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"Uno piensa
que ya lo ha visto todo en la vida, y de pronto ocurre algo como
esto…"
Robert Rauth, policía de Milwaukee

Jeffrey Dahmer es un asesino en
serie, cuyo perfil psicológico es el prototipo del hombre carente
de todo aquello que hace tolerable la vida. Su actitud negativa le
impidió tener amigos, relaciones, trabajo, intereses, ocupaciones,
dinero, esperanzas o simplemente un lugar dónde vivir. Nunca llegó
a socializar y su interior emocional se fue degradando mientras
llenaba su enorme vacío con fantasmas.
Nació el 21 de mayo de 1960 en el hogar de un matrimonio problemático,
compuesto por un investigador químico y una neurótica emotiva y
autocompasiva esposa. Era un niño tímido y solitario que temía el
abandono y daba la impresión de estar desamparado.
El joven Jeffrey no hacía más que gritar pidiendo atención desde
temprana edad -aunque fuera subconsciente-, pero esos gritos no
fueron oídos, ya que sus padres estaban demasiado absortos en sus
propias guerras personales que los llevaron a un amargo divorcio en
1978.
Su familia cambió de vivienda seis veces antes de establecerse en
1968 en Ohio. La mayor parte de su infancia la pasó escondido en un
cobertizo de madera en una colina, cazando insectos en frascos y
conservándolos en formol. Pronto se interesó por la anatomía
animal. Sentía gran curiosidad por saber qué tenían por dentro y
llenó el sótano de su casa con huesos de conejos, pollos y otros
animales. Luego pasó a las ardillas, mapaches y otras piezas más
grandes, transportaba los cuerpos hasta el bosque, donde los dejaba
pudrirse, luego sumergía los restos en lejía para limpiar y
blanquear los huesos.

Su madre Joyce Dahmer
Su madre tras una temporada en el
hospital, como consecuencia de la ingestión de grandes cantidades
de tranquilizantes y otras drogas, tuvo que guardar cama por el
resto de sus días, hecho que conduciría a Jeffrey a un aislamiento
inquebrantable.
A los once años ya hablaba de manera monocorde. Se convirtió en un
solitario, balando como una oveja en el aula de clase y comportándose
como un retrasado en las tiendas para llamar la atención de sus
compañeros. También comenzó a beber y a masturbarse
compulsivamente utilizando revistas para homosexuales o mirando las
entrañas de los animales que cazaba. A los dieciséis años solía
ir borracho a clase, donde tenía un solo amigo que era proveedor de
marihuana y con quien se drogaba a diario. El joven se refería al
alcohol como su "medicina", un tónico autorecetado con la
intención de calmar sus momentos de angustia. Y ese alcohol a su
vez, alimentaba su inclinación hacia la excentricidad.
A los diecisiete años, tras observar un joven que a diario pasaba
haciendo ejercicio delante de su casa, sintió un deseo desenfrenado
de poseerlo; como no se atrevía a abordarlo para entablar una
conversación, optó por coger un bate de béisbol y se dispuso a
esperarlo con la idea de atacarlo cuando pasara, pero
afortunadamente el joven dejó de ir a correr por esa zona, salvándose
así de ser la primera víctima del atormentado Jeffrey Dahmer.
Al año siguiente, su padre abandonó el hogar, y al poco tiempo, el
18 de junio, el chico toma venganza recogiendo en la carretera a un
muchacho a quien llevó a su casa y asesinó, luego metió el cuerpo
en un saco de basura y lo arrojó por un barranco.
Después de esto, entró en una crisis depresiva y renunció a
seguir viviendo, pero su padre lo envió a la universidad. Allí
también fue rechazado por su continuo estado de embriaguez, y en
diciembre de 1978 su padre lo obliga a alistarse en el ejército,
pero sus continuas borracheras no cesan. Al licenciarse va a vivir
con su abuela, en donde muestra una posible reinserción social,
pues comienza a ir a la iglesia, a leer la Biblia e incluso reduce
su dosis de alcohol y encuentra trabajo en una fábrica.
Pero poco duró este cambio. Al poco tiempo comenzó de nuevo a
masturbarse insistentemente e incluso robó un maniquí de una
tienda, que hacía las veces de compañero sexual. También empezó
a frecuentar las saunas de Milwaukee, lugar donde se daban cita
algunos homosexuales con el fin de tener relaciones anónimas e
impersonales, pero le resultaba difícil conseguir la erección
mientras sus parejas estaban despiertas, por lo que optó por
drogarlos con somníferos antes de mantener una relación sexual.
