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Los árabes
utilizaron la palabra alkuhl para nombrar al "espíritu"
que se apodera de todo aquel que se atreve a abusar de los productos
fermentados.
El alcohol es un líquido incoloro y volátil que está presente en
diversas bebidas fermentadas, en concentraciones que van desde el 5
hasta el 20%, como es el caso de la cerveza y los vinos.
Algunos de estos fermentos se destilan por medio de un alambique
para aumentar su concentración etílica hasta un 40%; así es como
se producen el tequila, el whisky, el vodka, el ron, la ginebra, el
anís, etc.

Alambiques de destilación
«Pan y cerveza para
un día». Esta sencilla anotación pertenece a la lista de gastos
de una familia que habitaba en la Mesopotamia asiática 3000 años
antes de Cristo. La lista está considerada como el texto más
antiguo que se conserva. Los antiguos egipcios bendecían a Osiris
por el regalo de la cebada y tenían destilerías de cerveza desde
hace seis mil años. Los griegos y los romanos de la época clásica
agradecían a Dionisio o a Baco por la creación de la
vid y el «vino divino». Cuando el Capitán Cook navegó por los
mares del Sur a mediados del siglo XVI halló que los polinesios
tomaban kava, una bebida alcohólica que fermentaban de una
especie de pimienta. Bernal Díaz del Castillo, cronista de la
llegada de los españoles a Tenochtitlan, aseguró que el territorio
de la Nueva España, estaba «lleno de magueyes (plantas grandes y
carnosas), de los cuales hacen su vino».

Baco (Rubens)
Durante la Edad Media el
alcohol se utilizó como remedio para prácticamente todas las
enfermedades; de hecho en galés la palabra whisky significa
"agua de vida". No obstante hoy se reconoce que el alcohol
tiene un valor terapéutico extremadamente limitado. En el mercado
existen concentrados metilados de alcohol con aplicaciones
industriales y médicas. En el primer caso se utiliza como solvente
o diluyente en la manufactura de pinturas y otros productos. En usos
médicos se emplea externamente para desinfectar la piel debido a su
acción bactericida; también se usa para curar algunas lesiones de
la piel y para disminuir la sudoración.
El nombre químico
del alcohol es etanol o alcohol etílico.

Etanol (C2H6O)
Dependiendo del género
de bebida que lo contenga, el alcohol aparece acompañado de
distintos elementos químicos que lo dotan de color, sabor, olor y
otras características.
El alcohol se ingiere. El tiempo que pasa desde el último trago
hasta que se alcanzan las concentraciones máximas en la sangre varía
de 25 hasta 90 minutos. Cuando el etanol alcanza el cerebro actúa
como un depresor primario y continuo del Sistema Nervioso Central.
La estimulación aparente es en realidad un resultado de la depresión
de los mecanismos de control inhibitorio del cerebro. Bajo los
efectos del alcohol, las personas gozan de un lapso de desinhibición
provocada por la depresión de mecanismos inhibitorios. Al disminuir
la inhibición, los mecanismos de control momentáneamente ceden
paso a la excitación.

