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Amapola de Opio
La amapola de opio (papaverum
somniferum album) es una planta herbácea de pétalos de color
blanco, a veces blanco y rojo, que puede alcanzar 1.50 metro de
altura. La amapola florece tres a cuatro meses despues de la
siembra. El cultivo se efectua generalmente a una altura que van
entre 300 y 1700 metros.
La palabra opio deriva del nombre griego opion para
"jugo", ya que el compuesto se obtenía del jugo de
amapolas.
El opio se obtiene por escarificacion de las capsulas aún verdes de
la amapola de opio. Las incisiones de las cápsulas se hacen unos
diez días despúes de la caída de los pétalos. El zumo lechoso
que sale luego de haber hecho las incisiones, toma un color pardusco
a causa de la oxidación por el contacto con el aire. Se recoge con
la ayuda de pequeños rastrillos y se amalgama luego en forma de
panes : el OPIO BRUTO.

Cosecha del opio
Se eliminan luego las
impurezas del opio bruto : esto da lugar al OPIO PREPARADO O
CHANDOO. Este se presenta bajo la forma de una materia negruzca en
bloques, en barras tipo bastón o se divide en "bolas de
opio" de 300 gm aproximadamente. Los productores obtienen entre
1 y 3 kilos de opio por hectárea según el pais de que se trate.

Bola de opio
Si bien es posible
que los efectos psicológicos del opio ya fueran conocidos por los
antiguos sumerios, la primera referencia indudable al jugo de
amapola se encuentra en los escritos de Teofrasto en el siglo III
a.C. Los médicos árabes eran muy versados en el uso del opio que
se disemina por todos los territorios dominados por el Islam en
pastillas que a veces llevaban impreso el sello mash Allah
(presente de Dios). En Roma el opio fue ampliamente utilizado y era,
junto con la harina, un bien de precio controlado con el que no se
permitía especular. Los mercaderes árabes introdujeron el
compuesto en Oriente donde se utilizó principalmente para el
control de la disentería.
Se le atribuye a Paracelso haber popularizado nuevamente el empleo
del opio en Europa, ya que había caído en desuso debido a su
toxicidad. En el siglo XVIII fumar opio se hizo popular en Oriente.
En Europa, la fácil disponibilidad del mismo llevó a cierto grado
de abuso, pero el problema nunca llegó a ser tan prevaleciente ni
tan destructor de la sociedad como el abuso del alcohol.
El opio, contiene más de 20 alcaloides diferentes, entre los
principales se encuentran papaverina, tabaína, morfina
y noscapina.

Molécula de Papaverina
Debido a la ausencia
de controles de calidad, en el mercado negro el opio puede mezclarse
con goma arábiga, quinina, lactosa, y substancias similares. También
puede contaminarse con bacterias, virus, hongos o partículas.
El opio es una substancia prohibida, perteneciente a la Lista I. En
la práctica esto significa que no hay autorización alguna para
comercializar el opio con fines recreativos. Varios Estados en el
mundo autorizan el cultivo del pavot de opio para extraer el
opio con fines medicinales y científicos.
El protocolo de 1953 que anteriormente fijaba el número de países
autorizados a cultivar legalmente el pavot fué abrogado por
la Convención única sobre los estupefacientes de 1961.
Actualmente los paises en lista son :
-
Para
la producción de alcaloides: AUSTRALIA, FRANCIA, TURQUIA, ESPAÑA;
-
Para
la producción de opio: LA INDIA.
-
Para
la producción de granos : sobre todo los paises de EUROPA DEL
ESTE y de la CEI.
Todos los paises
deben evaluar sus necesidades y proveer las estadísticas a la OICS
(siglas en francés de: Organo Intenacional de Control de
Estupefacientes).
A través de la historia, este psicoactivo ha sido administrado de
diversas maneras. Los polvos y las preparaciones de opio con alcohol
(láudanos y tinturas) se ingieren por vía oral. El opio preparado
es sobre todo una sustancia que se fuma utilizando pipas (pipas para
opio). El opiómano confecciona una bolita que pasa por una llama
para ablandarla y que coloca luego en el hornillo de una pipa
especial. Cuando la bolita de opio esta en el honillo, el usuario
voltea la pipa sobre una llama y aspira profundamente el humo que se
desprende. El residuo de la combustión, llamado "DROSS",
es conservado por el fumador para utilizarlo de nuevo.

