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En 1965 los laboratorios Parke & Davis lanzan la ketamina como agente anestésico bajo los nombres comerciales de Ketalin®, Ketalar® y Ketina® para uso humano y de Ketaset® para uso veterinario. La ketamina es un agente anestésico no volátil derivado liposoluble de la fenciclidina (PCP) que, a diferencia de su precursor, no produce efectos permanentes de orden neurológico o fisiológico.

Molécula de Ketamina
C13H16CINO
La ketamina se usa clínicamente como un anestésico general. Es considerado un anestésico manso y se daba a menudo a los niños y a las personas mayores. Sus características psicodélicas fueron descubiertas después de que un gran número de pacientes informó de lo que sentían al salir de la anestesia. Subsecuentes experimentos mostraron que una dosis muy menor que la anestésica produce una experiencia psicodélica de gran intensidad.
La ketamina en polvo surgió como droga recreativa en los años 70 y se conocía como "Vitamina K" en los 80. Resurgió en los años 90 en el ambiente de fiestas "rave" como "Special K" o simplemente "K"

"K"
La "K" se obtiene de los medicamentos que contienen ketamina como principio activo (Clorhidrato de ketamina en disolución), dichos fármacos se presentan en forma de solución ácida incolora, para su administración inyectable por vía intramuscular o intra o endovenosa, en viales, dado que estos sólo contienen clorhidrato de ketamina y solvente, el método de obtención del principio activo en forma sólida consiste en la desecación lenta en horno a temperatura media de 90-100º C, hasta la evaporación total del solvente.
En forma de polvo, se utiliza directamente como la cocaína, en forma de raya para esnifar, la absorción nasal se realiza mediante un tubito o canutillo estrecho. Puede mezclarse con cocaína en polvo y esnifarse igualmente. Esta combinación recibe el nombre de "Special Calvin Klein".
Otra modalidad de consumo es fumar polvo de ketamina revuelto con tabaco o marihuana.
Dosificación
La inducción anestésica clínica requiere entre 1 y 4 mg por kilo de peso; esto es entre 70 y 280 mg para una persona que pese 70 kilos; mientras que la anestesia general se consigue con 9 a 13 mg por kilo de peso, esto es entre 630 y 910 mg para el mismo caso. En usos lúdicos y en terapias psiquiátricas se emplean dosis bajas que fluctúan entre los 50 y los 150 mg; o dosis medias que fluctúan entre los 200 y los 300 mg. Los efectos comienzan en un par de minutos y duran menos de una hora.
En el caso de la "K", donde nunca se puede saber la pureza ya que puede estar adulterada con multitud de substancias, la sobredosis se puede producir a partir de los 60-70 mg (y a veces antes)

Efectos
Con esta sustancia, a dosis bajas, se consigue un sentimiento apacible, soñador, similar al gas hilarante
(C2O). Los usuarios informan de la sensación de flotar y salir ligeramente fuera de su cuerpo. El entumecimiento de las extremidades también es común.
Con dosis superiores produce un efecto alucinógeno que puede hacer sentir al usuario muy lejos de su cuerpo. Esta experiencia se llama entrar en un "Agujero K", se ha comparado con una experiencia de muerte cercana, con las sensaciones de subir y separarse del cuerpo. Muchos usuarios encuentran la experiencia espiritualmente significante, mientras otros la encuentran francamente aterradora.
Los mecanismos de acción de la ketamina a nivel molecular permanecen desconocidos. La ketamina parece deprimir selectivamente la función normal de asociación del cortex y tálamo, mientras aumenta la actividad del sistema límbico. Se sugiere un mecanismo que involucra a los receptores opiáceos por la reversión de los efectos de la ketamina por la naloxona. También pueden estar involucrados los receptores de la serotonina, noradrenalina, y muscarínicos de la acetilcolina.
A nivel fisiológico, la ketamina en dosis bajas aumenta la frecuencia cardiaca, la presión arterial y sanguínea, disminuyendo levemente la frecuencia respiratoria. En dosis altas suele provocar náuseas y vómito.
Una sobredosis puede ocasionar aumento de la presión intracraneal e intraocular, convulsiones, insuficiencia cardiorrespiratoria, polineuropatía, trismus e hipertonía muscular.
La ketamina no suele causar muertes por sobredosis debido a que no deprime ni el sistema respiratorio ni el sistema circulatorio que son las principales causas de muerte por sobredosis en otro tipo de drogas, pero NUNCA debe ser usada con depresores del sistema respiratorio como antipsicoticos, benzodiazepinas (en dosis normales o altas), barbitúricos o alcohol.
También debe tenerse en cuenta que al tener efecto anestésico, la persona que consume ketamina no es consciente del dolor y cualquier herida que se haga no despertará señales de alerta ante el daño producido.
La ketamina produce dependencia psicológica y, a la larga, física. También produce tolerancia (el individuo ha de aumentar la dosis para obtener el mismo efecto), a corto plazo puede producir efectos graves e imprevisibles; alucinaciones, flashbacks, alteración de la atención y la memoria. A la larga, efectos cerebrales irreversibles.
La ketamina, es una sustancia de uso restringido que pertenece a la Lista II. Legalmente sólo puede adquirirse mediante receta médica y es exclusivo para uso clínico y para uso veterinario.
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Aunque en otros países el uso quirúrgico de la ketamina se ha descontinuado debido a sus efectos alucinógenos alternos, en México todavía continúa en circulación. La edición número 40 del Diccionario de Especialidades Farmacéuticas recomienda el Ketalin® para realizar diferentes procedimientos quirúrgicos o diagnósticos en los que no se requiera la relajación muscular e indica que es más conveniente en eventos quirúrgicos breves, para la inducción anestésica o para potenciar otros anestésicos como el óxido nitroso. |
Terapias psiquiátricas y psicológicas alternativas con ketamina
Entre finales de los sesentas y principios de los setentas en los Estados Unidos se llevaron a cabo diversos experimentos con drogas alucinógenas que en ocasiones incluyeron a la ketamina. Ello se debió al descubrimiento del psiquiatra mexicano Salvador Roquet.
Dentro de lo que se dio en llamar prácticas psiquiátricas alternativas, personas como el Dr. John Lilly y su equipo de investigadores realizaron varios estudios que consideraron exitosos para tratar a pacientes con problemas afectivos, al usar la ketamina de acuerdo a las instrucciones del Dr. Roquet.
Otro tipo de terapias alternativas han llegado a considerar que este psicofármaco provoca un aumento en la frecuencia vibratoria permitiendo que la conciencia alcance otros estados. Entre los practicantes de estas modalidades terapéuticas el Dr. Eisner, activo promotor del uso de entactógenos (drogas que permiten la introspección), asegura que los efectos psicológicos de la ketamina pasan por cinco etapas:
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Disociación, sentimiento de estar fuera del cuerpo como en el "viaje astral" o en las experiencias cercanas a la muerte.
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Entrada a un universo de información diferente.
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Contacto y participación en otras realidades.
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Comunicación con extraterrestres y "desencarnados".
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Solución de problemas personales.
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