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Ayahuasca
Las gigantescas
lianas de Banisteriopsis caapi o Banisteriopsis inebrians
son originarias de América. Crecen en el valle del Amazonas, al
este de Ecuador y en algunas zonas de Perú, Colombia y Venezuela.
Con la corteza de estas lianas y las hojas de otras plantas propias
de la región, como la chacruna, se prepara una importante bebida
ceremonial que recibe el nombre de ayahuasca. Durante años ha sido
consumida con fines rituales en pueblos indígenas del Amazonas y
los Andes peruanos.
Existen documentos etnográficos que remontan el conocimiento de la
ayahuasca entre los pueblos amazónicos a miles de años atrás. Las
diferentes culturas que la usan cuentan con sus respectivos mitos
sobre su procedencia, divinidades asociadas y acontecimientos sobre
el origen de las mismas tribus.
Estas prácticas permanecieron ocultas al mundo occidental hasta que
en 1851 Richard Spruce, un famoso explorador inglés viajó a Perú
y tuvo noticias de esta bebida de uso ritual. Sin embargo, no fue
sino hasta siete años después que Manuel Villavicencio, un
funcionario ecuatoriano, se convirtió en el primer no indígena de
que se tenga noticia, en probar los efectos de la ayahuasca tras
haber sido invitado a participar en un ritual. Villavicencio contó
que vio "los más sobrecogedores paisajes, grandes ciudades,
maravillosas torres, bellos parques y otras cosas magníficas".

Richard Spruce
A principios de la década
de los 50 el escritor estadounidense Williams Burroughs tuvo noticia
de esta bebida y en 1953 viajó a Colombia para probarla. Siete años
más tarde su compatriota, el poeta Allen Ginsberg también emprendió
una exploración similar y años después la correspondencia que
ambos sostuvieron al respecto sería editada en un libro llamado Las
cartas de yagé. Esta publicación aunada a las a las
investigaciones del etnobotánico Richard Evan Shultes contribuyeron
a atraer la atención del mundo occidental hacia la ayahuasca y las
culturas que la utilizan ancestralmente.
Según Brailowsky ayahuasca quiere decir "bejuco de los espíritus";
según Schultes y Hofmann, significa "soga del ahorcado" o
"enredadera del alma" en lengua quechua, una de las
lenguas habladas en el Perú.
La ayahuasca tiene varios nombres nativos en otras regiones del
continente americano: pilde, dápa, pandé (Ecuador), caapi,
hoasca, daime, vegetal (Brasil), yagé o yagué
(Colombia), kahi, kahiriama, mihi y natema (Amazonía). Se
sabe que las plantas que los chamanes adicionan a las lianas
dependen del propósito para el cual se vaya a consumir la
ayahuasca, que puede ser: viaje astral, telepatía, curación,
comunicación con espíritus, aprendizaje de "ícaros"
(canciones para curar), adivinación, etc. Juan José García P.
asegura que en función de dichas plantas aditivas, esta bebida
ceremonial puede recibir diferentes nombres tales como: tigrehuasca,
monohuasca, indihuasca, cielohuasca, culebrasca, etc.
Los chamanes andinos utilizan piedras para machacar trozos de la
corteza de las lianas de Banisteriopsis. Posteriormente las
hierven en agua durante varias horas y les agregan hojas de algunas
plantas específicas como la chacruna o amirucapanga (Psychotria
viridia) o la chagropanga u oco-yajé (Dyplopteris
cabrerana) a las cuales atribuyen la producción de visiones
mejores y más luminosas. El resultado es un brebaje de color marrón
que puede ser más líquido o más espeso en función de su
concentración. Posteriormente cuelan el agua, y concentran aún más
el extracto. El proceso total requiere alrededor de diez horas de
trabajo.
Los chamanes del Brasil consideran que la liana es "La
Fuerza" y la otra planta es "La Luz" de la ayahuasca
y después de haberla bebido hablan sobre su calidad en términos de
la fuerza y/o de la luz que han experimentado.
La proporción común de ingredientes utilizados, según Therence
McKena es de 2.5 partes de Banisteriopsis por 1 parte de Psychotria
o de Dyplopteris; lo que a juicio de este mismo autor
equivale a unos 500 g de liana y unos 85 gm de hojas frescas por
cada dosis activa que se pretenda preparar.