Después de esto, ninguno de sus amantes cuando volvían en sí,
querían volver a saber nada de él, por lo que creyó más oportuno
buscar un cadáver para satisfacer sus instintos sexuales.
Una noche tras asistir al funeral de un joven de dieciocho años,
fue a desenterrarlo al cementerio, pero no lo consiguió porque el
suelo estaba congelado debido a las bajas temperaturas. En
septiembre de 1986 es arrestado por exhibicionismo indecente hecho
que lo llevó a su primer análisis psicológico, siendo
diagnosticada una personalidad peligrosa.
Un año después mataba por segunda vez. En esta ocasión se trataba
de un joven negro al que ofreció una bebida dopada. Dahmer se
despertó al día siguiente encima del cuerpo ensangrentado, pero
afirma no recordar nada de lo que pasó aquella noche. Lo que sí
recuerda es cómo tras levantarse, mete el cadáver en el armario y
sale a comprar una gran maleta para trasladar el cuerpo a casa de su
abuela. Allí cuenta que lo guardó en el sótano y lo desmembró,
envolviendo la cabeza en una manta y guardándola en una estantería
para hervir más tarde el cráneo y blanquearlo.
Después de eso, Dahmer comienza a matar siempre que se le presenta
la ocasión. Seguía el mismo modus operandi: primero, el flirteo
ofreciendo dinero a cambio de sexo, luego les ofrecía una bebida
con somnífero y, finalmente, los estrangulaba. Después de matar a
su víctima se quedaba abrazando el cadáver, pensando en cómo
conservar las cabezas y formar una especie de altar en la habitación
adornando con los huesos.
Dahmer seguía la predecible pauta de los asesinos en serie. Empezó
matando cautelosamente asustado por sus crímenes. Luego el ritmo
aumenta y se convirtió en una máquina de matar más efectiva. Está
demostrado que estos asesinos con el tiempo se vuelven arrogantes y
despreocupados convencidos de que no pueden ser apresados por ningún
mortal, creyendo tener máximo poder y autoridad sobre los demás.
Dahmer mostraba muchas características de asesino organizado:
acechaba a sus víctimas, les engañaba para llevárselos a su
departamento con la promesa de dinero y favores y, después de la
muerte ocultaba las pruebas de los crímenes, pero también daba
muestras de ser un criminal desorganizado: realizaba actos sexuales
con sus víctimas después de la muerte, consumía su carne y
sangre, las mutilaba y conservaba algunas partes como recuerdos.
Esta mezcla de delincuente organizado y desorganizado es lo que se
denomina un asesino "mixto".
En una ocasión una de sus víctimas logró marcharse antes de que
las drogas surtiesen su efecto, y la policía efectuó un registro
de la casa, pero afirmaron no haber hallado nada.
El 30 de enero de 1989 fue declarado culpable de atentado contra el
pudor en segundo grado, por seducir a un menor de 13 años con propósitos
indecentes, y antes de comenzar a cumplir la condena de un año de cárcel,
mató a otro joven, guardó el cuerpo en el cuarto de baño y para
su mayor satisfacción sexual lo mutiló y le pintó el cráneo con
aerosol.
En marzo de 1990 se trasladó a vivir a un deteriorado piso; adquirió
una larga mesa y dos grifos de plástico para extender los cuerpos
de sus víctimas. Allí tomaba fotos con una cámara Polaroid de sus
amantes una vez muertos. Luego, congelaba los órganos, comía parte
de la carne y hervía el resto en una enorme olla antes de echarlos
en un gran contenedor de basura preparado con ácido.

Entrada a su departamento
Normalmente, el caníbal rajaba
los cuerpos desde el cuello hasta la ingle frotando las vísceras
para procurarse un mayor placer sexual, pero llegó un momento en
que este placer no era suficiente y con sus víctimas pensó en
crear "zombies" o muertos en vida que pudiera conservar
sin que se deteriorasen, agujereando los cráneos e inyectándoles
un líquido.
