|
Los
puntos clave que debemos de inculcar a
nuestros niños y jóvenes son:
-
Los
inhalables son diferentes a todas las otras drogas.
-
Los
inhalables pueden matarte desde la primera vez que los
usas.
-
Los
inhalables son, de entre todas las drogas, las causantes
del mayor daño físico .
-
Los
inhalables ocupan el cuarto lugar en consumo mundial.
-
Existen
mas de 1,400 productos comerciales que pueden
clasificarse como "inhalables".
Instituto
Nacional para el Abuso de Inhalables (USA) |
Se clasifican como
"inhalables" a los gases o vapores que provienen de
compuestos volátiles que al ser inhalados, o sea, introducidos
voluntariamente por las vías respiratorias producen alteración de
las funciones mentales.
Los inhalables utilizados con mayor frecuencia son los solventes orgánicos,
compuestos derivados del carbón o del petróleo, cuyo propósito básico
es su uso diario en la industria o el hogar. Es importante señalar
que estas sustancias son usadas como droga principalmente por grupos
de niños y adolescentes predominantemente de grupos sociales
populares o marginados. La edad de los usuarios es importante, ya
que el organismo de los menores todavía es inmaduro y su capacidad
de absorción y metabolismo es diferente a la de los adultos.
Para su consumo se utiliza comúnmente estopa, pedazos de tela,
bolsas, naranjas partidas o, directamente, sus envases. Generalmente
estos productos son legales, fáciles de obtener, muy baratos y no
precisan de instrumentos sofisticados para su uso.
Las principales sustancias utilizadas como droga son:
Alcoholes:
En forma inhalada son tóxicos, se sintetizan de madera y grano; son
solubles en agua, no son de fácil eliminación pulmonar y se
eliminan principalmente por riñón.
Metanol:
Es utilizado como solvente de pinturas, barnices y pegamentos, es
muy tóxico y puede tener consecuencias fatales si se aspira en
lugares cerrados; puede provocar problemas en la retina lesionando
en forma permanente las células.
Isopropanol:
Derivado del petróleo, forma parte de las fórmulas de perfumes,
lacas y lociones. Al aspirarse en altas dosis puede provocar
narcosis y muerte.
Cetonas:
Se obtienen de sustancias químicas y se utilizan en pinturas,
resinas y tintas. Irritan ojos, nariz y mucosas, por esta razón el
usuario casi siempre las sustituye por otras que provocan menos
irritación.
Acetona:
Solvente que se usa para elaborar resinas, lacas, aceite y pinturas,
es volátil y provoca dermatitis con facilidad, mareos e irritación
de membranas y mucosas, lagrimeo y salivación. Su efecto es muy tóxico
para el sistema nervioso central.
Benceno:
Líquido inflamable que se utiliza en la elaboración de ceras,
resinas, plásticos, lacas, pegamentos y pinturas; posee un olor
característico agradable para muchas personas, es uno de los
compuestos más tóxicos y más utilizados. Al inhalarse llega a la
sangre; 50% es retenido por el organismo después de haber sido
exhalado por el usuario. El cerebro acumula el benceno provocando
excitación, mareo, fatiga, vértigo, disnea (respiración rápida y
superficial) y pérdida del equilibrio. Asimismo, el benceno puede
provocar alteraciones en el miocardio, lo que provoca arritmias del
ventrículo y puede llevar a la muerte.
Tolueno:
Es un líquido volátil e inflamable; es utilizado como solvente en
pinturas, barnices, lacas, gomas y resinas. Al ser absorbido en la
sangre se distribuye en el organismo y se deposita en los lípidos
(grasas) de los diferentes tejidos (el cerebro tiene 75% de grasas);
provoca depresión del sistema nervioso; dependiendo de la
intoxicación y duración, puede llevar hasta la narcosis, disminución
de la actividad psicomotriz con fatiga y pérdida de la conciencia.
