Vidrios de seguridad

El vidrio normal es una mezcla de arena de cuarzo (dióxido de silicón), sosa (óxido de sodio) y cal (óxido de cal). El cuarzo es el material base que da la estructura básica del vidrio; la sosa colabora con la fundición, facilitando su manejabilidad, y la cal impide que el vidrio se disuelva al contacto con el agua.
Hay circunstancias en que los vidrios normales resultan bastante peligrosos, debido a que son muy frágiles, además, al romperse lo hace en forma irregular, pudiendo quedar superficies bastante puntiagudas y cortantes. Las puertas de cristal, los grandes ventanales de los edificios y los automóviles son sólo algunos ejemplos de lugares donde el uso de vidrios normales puede resultar en una tragedia.
Supongamos que los parabrisas de los autos estuvieran hechos de vidrio normal, en un choque las probabilidades de que el vidrio se rompa son casi del 100%, aunado a que, o bien queden grandes pedazos puntiagudos de vidrios con los que los pasajeros puedan chocar, o que pedazos más pequeños salgan disparados hacia los ocupantes, ocasionándoles (en ambos casos) graves daños.
Por estas razones, se creó una técnica que consiste en templar el vidrio; esto es, someterlo a cambios de temperatura para fortalecerlo. Al templarlo no sólo se hace más fuerte, también adquiere la propiedad de romperse como si fuera de azúcar, evitando así que queden esos trozos grandes y puntiagudos que en más de una película han matado al malo partiéndolo por la mitad.
Además, también se puede laminar el vidrio para incrementar su nivel de seguridad; los vidrios laminados dejan de ser simples vidrios para convertirse en vidrios de seguridad o safety-glass. El laminado consiste en que el vidrio sea en verdad varias láminas de vidrio unidas entre sí por capas intermedias de una resina suficientemente fuerte y durable llamada butiral de polivinilo.
La ventaja del vidrio laminado o de seguridad consiste principalmente en que es anti-estrellable. Al romperse (aunque dependiendo del grosor puede llegar a ser prácticamente irrompible) en lugar de que los pedacitos de vidrio salgan volando hacia todos lados, se quedarán adheridos a la resina.
Podemos encontrar vidrio laminado en las puertas de cristal, en los elevadores, en las escuelas y estadios, en aeropuertos y hoteles, en tiendas, fábricas y, naturalmente, en los parabrisas de los autos.
En un vehículo esta característica resulta vital pues es muy común que en los accidentes al menos uno de los cristales se reviente; si este cristal no fuera laminado, sus astillas saldrían expelidas a la velocidad proporcional del golpe, pudiendo quedar clavadas en alguno de los pasajeros o dejar ciego a alguno otro.
Además de la seguridad ante los fragmentos hay otro punto. Los vidrios laminados no se rompen como cualquier otro vidrio sino que se agrietan, permitiendo al conductor seguir su trayecto aún con el vidrio roto.
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