Menú

  Buscar

Google

  En:
WWW
LatinoSeguridad

  Importante
  Debería Ud. saberlo

¿Cómo se cuentan los delitos?

Suele creerse que el universo delictivo está formado por crímenes de dos tipos: los que fueron denunciados ante las autoridades y los que no llegaron a serlo. Acompaña a esta convicción la creencia de que las estadísticas oficiales revelan el monto de los primeros y las encuestas victimológicas bastan para descubrir el de los segundos. La realidad, sin embargo, es un poco más compleja. No está de más ofrecer algunos detalles.


No detectados

Para que un delito llegue a ser contado y registrado por una procuraduría es necesario recorrer varios pasos. El primero es que el delito sea detectado y definido como tal. Eso no es tan frecuente como parece, ya que hay muchos delitos que no se detectan: piénsese en los cambios de precios que hacen a diario los supermercados y otras tiendas semejantes.

¿Quién va a advertir que el jabón o el arroz tienen un sobreprecio de cinco, diez o quince centavos que no debía aplicárseles sino tiempo después? En un caso individual quizá no tenga importancia, pero si se considera el volumen de ventas no hay duda de que se trata de un fraude mayor.

No es este el único caso de un delito que no se detecta: ¿cuántos homicidios oculta el registro de personas desaparecidas? ¿quién contó, en su tiempo, los cadáveres de personas asesinadas y enterradas que a veces se descubren al hacer una excavación para construir un nuevo edificio? Y no sólo eso: hay crímenes que sí se detectan, pero que la víctima no llega a definir como tales. Un triste ejemplo: las muchachas sin experiencia sexual previa que son violadas por un novio o conocido sienten disgusto y molestia por lo que pasó, pero con frecuencia creen que así es el acto sexual y no es sino hasta que lo comentan con una amiga que llegan a entender que se trató de una violación.


Sin denuncia

No basta con que un delito sea percibido y definido como tal para que llegue a las estadísticas, ya que muchos factores pueden inhibir su denuncia. Se sabe, por ejemplo, que la probabilidad de que un robo llegue a ser denunciado es proporcional al valor de lo robado: quien pierde en un asalto una cartera con cien pesos rara vez acudirá a denunciar el hecho, pero el robo de un auto casi siempre se denuncia.

Factor importante, pero de menor peso, es la violencia que haya sufrido la víctima, ya que cuando las amenazas o heridas recibidas son graves o pueden repetirse suele ocurrir que el temor inhiba la denuncia. La violencia intrafamiliar sería un ejemplo.

El secuestro exprés, donde los asaltantes tienen todos los datos de la víctima, sería otro. A esto hay que añadir la vergüenza, razón de que no lleguen a conocimiento de las autoridades muchos delitos sexuales.

Otro factor que impide que muchos delitos detectados y definidos lleguen a figurar en las estadísticas oficiales es la pobreza de quienes los sufrieron. Un análisis de las encuestas victimológicas efectuadas trimestralmente por nuestro diario, revela que quienes tienen mil 500 pesos de ingresos mensuales denuncian 18 de cada cien delitos que sufren. Quienes ganan 10 mil denuncian 20 y 35 quienes tienen ingresos de 50 mil pesos por mes.


No contados

El hecho de tomarse el trabajo de ir a denunciar un delito ante el ministerio público no es garantía de que llegue a ser parte de las cifras oficiales. El primer problema se encuentra en los delitos que pertenecen al régimen de querella y que tienen que ser ratificados por el querellante. Esto plantea tales dificultades y pérdida de tiempo que, al menos en el DF, alrededor del 30 por ciento de tales crímenes no llegan a ser ratificados y en consecuencia no cuentan en las estadísticas.

El segundo problema está en cómo cuentan las procuradurías los delitos que llegan a su conocimiento y si los consideran o no como tales. Es claro que no todos los hechos denunciados como delitos ante las autoridades tienen en verdad ese carácter. En algunos casos es posible que sí se tratara de un crimen, pero la circunstancia de que no pueda probárselo -como ocurre al carecer de la factura necesaria o del parte médico respectivo-, obliga a rechazarlo. En otros casos el crimen es fingido por el denunciante porque quiere perjudicar a otra persona u obtener una ganancia. En conjunto los delitos falsos o incomprobables representan alrededor del 8 por ciento de los delitos registrados.

A esto hay que añadir que las procuradurías no cuentan todos los delitos de los que reciben noticia. Dos ejemplos: supóngase que en un camión unos asaltantes roban a diez personas y las diez van ante el ministerio público y levantan el acta respectiva. Aunque el agente le toma su declaración a cada una de ellas y se trata, propiamente, de diez robos, como todos figuran en una sola averiguación previa para efectos estadísticos sólo cuenta un robo. El segundo ejemplo se refiere al concurso de delitos, expresión con la que se señala que en un mismo acto se cometieron dos o más crímenes. Hay muchos casos de robo y lesiones, de lesiones y amenazas, de robo y violación y de tres o más delitos: si quienes roban un banco se llevan a una persona de rehén tras dinamitar la puerta de la caja fuerte, cometieron robo, secuestro y daño en propiedad ajena. Señalo el punto porque, de nuevo, sólo cuenta uno, el delito supuestamente principal, aunque no hay reglas fijas que determinen a cuál ha de dársele ese carácter.


Conclusiones

Es erróneo suponer que en las estadísticas oficiales están todos los delitos denunciados. No es así: las autoridades sólo cuentan algunos. Y también es erróneo suponer que cualquier encuesta puede descubrir el monto de los no denunciados, o sea la supuesta "cifra negra". Y lo es porque por bien hecha que esté una encuesta es inevitable que sea ciega ante ciertos delitos, como el homicidio, la violencia intrafamiliar y los delitos de cuello blanco. Lo que puede descubrir es, de nuevo, sólo parte del universo delictivo y, para colmo, una parte que no es del todo comparable con la que detallan las estadísticas oficiales.

Por. Rafael Ruiz Harrell
Fuente: ICESI

 

Webmaster: 

webmaster@latinoseguridad.com

Ventas: 

joseluis@latinoseguridad.com

Sugerencias 

joseluis@latinoseguridad.com

Grupo Corporativo Diamante | Copyright © 2000 - 2003 | Todos los derechos reservados