La Tortura

La definición, por obvia y cercana, sobrepasa
las palabras. Aún así, y en el terreno internacional, la explicación
más definida la dio el artículo I de la Declaración contra la
Tortura, adoptada por la Asamblea General de la Naciones Unidas, el
9 de Diciembre de 1975:
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«Para
los fines de esta Declaración, tortura significa todo
acto por el cual se inflige intencionadamente un intenso
dolor o sufrimiento físico o mental a una persona, por o
a instigación de un funcionario público, para fines
tales como obtener de ella o de una tercera persona una
información o confesión, castigarla por un acto que ha
cometido o intimidarla a ella o a otra persona. No se
incluye el dolor o sufrimiento proveniente sólo de,
inherente a, o propio de sanciones legítimas en la medida
comparable con las Reglas Mínimas Legales para el Tratado
de Presos».
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Bastante más de la mitad de los países
del mundo utilizan la tortura. Se trata de una práctica que no es
ni inevitable ni natural. La información que existe sobre cómo
ponerle fin no es escasa: lo que escasea es la voluntad política de
terminar con ella.
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"México,
se han establecido leyes que previenen y sancionan la
tortura desde 1986; sin embargo, existen pocos
funcionarios detenidos por este delito y muy pocas víctimas
a las que se haya resarcido por los daños ocasionados. La
sola vigencia de las leyes no garantiza el respeto a los
derechos humanos. Desafortunadamente, el fenómeno de la
tortura se ha incrementado y adquiere nuevos matices. La
participación de la sociedad mexicana e internacional,
puede ser decisiva para lograr la plena vigencia de los
derechos humanos."
Sara Guillet, delegada
permanente de la FIDH
ante las Naciones Unidas en Ginebra, Suiza
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Establecida en 1986, la Organización Mundial
Contra la Tortura (OMCT) es actualmente la principal coalición
internacional de ONG que luchan contra la tortura, las ejecuciones
sumarias o extrajudiciales, las desapariciones forzadas y, en
general, contra cualquier forma de tratamiento cruel, degradante o
inhumano. Para el desarrollo de su trabajo la OMCT dispone de una
red (SOS
- Tortura) compuesta por más de 240 (doscientas cuarenta)
organizaciones no gubernamentales, las que actúan como fuente de
información y soporte de las actividades de la organización.
Pasos para erradicar la tortura:
Condenar la tortura.
Los dirigentes políticos deben dejar claro que no se
tolerarán en ningún caso la tortura ni los tratos crueles,
inhumanos o degradantes.
Garantizar la protección.
Los gobiernos son responsables de garantizar que no
se practica la tortura: deben establecerse y aplicarse
salvaguardias preventivas, incluidas las expuestas en el
Programa de Doce Puntos para la Prevención de la Tortura, de
Amnistía Internacional.
Investigar y llevar a los responsables
ante la justicia.
Todos los informes de tortura deben ser investigados
de forma inmediata y efectiva por las autoridades. Todos los
responsables de infligir torturas deben comparecer ante la
justicia, independientemente del lugar en el que se encuentren.
Garantizar la reparación.
Quienes han sufrido torturas deben tener derecho a
una reparación completa y rápida, que incluya la compensación
y la rehabilitación.
Eliminar la violencia contra las
mujeres.
Los gobiernos deben combatir todas las formas de
violencia contra la mujer, incluida la tortura.
Combatir la discriminación.
Los gobiernos deben combatir la discriminación y
otros factores que contribuyen a la tortura, como la falta de
conciencia pública respecto a los derechos humanos.
Proteger a los niños. Los gobiernos deben adoptar medidas
especiales para proteger a los niños.
Proporcionar formación.
La policía, los funcionarios de prisiones y las
fuerzas armadas deben recibir formación y estar motivados para
oponerse a la tortura.
Abolir las penas crueles.
Las penas judiciales que constituyan tortura o malos
tratos deben ser abolidas.
Garantizar unas condiciones de reclusión
adecuadas.
Las condiciones de reclusión no deben infringir las
normas internacionales sobre el trato a los reclusos.
Proteger a los refugiados.
Nadie debe ser devuelto a un país en el que corra
peligro de ser torturado.
Ratificar los tratados.
Todos los gobiernos deben ratificar la Convención de
la ONU contra la Tortura y deben permitir la presentación de
denuncias individuales e interestatales.
Fuente: Varios |