Hay dos clases de Banisteriopsis: inebrians y caapi
que se diferencian principalmente por la forma de sus hojas. Ambas
especies son lianas con corteza lisa, de color café y hojas verde
oscuras que miden hasta 18 cm de longitud y aproximadamente 8 cm de
ancho; tienen flores pequeñas de color rosado que se dan en pequeños
conjuntos.

Banisteriopsis caapi
Tanto el córtex leñoso
como las hojas de las lianas de Banisteriopsis contienen
altos niveles de betacarbolinas o alcaloides de harmala. Los
principales son harmina (un principio activo al que antes de su
clasificación oficial en 1939 se le llamó banisterín, yageína o
telepatina debido a las propiedades telepáticas atribuidas a la
ayahuasca), tetrahidroharmina (TTH), y en bajas concentraciones
también presenta harmalina. Este grupo de alcaloides no es
exclusivo de las especies de Banisteriopsis, también se
presenta en las semillas de Peganum harmala, por ejemplo.
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Harmina (C13H12N2O)
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Harmalina (C13H14N2O)
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El resto de las
plantas con las que se confecciona la ayahuasca (Psychotria
viridia, Psychotria carthaginesis, Dyplopteris cabrerana, etc.)
contienen distintas triptaminas, como la llamada DMT (diemetriltriptamina).
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Psychotria viridia
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Dyplopteris cabrerana
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DMT (C12N2H16)
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Los efectos comienzan
aproximadamente 30 minutos después de su administración por vía
oral y se prolongan alrededor de cuatro a seis horas.
En comparación con los mecanismos de acción de otras sustancias
psicoactivas sobre el Sistema Nervioso Central (SNC), los de la
ayahuasca resultan farmacológicamente más sofisticados. Hasta
ahora se ha comprobado que los alcaloides de la harmala suscitan una
activación de los nexos entre ambos hemisferios cerebrales y
provocan una importante inhibición temporal de enzimas de monoamino
oxidasa (MAO), lo que genera un aumento en los niveles normales de
serotonina.
La serotonina es un neurotransmisor que está muy involucrado en el
control de los estado de ánimo, de las emociones, de la percepción
sensorial y de funciones cognoscitivas superiores. De tal forma que
hasta hace pocos años, la inhibición de la MAO constituía e
tratamiento más popular contra la depresión ya que cuando se
impide la acción de esta enzima dedicada a degradar ciertos
neurotransmisores (dopamina y noradrenalina), aumentan los niveles
generales de serotonina permitiendo una mayor actividad neuronal.
Por otra parte, tenemos que la DMT que es el principio activo de las
plantas con las que se mezclan las lianas de Banisteriopsis para
hacer la ayahuasca, resulta inactiva cuando se administra en forma
oral ya que precisamente la enzima MAO la degrada completa y rápidamente
antes de que pueda llegar al cerebro. Sin embargo cuando la DMT se
fuma o se inyecta, llega directamente al cerebro y produce entre
otros breves efectos, la visión de colores y formas caleidoscópicas.
Debido a que los alcaloides de tipo harmala inhiben la enzima MAO,
la DMT que contiene la ayahuasca no se degrada y alcanza a llegar al
sistema nervioso central donde contribuye a activar los nexos
cerebrales al tener un efecto sinérgico con los otros alcaloides,
además de que su propia acción visionaria resulta reforzada.
El incremento en los niveles de serotonina mediante la inhibición
de la MAO, origina un aumento en la actividad de los nexos
receptores centrales, que es lo que ocurre normalmente cuando se
ejerce el razonamiento. La serotonina participa en muchos aspectos
de las funciones cognoscitivas superiores, como la planificación y
el proceso de toma de decisiones. Tiene cierta actividad
termoreguladora en el control del vómito y es neurotransmisor de
las neuronas que transmiten las sensaciones de dolor. Participa
también de alguna forma en la inducción al sueño, pues su
ausencia produce insomnio.
