El negocio de la lucha antiterrorista

No hace demasiado tiempo, los policías que visitaban una feria comercial y se detenían en un stand de alguna empresa dedicada a la venta de trajes de protección contra amenazas nucleares, biológicos o químicos
(NBQ) comentaban: "Espero no necesitarlo nunca", y seguían su camino, dejando que los militares compraran ese tipo de equipos.
Pero ya no es así. "Ahora dicen: 'Necesito eso'", señaló Bob Weaver, presidente de la firma dedicada al desarrollo de trajes Lanx Fabric Systems, que ha visto cuadruplicarse en los tres últimos años el volumen de los negocios de su empresa con la policía. "La gente que solía evitar este tipo de cosas ahora está muy interesada".
Con los ojos puestos en la posibilidad de recibir el premio de 33.000 millones de dólares de las arcas federales, Weaver y otros fabricantes de productos que van desde videocámaras hasta detectores de radiación están muy ocupados promocionando sus artículos ante los integrantes de la infraestructura antiterrorista de la nación, un mercado que prácticamente no existía en la época de Clinton. En muchos casos, tecnologías desarrolladas por las fuerzas armadas se están adoptando en los departamentos de policía y bomberos locales.
Pero conseguir una porción del pastel puede no ser sencillo. En lo que constituye la primera Homeland Security Conference (Convención de la Seguridad Interior), los vendedores deben enfrentar la competencia y el desafío de convencer a la agencias gubernamentales de gastar dinero que si bien abunda, al mismo tiempo, es difícil de conseguir.
"Todo el dinero fácil ya se gastó", dijo Edward McWilliams, que vende BioSeal, un material empleado para envolver cadáveres que pueden estar contaminados con gérmenes peligrosos, incluso con las llamadas amenazas biológicas Nivel 4, como el virus del Ébola.
Si bien los organismos gubernamentales gastaron dinero a manos llenas después de los atentados terroristas del 11 de septiembre, ahora han adoptado una actitud más mesurada, señaló McWilliams, cuyo stand estaba decorado con la frase: "¿Qué planes tiene para 6.000 muertos?"
Desde 2001, el gobierno federal ha asignado una suma estimada en 13.100 millones de dólares en fondos para la lucha antiterrorista a organismos municipales y estaduales. Ha surgido cierta polémica respecto de las asignaciones por el hecho de que parte del dinero se distribuye de igual forma a todos los estados, con lo cual los residentes de Wyoming reciben el doble de dinero per cápita que los neoyorquinos, según la revista Time.
Mientras tanto, se espera que el Congreso -- si logra cumplir con su tarea -- asigne 33.000 millones de dólares para mantener a flote el Departamento de Seguridad de la Patria un año más. Pero los fondos vienen acompañados de muchas condiciones, entre ellas montañas de trámites que deben cumplimentarse. Algunos organismos tuvieron que contratar personal para escribir solicitudes de otorgamiento de fondos; una tarde completa de la convención que se desarrolla en San Diego estará dedicada a los desafíos que presenta conseguir dinero del gobierno.
Randall Lofland, gerente de ventas de Lanx Fabric Systems, tiene una opinión diferente de McWilliams. Contrariamente a lo que señalan los críticos, los organismos gubernamentales siempre se cuidaron de comprar productos destinados a la lucha contra el terrorismo. Pero Lofland reconoció que la inyección de dinero federal puede complicar las cosas: "Ahora hay más controles", dijo.
Sin importar los obstáculos que puedan presentarse en el futuro en el frente financiero, muchas de las empresas que exhiben sus productos en la convención de San Diego no la están pasando nada mal. En muchos casos, los fondos federales y locales impulsaron tanto la investigación como las ganancias.
Por ejemplo, las ventas de Safety Tech International, dedicada a la fabricación de dispositivos que facilitan el uso de respiradores para filtrar el aire, como las máscaras antigás, aumentaron 16 veces en los últimos tres años.
Los respiradores, que sirven para proteger a los rescatistas de las sustancias químicas peligrosas que pueda contener el aire, son difíciles de usar. Respirar a través de los filtros exige contar con una gran potencia pulmonar y puede resultar una tarea agotadora, en particular, si el usuario ya está cansado por haber desarrollado actividad física. Hasta una máscara para protegerse del polvo puede resultar sumamente molesta en una emergencia.
Mediante un dispositivo de ventilación, los productos de Safety Tech inyectan aire en el sistema de filtrado y después lo envían al respirador, haciendo que al usuario le resulte más fácil respirar normalmente. Los dispositivos, que antes eran utilizados mayormente por las fuerzas armadas, ahora se han vuelto populares entre los agentes del FBI y los equipos SWAT, señaló Jeff Paden, director de ventas y marketing de Safety Tech.
Con palabras muy en boga como "conciencia situacional" y "combatientes bélicos", otros fabricantes están tratando de vender gafas de visión nocturna, videocámaras diminutas (inclusive una del tamaño de un micrófono de solapa), sistemas de realidad virtual y detectores de bioagentes.
En un stand, yace sobre una mesa un maniquí de casi 6 pies de altura que representa a un soldado herido, con una pierna ensangrentada como consecuencia de una explosión y todo. El maniquí parpadea y parece respirar, mientras una máquina registra sus signos vitales. El objetivo de "Stan" -abreviatura de "hombre estándar"-es simular los desafíos que deben enfrentarse a la hora de brindar atención médica a los heridos en el campo de batalla.
Stan puede programarse de modo de presentar los síntomas de prácticamente cualquier enfermedad o herida, se trate de SARS o un ataque con gas sarín. Entre otras cosas, su respiración, su pulso y nivel de oxígeno cambian en forma automática en respuesta al tratamiento o el estrés. Cuando la presión arterial desciende, el pulso radial y femoral -en la muñeca y la ingle-disminuyen, tal como le sucede a una persona de carne y hueso. Incluso puede supurar pus y tener hemorragias de sangre cinematográfica, combinada con jabón para dar la sensación resbalosa de la sangre verdadera.
Por Randy Dotinga
Fuente: ciberpol.com
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