugar, los niños SIEMPRE deben viajar
en el asiento trasero del vehículo, exceptuándose solamente
aquellos de cabina simple. Es un gravísimo error llevar a un niño
en brazos de un mayor, en la convicción de que así estará a salvo
de golpes o desplazamientos.
En una colisión a 50 km./h contra un obstáculo, la desaceleración
convierte a un niño de 10 kg. en una masa de media tonelada, que
resulta inmanejable para quien lo lleva.
Los niños que van en el asiento delantero tienen más
probabilidades de resultar heridos o muertos que los que van en el
asiento trasero.
SIEMPRE que viajen en automóvil deben ir con protecciones
adecuadas, de acuerdo a su peso y su estatura, según se señala a
continuación:
Bebes:
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Los bebés, desde su
primer viaje en automóvil, deben ir en silla de seguridad
adecuada, que es la que posee su propio cinturón de seguridad,
el que las sujeta desde los hombros hasta la cintura, pasando
por el abdomen. La silla debe estar siempre sujeta con el
cinturón de seguridad del vehículo al asiento, y mirando hacia
atrás.
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Lo más apropiado es
que la silla se instale en el asiento trasero del vehículo, de
la forma indicada. Si debe situarse en el asiento delantero,
debe mantenerse la posición que hace que el bebé mire hacia el
respaldo del asiento.
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Si por emergencia el
bebé debe ir en brazos del adulto acompañante, éste debe
sentarse en el asiento trasero del vehículo.
Niños:
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Nunca deben compartir
un mismo cinturón de seguridad con otra persona.
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Los niños y niñas de
hasta más o menos 5 años deben viajar SIEMPRE en el asiento
trasero del vehículo, usando silla de seguridad, mirando ahora
hacia adelante y correctamente sujeta con el cinturón del
asiento.
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Una silla de seguridad
adecuada es aquélla que trae su propio cinturón, pues de nada
valdría que la silla fuera sujeta y el niño pudiera igual
salir despedido en caso de un choque.
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A medida que los niños
crecen alcanzan estatura suficiente como para sentarse en el
asiento trasero del vehículo y usar el correspondiente
cinturón de seguridad. Cuando aún son bajitos, se recomienda
el uso de almohadones sobre el asiento, para que el cinturón de
seguridad pase correctamente entre la base del cuello y el
hombro, sin incomodarlos.
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Solamente cuando el
niño tiene más de 12 años de edad puede ocupar el asiento
delantero, usando SIEMPRE el correspondiente cinturón de
seguridad.
Fuente: CMS- Graciela Fernández.
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