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  Metamfetamina

La metamfetamina fue sintetizada por primera vez por el científico A. Ogata en el Japón en 1919, fue estudiada en Alemania en 1938 y se utilizó por primera vez para contrarrestar la fatiga entre los soldados del eje durante la Segunda Guerra Mundial. Se cuenta además que durante la Segunda Guerra Mundial los kamikazes japoneses volaban "literalmente embalsamados en metamfetamina" y al terminar el conflicto el país se enfrentó a millones de "consumidores delirantes". En la primavera de 1941 los periódicos londinenses comentaban abiertamente que sus tropas también hacían uso de esta droga, de hecho uno de ellos lanzó el siguiente titular: "La Methedrina gana la Batalla de Londres".

Llegada la paz se comercializó ampliamente con los nombres de Maxitron® y Metedrina®, en México, la compañía Robins estuvo ofreciéndola bajo el nombre de Ámbar®. A raíz de su inclusión, en 1970, en las listas de sustancias internacionalmente controladas apareció en el mercado negro en forma de clorhidrato de metamfetamina. Inicialmente compartió uno de los nombres genéricos propios de su predecesora en Norteamérica, speed y más tarde recibió el término específico de crank. Simultáneamente apareció en el mercado negro del continente asiático, pero no como clorhidrato sino en forma pura y bajo los apelativos de Shabu o Sharon. Cuando llegó pura y cristalizada a los Estados Unidos recibió su nombre callejero más conocido en la actualidad: Ice (hielo).

El clorhidrato de metamfetamina es un polvo blanco que puede encontrarse en ese estado o comprimido en tabletas o cápsulas de 10 a 15 mg. La metamfetamina pura en cambio, forma rocas cristalinas con aspecto de cubos de hielo (de ahí el sobrenombre de ice).

La adición de un grupo de metilo en el átomo de nitrógeno de la amfetamina da lugar a la metamfetamina.


C10H15N

Adquirida en establecimientos farmacéuticos se encuentra pura. En el mercado negro suele estar adulterada con cafeína, fenilpropanolamina o PCP y su respectiva dosis de productos no psicoactivos como leche de magnesio, talco, gis, etc. Su aplicación intravenosa es casi un suicidio teniendo esto en cuenta. 

Aunque el clorhidrato de metamfetamina (speed o crank) puede administrarse oral y nasalmente, lo más común es que se inyecte por vía intravenosa, en cuyo caso se disuelve en agua destilada siguiendo el mismo ritual administrativo que recibe la heroína; de hecho los adictos a la metamfetamina recibe el sobrenombre de speed-junkies. La metamfetamina pura (Shabu, Sharon o Ice) únicamente se administra por vía pulmonar. Los cristales se calientan en papel aluminio y se fuman en pipas de cristal o en pipas convencionales.

Los efectos de esta amina inyectada o fumada comienzan con un rush bastante breve e intenso y duran entre 3 y 5 horas. La metamfetamina es el estimulante más potente del SNC que se ha descubierto a la fecha. Su mecanismo de acción es el mismo que el de la amfetamina, no obstante, su estructura química determina una mayor penetración a través de la barrera hematoencefálica y ello trae como consecuencia una mayor liberación de los neurotransmisores dopamina y noradrenalina.

La metamfetamina se recomendó contra el mareo y la obesidad. En la actualidad se utiliza como analéptico en las sobredosis ocasionadas por sedantes hipnóticos. 

Las dosis bajas de clorhidrato de metanfetamina van de los 5 a los 10 mg; las medias de 20 a 40 mg; y las altas de 50 a 90 mg. Dosis mayores pueden resultar letales entre consumidores sin tolerancia. 