A veces se bañaba en compañía
de los cadáveres. En el refrigerador guardaba los corazones, en el
congelador las cabezas, en el fichero los cráneos y en la cama un
cuerpo descompuesto. Así lo encontraron los policías que
registraron su casa horrorizados una vez que lograron arrestarlo el
23 de julio, tras la denuncia de otra víctima que logró fugarse de
su casa.
El joven, atado con unas esposas, había alertado a la policía
diciendo que un hombre con un cuchillo le había amenazado con
arrancarle y comerle el corazón.
Cuando la última víctima escapó de su departamento en medio de la
agresión, el asesino aguardó tranquilamente a que llegara la policía
y no hizo ningún esfuerzo por destruir u ocultar la gran cantidad
de pruebas que guardaba en su domicilio: centenares de fotografías
de sus víctimas tanto muertas como vivas, cráneos y partes del
cuerpo en bidones, cajas y el congelador.
Según su abogado, si no se había resistido es porque deseaba
terminar con todo aquello. Deseaba ofrecer a la policía una
declaración completa de lo que había hecho, puesto que no podía
culpar a nadie salvo a él mismo.
Según Park Dietz, psiquiatra forense, que actuó como consultor en
el estudio sobre asesinos en serie del FBI, Dahmer encaja
perfectamente en la subcategoría que se denomina
"marginal": una persona propensa a la furia asesina si
cree que está siendo abandonada, con una perversión capaz de
realizar actos sexuales con la víctima una vez muerta. El desorden
de esta personalidad marginal está marcada por el miedo al abandono
y la incapacidad de tolerar el aislamiento o el aburrimiento. Una
teoría habitual es que puede relacionarse con abusos de la
infancia. La gente que teme el abandono puede sentirse ultrajada
cuando alguien que desean que se quede va a marcharse. En este
sentido, el asesino en serie normal llega a serlo por su carácter
antisocial o por tener fallas de carácter y también a través de
desviaciones sexuales, normalmente sádicas y necrofílicas.
Muchos niños que no reciben la atención que ansían en casa, la
buscan en la escuela. Dahmer lo hizo con sus extravagancias y su
comportamiento muchas veces cómico, pero terminó siendo marginado.
No sólo se sintió fracasado en su casa, también en la escuela, en
la universidad y en el ejército. Era evitado y humillado, puesto de
lado. Eso debió dejarle con una terrible sensación de angustia y
desamparo. Por ese motivo proyectó sus sentimientos sobre sus víctimas.
Las humillaba, las descuartizaba y luego las dejaba, también.

El juicio comenzó el 27 de enero
de 1992. Desde el principio quedó claro que le impulsaba un
trastorno mental, a pesar de que él hacía todo lo posible por
disimularlo.
Dahmer se mostró tan sincero y cooperador como muchos otros
asesinos en serie, sin embargo, ni él mismo podía entender cómo
había sido capaz de cometer todas aquellas atrocidades. Todos los
presentes pudieron darse cuenta de hasta qué punto sus compulsiones
y fantasías se habían apoderado de su mente, empujándole a seguir
asesinato tras asesinato.
Después del veredicto habló por primera vez al tribunal, dijo: "Señor
juez, todo ha terminado, me siento muy mal por lo que hice a esas
pobres familias y comprendo su merecido odio. Asumo toda la culpa
por lo que hice. He hecho daño a mi madre, a mi padre y a mi
madrastra, pero les quiero mucho".
El carnicero de Milwaukee fue sentenciado a un mínimo de 900 años,
pero murió en la cárcel en 1994 asesinado a golpes por un recluso.
Tras la noticia, los padres de Dahmer se pelearon por la posesión
de su cerebro, llegando incluso a enfrentarse ante los tribunales.
La madre deseaba venderlo a un hospital de investigación mental,
mientras que el padre sólo deseaba enterrarlo lejos de todo el
mundo y de su memoria.
También los parientes de sus víctimas, representados por un
abogado, consiguieron hacer negocio con los utensilios utilizados
por el asesino para trocear y desangrar. Su refrigerador se subastó
públicamente, al igual que todo tipo de cuchillos, sierras,
picadoras y taladros.
Un grupo de ciudadanos de Milwaukee compró el lote completo con
intención de montar un "museo de los horrores" para la
atracción de los turistas, pero al final no se atrevieron a llevar
a cabo el proyecto y destruyeron el macabro legado del caníbal.
Por: Margarita Bernal
Fuente: Psychokillers |