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"A
veces oigo voces por teléfono... ignoro qué voces...
amenazas.
Suena el teléfono y alguien me dice cosas extrañas...
que mi madre me envenena poco a poco y que me voy a morir.
Me siento observado… sé que alguien me vigila..."
"...si devoré a esas personas fue porque tenía
hambre y me estaba muriendo.
Mi sangre está envenenada y un ácido me corroe el hígado.
Era absolutamente necesario que bebiera sangre
fresca..."
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Estas declaraciones forman parte
de una entrevista psiquiátrica a Richard Tranton Chase, un asesino
diagnosticado esquizofrénico paranoide tras disparar, apuñalar,
descuartizar y beber la sangre de seis personas en 1977, ganándose
el apodo de "El Vampiro de Sacramento".
Chase nació en 1950. Su juventud transcurrió en un ambiente
familiar tenso. Drogadicto y alcohólico sufría paranoias, ya que
se creía víctima de una conjura hacia su persona por parte de la
sociedad.
Desde muy joven, Chase es conocido por su conducta psicótica que
alterna períodos de apatía con otros de agresividad. Esto, según
estudios psicológicos, se debe en gran parte a traumas infantiles
por las constantes peleas entre su padre alcohólico y su madre, así
como el posterior divorcio de éstos.
A los 21 años, se va de casa para compartir el departamento de unos
amigos. Allí, continuamente drogado, empieza a obsesionarse con la
idea de que una organización criminal trata de acabar con él,
hasta el punto que clava con tablas la puerta de su habitación,
entrando y saliendo de ella por un pequeño agujero que había hecho
en el fondo de un armario de pared.
Poco tiempo después, se afeita la cabeza y acude asustado al médico
alegando que su cráneo se está deformando poco a poco y los huesos
le agujeran la piel. Al mismo tiempo dice sentir que se muere porque
alguien le ha robado la arteria pulmonar, y nota que su sangre no
puede circular. Es internado en un hospital psiquiátrico, saliendo
al poco tiempo, pese a la opinión de algunos médicos que lo
consideran peligroso.
Con 26 años, se cree la reencarnación del forajido Jesse James.
Deja de tomar sus medicamentos y su conducta empieza a empeorar,
estaba convencido de que su sangre se estaba volviendo polvo, por
tal razón decide inyectarse y beber sangre de conejo, así como
también ingerir sus vísceras "para sobrevivir".
Se enferma y los médicos tras percatarse de su obsesión por
consumir sangre, lo ingresan nuevamente en el centro psiquiátrico
diagnosticándole una fuerte esquizofrenia paranoide, además de
conducta peligrosa.
Un año después (1977), Chase piensa que sus órganos se desplazan
en su interior y que el corazón le va disminuyendo de tamaño, según
él por falta de sangre. También se lamenta del estado de su estómago
ya que cree que se le está pudriendo. Descuartiza a numerosos
perros, gatos y vacas para beber su sangre y vísceras mezcladas con
refresco de cola, convencido de que esto le ayudará.
En esa época también es detenido por pasear desnudo en la calle
pintado con la sangre de una vaca mutilada por él. Fascinado por
los crímenes de los asesinos Kenneth Bianchi y Angelo Buono, guarda
celosamente todos aquellos recortes de prensa que los menciona y se
compra una pistola de calibre 22 dispuesto a imitarlos.

Chase en su primer arresto
A los 28 años, comienza su serie
de crímenes: dispara dos veces sin motivo alguno sobre un
desconocido, quien se convierte en la primera de sus víctimas.
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Su segunda víctima es una
joven de 22 años, con un embarazo de tres meses. Chase
dispara tres veces sobre ella, y mientras agoniza, le abre
el vientre para arrancarle los intestinos, que esparce
cuidadosamente por el suelo. Luego, le corta el hígado, el
diafragma, un pulmón y los riñones, colocándolos encima
de una cama. En un ataque de histeria apuñala varias veces
el cuerpo sin vida y tras beber su sangre, se pinta la cara
con ella.
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Cuatro días después comete el más
sangriento de sus crímenes, entra en una casa elegida al azar y
dispara a la cabeza de una pareja de 27 años, y un bebé de 22
meses. Luego, llevándose el cuerpo de la mujer a una habitación,
sodomiza el cadáver, le arranca un ojo y bebe su sangre. Momentos más
tarde, es sorprendido en su macabra carnicería por alguien que
llama a la puerta mientras vaciaba el cráneo del niño, y huye a
toda prisa llevándose el cadáver del bebé. En su propia casa,
decapita el cuerpo tras beberse la sangre y devorar el cerebro
crudo.
Esa misma tarde la policía descubre los cuerpos y organiza la búsqueda
registrando cada rincón de la ciudad tratando de atrapar al
asesino. Dos días después, tres policías llaman a la puerta de
Chase y no obtienen respuesta, pero oyendo ruidos en el interior
deciden vigilar el departamento. Poco después, Chase sale de la
casa con una caja de cartón bajo el brazo, que arroja al suelo para
tratar de huir al ver a los agentes en la puerta.
Su contenido se esparce por el suelo ante el asombro de los policías:
se trata de ropa ensangrentada y trozos de cerebro humano. Chase es
finalmente detenido. Al registrar su departamento, encuentran un
espantoso olor a putrefacción, manchas de sangre, huesos humanos
(de aproximadamente 44 personas) en la cocina y el salón, un plato
con restos de cerebro encima de la cama y el refrigerador repleto de
recipientes con órganos humanos y animales en el interior.

En el juicio trata inútilmente de
justificar sus crímenes diciendo que unas voces de seres
extraterrestres y otras criaturas lo acosaban continuamente obligándolo
a matar.
Richard T. Chase quien fuera denominado el "Vampiro de
Sacramento", finalmente es condenado a pena de muerte por seis
asesinatos, aunque su ejecución en la cámara de gas de la cárcel
de San Quintín nunca se llevó a cabo, pues Chase se suicida en su
celda pocos meses después del juicio con una sobredosis de
antidepresivos, en diciembre de 1980.
Hay quienes creen que no fue un suicidio, sino un accidente al
intentar acallar las voces que le habían conducido a cometer los
asesinatos, voces que volvían a atormentarlo. |