Se sabe además que la lesión en neuronas serotoninérgicas induce
activación motora y un aumento en la irritabilidad y la
agresividad. Otra importantísima función de la serotonina es que a
partir de ésta se metaboliza la melatonina, otro sofisticado
neurotransmisor del SNC encargado, entre otras cosas de la regulación
del reloj biológico, los ritmos circadianos y la regulación fisiológica
de la retina. La síntesis se realiza principalmente en la glándula
pineal que actúa como transductor, transformando las señales
luminosas en señales hormonales. Es interesante señalar que
mientras su concentración en la sangre es alta entre los cero y los
cinco años de edad, decrece hasta el final de la pubertad,
permaneciendo baja el resto de la vida humana ordinaria. Para Raúl
de la Flor, este hecho, unido al papel de la serotonina como filtro
de las percepciones, "podría se la explicación de que bajo
los efectos de un visionario seamos capaces de apreciar la belleza
de las cosas más cotidianas". Y por el contrario, si la
sustancia psicoactiva "anula ese filtro de percepciones,
podemos caer en los estados de paranoia en las que cualquier
percepción, que obviaríamos en estados normales, nos pone en
alerta y hace que nos consideremos en peligro".
Las concentraciones psicoactivas de los diversos preparados de
ayahuasca varían en función de la presencia o ausencia de aditivos
con triptaminas y de su forma de preparación.
Las dosis bajas de ayahuasca de potencia estándar, van de medio
vaso a un vaso de tamaño normal (de 60 ml aproximadamente). Las
dosis regulares van de 2 a 3 vasos; y las dosis altas de 4 en
adelante.
Se calcula que la dosis activa media de harmina por vía oral es de
3 a 100 mg por kg de peso, esto es entre 210 y 700 mg para una
persona que pese 70 kilos, mientras que por vía intravenos sólo se
requieren 3 mg, o sea 210 mg para el mismo caso. La cantidad letal
de los alcaloides presentes en la ayahuasca se desconoce.

visiones
A nivel físico, la
ingestión de ayahuasca puede provocar náuseas, fuertes vómitos,
diarrea, dilatación de pupilas, aumento del ritmo cardiaco y la
presión sanguínea. No hay reportes sobre daños físicos
ocasionados por el consumo prolongado. Aunque sí hay observaciones
respecto a un probable desarrollo de cambios a largo plazo en el
sistema nervioso central tras un periodo de uso continuo.
No se han reportado casos de dependencia física, psicológica,
tolerancia o muertes por intoxicación entre las culturas andinas y
amazónicas que tradicionalmente la han venido utilizando. De
acuerdo al Dr. Jaques Mabit, director de una clínica experimental
para tratar las adicciones con ayahuasca "El uso de las
sustancias psicotrópicas en el marco ritual, con las precauciones
de la iniciación, no induce jamás una dependencia o una adicción..."
La legislación que rige la ayahuasca a nivel mundial es bastante
ambigua. Por el momento el cultivo, la comercialización y el
consumo de las enormes lianas de B. caapi y B. inebrians no está
prohibido, puesto que la harmalina y los demás alcaloides de esta
planta no están incluidos en ninguna de las listas internacionales
de sustancias prohibidas. En cambio, la DMT que contienen las otras
plantas que suelen estar presentes en la mezcla de ayahuasca sí es
una sustancia prohibida que pertenece a la Lista I de sustancias
internacionalmente controladas. No obstante, la cantidad de DMT
existente en una dosis de ayahuasca no siempre está sujeta a las
tablas de penalización que existen en algunas de las distintas
legislaciones nacionales. Sin embargo, ha habido algunos casos de
incautaciones de varios litros acompañadas por denuncias por tráfico
y posesión de sustancias ilícitas, principalmente en España,
Alemania, Francia y Holanda.
También hay países en los que es perfectamente lícito el consumo
de la ayahuasca como es el caso de Perú, Ecuador, Colombia y
Brasil. Éste último país incluso ya legisló al respecto tras una
investigación en la que determinó que no se observaban perjuicios
o daños inherentes al consumo y que incluso en algunas localidades
se había encontrado una mejora en la calidad de vida entre los
usuarios de esta sustancia adscritos a una iglesia organizada.
Por: José Luis Vrátný |