Gholamreza
Kordieh (Ali Reza)
"El Vampiro de Teherán"

Gholamreza Khoshrou Kouran Kordieh, era un
taxista de 28 años, más conocido como Ali Reza. Según información
de fuentes iraníes, Kordieh violó y asesinó al menos a nueve
mujeres y niñas para beber su sangre, entre febrero y junio de
1997.
La policía iraní buscó a Kordieh durante cuatro años. Ya había
sido detenido y condenado por violar y asesinar a una nena, pero
escapó mientras lo trasladaban hacia la cárcel.
Dos meses después fue detenido nuevamente por varios asaltos a mano
armada. Pero fue condenado a tres años de cárcel por los asaltos,
no por la violación, ya que nadie lo reconoció. Cuando quedó
libre de aquella condena, Kordieh recomenzó su carrera criminal.
La captura ocurrió entre polémicas por la ineficiencia policial y
reavivó las tendencias más conservadoras en el gobierno.
Durante el juicio, que fue televisado en directo a todo el país,
Kordieh confesó ante un tribunal que mató a sus víctimas entre
los meses de febrero y junio 1997. Dijo que secuestraba a una mujer
cada dos semanas, la violaba y al asesinarla quemaba el cadáver
para impedir que fuera reconocida. La menor de sus víctimas tenía
10 años, la mayor, 47.
El tribunal condenó a Kordieh a diez sentencias de muerte seguidas.
Se estableció que la ejecución sería pública el 13 de agosto de
1997 y en el mismo sitio donde aparecieron algunos de los cuerpos
carbonizados de sus víctimas.
Para satisfacer a los familiares de las víctimas, el tribunal
decidió una ejecución pública y optó por permitir los latigazos.
La Corte Suprema de Irán aprobó la sentencia. Además, un hermano,
una hermana y la cuñada del taxista fueron condenados a 70
latigazos y a varios meses de cárcel por encubrir a Kordieh y por
revender las ropas de las mujeres asesinadas.
De acuerdo con la Shariah, la ley islámica, los familiares de las víctimas
tenían derecho a elegir cómo castigar a Kordieh. Días antes habían
empezado a azotar al taxista, que recibió un total de 900
latigazos. Pero en realidad, los familiares habían pedido la
lapidación: es decir, matarlo a pedradas.
El cadáver de Kordieh, bautizado por el periodismo local como
"el vampiro de Teherán" porque siempre atacaba de noche,
quedó colgando durante horas de una grúa amarilla instalada en el
barrio de la Villa Olímpica, al oeste de Teherán.
A través de altoparlantes eran leídos versos del Corán mientras más
de 1000 policías contenían a la multitud, que gritaba: "Dios
es grande" y "La sangre inocente siempre será
vengada", al ver balancearse en el aire a Kordieh.
"Este es un castigo para el criminal, pero para nosotros, una
lección que debemos aprender. Cada uno es responsable de sus
actos", dijo un sacerdote iraní ante los espectadores que se
habían reunido en el lugar de la ejecución.
Por: Margarita Bernal
Fuente: El Clarín |