Sus efectos son similares a los de la amfetamina, sólo que su potencia es mayor. De acuerdo al docto Brian B. Hoff man, los resultados principales de una dosis oral de 10 a 30 mg son los siguientes: ausencia de sueño, estado de alerta y una sensación disminuida de fatiga; elevación del humor, con mayor iniciativa, autoconfianza y capacidad de concentración; muchas veces euforia; aumento de la actividad motora y el habla. Sólo mejora el rendimiento de las tareas mentales sencillas y, aunque puede lograrse realizar mayor cantidad de trabajo, el número de errores puede aumentar. Estos efectos no son invariables y pueden revertirse con la sobredosificación y el uso repetido. Mejora el rendimiento físico, en los atletas por ejemplo, y muchas veces se hace abuso del fármaco para ello. En el terreno deportivo este fármaco inauguró lo que se conoce como doping. Uno de los caos más conocidos es el del ciclista inglés T. Simpson, campeón mundial que cayó muerto al escalar un puerto después de haber ingerido dosis exageradas de Maxitrón®. Entre los casos más célebres está la famosa Vuelta de Francia en 1962, donde 23 ciclistas tuvieron que ser hospitalizados por sobredosis y uno de ellos tuvo que ser inmovilizado con camisa de fuerza. El uso repetido o las dosis grandes casi siempre se siguen por depresión mental y fatiga proporcionales al nivel de consumo. 

A nivel físico la metamfetamina provoca aumento de la presión arterial y cardiaca, pupilas dilatadas, elevación del azúcar sanguíneo, falta de sueño y apetito, sabor metálico, irritación gastrointestinal y en ocasiones diarrea. En dosis altas ocasiona además, sudoración, temblor de extremidades inferiores y manos, resequedad de nariz y boca, así como alteraciones respiratorias y en la frecuencia cardiaca mucho más notables. 

A largo plazo los órganos más afectados son el hígado y los riñones; desnutrición, agotamiento, daños cardiovasculares y una psicosis tóxica precedida por desconfianza, sensación de ser observado y conductas repetitivas; aunque aún no está plenamente comprobado, también puede haber deterioro neuronal. Una lesión específica relacionada con el uso crónico de metamfetamina es la arteritis necrosante que puede afectar numerosas arterias pequeñas y producir insuficiencia renal o hemorragia cerebral en casos fatales. La inyección intravenosa utilizando jeringas contaminadas conduce a las mismas complicaciones infecciosas que en el caso de la heroína: hepatitis y sida.

Como dato curioso se ha reportado que antes de un episodio de psicosis anfetamínica, muchos consumidores exhiben una compulsión a armar y desarmar objetos mecánicos. 

La tolerancia es muy alta y amplía bastante el umbral de la dosis letal. Según Escohotado, un consumidor asiduo puede administrarse treinta o cincuenta veces la dosis capaz de provocar un ataque de locura furiosa a un neófito.

Los síntomas de una intoxicación aguda son: aumento brusco en la temperatura corporal, enrojecimiento facial, temblores, pérdida de la coordinación, confusión, irritabilidad, alucinaciones, dolor torácico, hipotensión y arritmias cardiacas. En casos graves pueden sobrevenir convulsiones y shock. Se han reportado ataques cardiacos directamente provocados por sobredosis metanfetamínicas, así es que cualquier síntoma debe considerarse como urgencia médica. Se recomienda administrar leche o carbón activado para demorar la absorción, provocar el vómito si la persona está consciente y administrar respiración artificial en caso de ser necesario. Aunque la sed sea intensa, se debe limitar la ingestión de agua debido al riesgo de edema pulmonar. 

La metamfetamina no parece ocasionar dependencia física pero sí una extraordinaria dependencia psicológica. El síndrome de abstinencia provoca ansiedad ataques súbitos de hambre, sueño, violencia y depresión severa que pueden durar varias semanas. En ocasiones se observa apatía general prolongada después de haber consumido dosis elevadas. 

La metamfetamina es una sustancia controlada, pertenece a la Lista II, por lo que su venta requiere receta médica.

En el caso de la legislación mexicana en materia de drogas, de acuerdo a las Tablas de penas previstas en el artículo 195 BIS del Código Penal para el Distrito Federal en Materia Común y para toda la República en Materia Federal, portar menos de 1.5 g de METAMFETAMINA o 150 mg de CLORHIDRATO DE METAMFETAMINA se considera como consumo personal y no se aplica ninguna sanción según el Artículo 199 del del mismo código. Una cantidad mayor se considera como tráfico y sí está sujeta a penalización, dependiendo de la cantidad. La dosis media consignada en Las drogas tal cual son como consumo personal de clorhidrato de metanfetamina es de 20 a 40 mg.

 

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