Como ocurre con la
mayoría de las drogas, sus efectos dependen de la dosis. Los
centros superiores se deprimen primero afectando el habla, el
pensamiento, la cognición y el juicio. A medida que la concentración
alcohólica aumenta, se deprimen también los centros inferiores
afectando la respiración y los reflejos espinales, hasta llegar a
la intoxicación alcohólica que puede provocar un estado de coma.
El contenido de alcohol etílico en una bebida que no se haya
sometido a controles de calidad y sanidad, puede estar diluido o
rebajado con metanol, un alcohol derivado de la madera que al
metabolizarse ocasiona ceguera permanente.
Las concentraciones de alcohol difieren de una bebida a otra, es por
ello que a nivel médico, las dosis suelen medirse en función de
los porcentajes que una persona llegue a acumular en su torrente
sanguíneo. De esta manera se considera que las dosis bajas fluctúan
entre 0.02 y 0.06 %, mientras que las dosis letales sobrepasan el
0.50%. El cuerpo humano sólo puede metabolizar de 10 a 15 ml de
alcohol por hora. Concentraciones mayores se consideran letales.
A nivel psicológico, las dosis bajas producen la sensación de
elevar el estado de ánimo y relajar a la persona. A nivel físico,
un poco de alcohol aumenta la frecuencia cardiaca, dilata los vasos
sanguíneos, irrita el sistema gastrointestinal, estimula la secreción
de jugos gástricos y la producción de orina. Las dosis medias
alteran el habla, el equilibrio, la visión y el oído. Se tiene una
sensación de euforia y se pierde de la coordinación motora fina,
por lo que ya no es aconsejable conducir un automóvil ni manejar
cualquier tipo de maquinaria. En dosis altas, los síntomas
anteriores se agudizan y se alteran las facultades mentales y del
juicio. Si el individuo continúa bebiendo puede ocurrir una pérdida
del control motor en la que se requiere ayuda para poder moverse y
hay una evidente confusión mental. A partir de una concentración
sanguínea equivalente a beber más de 10 tragos sin descanso
alguno, puede ocurrir una intoxicación severa; cualquier otro
aumento en las concentraciones puede provocar desde inconsciencia
hasta coma profundo y muerte por depresión respiratoria.
En términos acumulativos, el consumo inmoderado irrita el estómago
y produce gastritis, daña el corazón al producir trastornos del
ritmo cardiaco e incluso insuficiencia cardiaca; daña también el hígado,
cuya consecuencia es la tan conocida cirrosis hepática, una
enfermedad causada por la pérdida de células hepáticas que
disminuye la producción de bilis. En lo que se refiere al sistema
nervioso, el abuso de esta droga puede ocasionar serios trastornos
mentales como pérdida de la memoria, deterioro del aprendizaje,
inflamación de los nervios, e incluso el llamado síndrome de Korsakoff,
un estado psicótico caracterizado por la pérdida de la realidad.
Ingerido por mujeres embarazadas el alcohol puede afectar al feto y
producir malformaciones o retardo mental irreversible.
El uso continuo o frecuente induce un tipo especial de tolerancia
que se atribuye al aumento de la cantidad y actividad de la enzima
corporal encargada de metabolizar el alcohol.
El consumo inmoderado de alcohol provoca una dependencia física
intensa, la supresión alcohólica puede presentar diversas
manifestaciones que van desde ansiedad y temblores, irritabilidad e
hiperactividad crecientes, hasta el temible delirium tremens.
Cualquier bebida alcohólica es legal y se vende libremente entre la
población adulta, que debe consumirlo fuera de la vía pública.
Los fabricantes están obligados a advertir a sus clientes sobre los
peligros para la salud y a recomendar el consumo moderado.
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El
alcohol en México

Podemos
afirmar que a partir del mito de Quetzalcóatl se
justifican las drásticas penas morales que algunos
pueblos del México antiguo y moderno han venido
imponiendo al uso inmoderado de bebidas embriagantes.
Según registra la mitología prehispánica, el
sanguinario dios Tezcatlipoca se enamoró de una princesa
llamada Mayahuetl. La abuela de ésta se opuso a la unión
por lo que la pareja se vio forzada a huir. La vieja los
persiguió con tal insistencia que Mayahuetl se convirtió
en árbol pensando que así podría pasar inadvertida. La
abuela descubrió el engaño y cortó en pedazos a su
nieta árbol con un hacha. De esta manera Mayahuetl pasó
a convertirse en el primer maguey. El enamorado
Tezcatlipoca no se amedrentó ante el cambio físico de
Mayahuetl, la desposó y engendró con ella 400 hijas, una
para cada tipo de borrachera...
Más tarde Tezcatlipoca consiguió tentar a Quetzalcóatl
utilizando los efectos embriagantes de la savia fermentada
de Mayahuetl. Gracias a esta artimaña el mítico Quetzalcóatl,
dios humanista y mayor enemigo de los sacrificios humanos,
rompió sus votos de castidad. Cuando despertó de la
borrachera se sintió tan avergonzado frente a la
comunidad que optó por el exilio.
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