Se ha observado daño al hígado y riñón en los usuarios, así
como disfunción cerebral a mediano y largo plazo.
Xileno:
Se elabora a partir del alquitrán del petróleo o del carbón, y se
utiliza como componente de productos comerciales como lacas,
barnices, tinturas, tinta, cementos, líquidos de limpieza, resinas,
aceites y gasolina. Produce gran irritación de ojos, nariz y
faringe. A nivel pulmonar; edema y hemorragia. Es común la
intoxicación por descuido y negligencia laboral.
Hidrocarburos alifáticos:
Son utilizados como solventes y como componentes en la gasolina,
keroseno y thinner. Inicialmente provocan mareo y confusión, y
pueden llevar a la pérdida de la conciencia si se les inhala en
concentraciones altas; en casos extremos llevan a la depresión
respiratoria.
Gasolina:
Proviene de la combinación de hidrocarburos como parafina,
naftalinas y aromáticos. Su utilización básica es como
combustible pero también se utiliza como solvente. Su inhalación
puede producir irritación de las membranas mucosas y narcosis, habiéndose
reportado casos de muerte por exceso de inhalación sin que aún se
conozcan con precisión las concentraciones necesarias para
causarla. Su abuso inhalado produce degeneración neuronal motora
con trastornos musculares. También provoca trastornos crónicos en
el sistema de formación de la sangre, aumentando la incidencia de
leucemia. El plomo que contienen algunas gasolinas como aditivo
puede provocar trastornos permanentes en el cerebro. Los inhaladores
describen sensaciones placenteras asociadas al consumo, acompañadas
en ocasiones de alucinaciones; llegan a la intoxicación con una
exposición de tres a cinco minutos, que si se prolonga puede
provocar narcosis.
Nitritos alifáticos:
Son líquidos muy volátiles, los utiliza mucho la población
homosexual durante el acto sexual, ya que a través de su consumo,
suponen, alargan la duración del clímax. Son considerados
los inhalables de los ricos, ya que existen varias presentaciones, y
como droga callejera son muy comunes los "popper's", ampolletas
de vidrio generalmente utilizadas en tratamientos médicos para
enfermedades como la "Angina de Pecho".
Las edades más
frecuentes del uso crónico de inhalantes son al principio o al
final de la adolescencia. Esto se debe en parte a la invitación o
presión por parte de los compañeros de escuela y amigos,
curiosidad e ignorancia de los efectos tóxicos e inseguridad
personal. Lo más importante es la ignorancia del problema en la
casa y la negación de los padres de que sus hijos puedan tener este
problema.
Es difícil establecer qué tiempo de uso se requiere para que el
usuario sea un dependiente de las sustancias, esa variable tiene
mucho que ver con el proceso multifactorial del origen del consumo
inicial.
Los signos y síntomas del uso de inhalables pueden ser muy
variados, dependiendo del tipo de sustancia química y de la
cantidad inhalada o aspirada. Frecuentemente hay olor o aliento a
sustancias químicas, irritación de nariz, labios, boca o piel,
manchas de sustancias químicas o pintura en la nariz, boca, manos
y/o en la ropa. Los ojos suelen estar enrojecidos, algunas veces con
movimientos oculares laterales rápidos involuntarios (nistagmus).
Los efectos inmediatos son: mareos, somnolencia, pérdida del
equilibrio, falta de coordinación, embriaguez, temblores, alteración
de la memoria, falta de concentración, lentitud de movimientos,
lenguaje lento e incoherente. Puede seguir un estado de excitación,
tensión muscular, aprensión, agitación, irritabilidad, cambios en
la presión arterial y ritmo cardiaco. Se presentan cambios de
conducta y personalidad, pudiendo presentarse casos de furia histérica
y violencia verbal y/o física.
El uso repetido o crónico daña permanente el organismo, puede
producir: temblores, falta de coordinación, pérdida del sentido
del equilibrio, reducción de la memoria e inteligencia, estados de
depresión o psicosis, infartos cerebrales, trastornos del lenguaje
y la memoria, epilepsia, trastornos en la sensibilidad y movimiento
de las extremidades, daño al hígado y riñones, leucemia,
bronquitis crónica, ceguera, sordera, daño cerebral permanente,
problemas respiratorios crónicos. Asimismo, aumenta el riesgo de daño
irreparable del sistema nervioso central o de daño cerebral,
estudios de termografía en adictos han mostrado disminución en la
masa cerebral y los estudios de resonancia magnética muestran
degeneración en la materia blanca.
|

No usuario
|

Adicto (tolueno)
|
|
|
Diferencia en
masa cerebral
|
|
Físicamente, el
daño producido por el uso de inhalables se concentra en:
CEREBELO: es el centro de la mayoría
de las funciones involuntarias del cuerpo. El abuso severo de
inhalantes daña los nervios que controlan los movimientos motores,
lo que resulta en pérdida de coordinación general. Los adictos crónicos
experimentan temblores y agitación incontrolable.
CEREBRO: las sustancias inhalables
afectan diferentes partes del cerebro, provocando alteraciones
sensoriales y psicológicas. Los estudios indican que estas
sustancias disuelven la capa protectora de mielina que envuelve a
las neuronas, dañando la corteza cerebral y pudiendo derivar en
muerte celular (irreversible). Esto acarrea cambios permanentes de
personalidad, pérdida de la memoria, alucinaciones y problemas de
aprendizaje.
CORAZÓN: el abuso de inhalantes puede
resultar en "Síndrome de Muerte Súbita por Inhalantes".
Las dos sustancias que más frecuentemente han causado estas muertes
son el tolueno y el gas butano. El gas freón interfiere en el ritmo
natural del corazón, causando paro cardíaco. Los nitratos de amilo
y butilo también afectan el ritmo cardíaco.
HÍGADO: los compuestos halogenados,
como el tricloroetileno (presente en pinturas en aerosol y
correctores escolares líquidos) causan daño permanente a los
tejidos hepáticos.
MÉDULA OSEA: se ha probado que el
benzeno, componente de las naftas y gasolinas, causa leucemia.
MÚSCULOS: el abuso crónico de
inhalantes causa desgaste de músculos, reduciendo el tono y su
fuerza.
NERVIOS CRANEALES, ÓPTICOS Y ACÚSTICOS: el
tolueno atrofia estos nervios, causando problemas visuales y pobre
coordinación de los ojos. Además, destruye las células que envían
el sonido al cerebro. Ello deriva en graves posibilidades de
cegueras y sorderas.
NERVIOS PERIFÉRICOS: Inhalación crónica
de oxido nitroso (propelente) y el hexano (presente en algunos
pegamentos y combustibles) resulta en daño a los nervios periféricos.
Los síntomas incluyen: adormecimiento de extremidades, calambres y
parálisis total.
RIÑONES: el tolueno altera la
capacidad de los riñones para controlar la cantidad de ácido en la
sangre. Este problema es reversible cuando el consumidor no es crónico
y el tolueno deja el cuerpo, pero con el uso repetido puede derivar
en litiasis e insuficiencia renal.
SANGRE: Algunas sustancias como los
nitritos y el cloruro de metileno (thinner de pintura), bloquean químicamente
la capacidad de transportar el oxigeno en la sangre.
SISTEMA RESPIRATORIO: la inhalación
repetida de pinturas en aerosol resulta en daño pulmonar. Casos de
asfixia se han reportado cuando la concentración de solvente
desplaza totalmente el oxigeno en los pulmones. Además se presentan
graves irritaciones en las mucosas nasales y tracto respiratorio.
Muchos químicos inhalables son potentes agentes causantes de cáncer.
El uso de este tipo
de drogas es, sin lugar a dudas, un grave problema para la salud
social, pero para sus usuarios es, tristemente, un camino rápido y
seguro al cementerio.
Por: José Luis Vrátný |