Pipa para opio
Los efectos del opio
comienzan entre los 15 y los 30 minutos después de su ingestión o
entre los 3 y los 5 minutos después de ser fumado y duran entre 4 y
5 horas. Al llegar al cerebro, los alcaloides del opio ocupan los
receptores específicos de ciertos neurotransmisores genéricamente
llamados endorfinas que se producen de forma natural dentro del
cerebro humano. La mayoría de ellos actúan como agonistas fijándose
a las tres categorías de receptores de opioides descubiertas hasta
ahora en el SNC y que se designan con las letras griegas mu, kappa
y delta. Los efectos analgésicos y antiestresantes que
normalmente producen las endorfinas se ven incrementados en
presencia de los alcaloides del opio.
Las dosis bajas de opio fluctúan entre 500 mg y un 1 g; las medias
entre 2 y 3 g; las altas entre 4 y 5 g. La dosis letal en sujetos
sin tolerancia se calcula en 10 g.
Los médicos griegos preparaban triacas con distintos contenidos de
opio. A partir de la Edad Media, los antiguos boticarios
confeccionan diversos alcoholatos e hidrolatos, fármacos que se
obtenían al destilar ciertas plantas con vapor de alcohol o con
vapor de agua. Los alcoholatos están subdivididos en alcoholaturas
y tinturas. Las primeras se preparan con plantas frescas y las
segundas con plantas secas. Se les utiliza como analgésicos
generales, como remedios para el insomnio, contracciones uterinas y
trastornos gástricos. Los llamados polvos de Dover (que
contienen hasta un 95% de opio) y la tintura de opio (5 g de
extracto de opio diluidos en 95 g de alcohol) fueron bastante
populares hasta que en 1660 Thomas Sydenham, considerado el Hipócrates
de Inglaterra, inventa el láudano que lleva su apellido y
populariza la siguiente receta: "Tómese vino de España, 1
libra; opio, 2 onzas; azafrán, una onza; canela y clavo en polvo,
de cada uno un poco; hágase cocer todo esto a fuego lento, al baño
maría, durante dos o tres días, hasta que el líquido tenga la
consistencia necesaria; fíltrese luego y guárdese para hacer
uso." Sydenham escribía en 1680: "De entre todos
los remedios a que Dios Todopoderoso le ha complacido dar al hombre
para aliviar los sufrimientos, no hay ninguno que sea tan universal
y tan eficaz como el opio".

Láudano
En el curso de los
siglos posteriores la admiración de la clase médica ante los
efectos analgésicos del opio y de sus derivados se fue moderando al
conocerse su toxicidad y su capacidad para ocasionar dependencia física.
El conocimiento de estos efectos secundarios considerados
indeseables, aunado a la falta de otros tipos de drogas capaces de
ejercer una acción analgésica tan potente, estimularon una gran
actividad de investigación científica para descubrir opiáceos
sintéticos que tuvieran las propiedades positivas de este fármaco
natural pero sin sus características negativas.
El opio provoca tolerancia y dependencia física y psíquica. Un síndrome
de abstinencia leve puede surgir hasta con 15 y 30 mg diarios
administrados durante dos o tres meses. Sus síntomas se presentan
entre las 48 y las 72 horas posteriores al retiro; se caracterizan
por ansiedad, inquietud, irritabilidad, lagrimeo, dolores
articulares, insomnio, transpiración excesiva, dilatación de
pupilas, escalofrío, diarrea y calambres musculares. Estos síntomas
se experimentan alrededor de una semana. La Fundación para la
Investigación del Alcoholismo y la Drogadicción de Toronto Canadá
informa que de cualquier manera, el síndrome de abstinencia
provocado por los opiacos es mucho menos peligroso que el síndrome
de abstinencia generado por el alcohol y los barbitúricos.
Hasta principios del siglo XIX uno de los sistemas de venta
favoritos era el correo, había una cantidad enorme de farmacéuticos,
médicos y charlatanes que fabricaban preparados a base de alcohol,
cocaína, opio, sus derivados y varias sustancias psicoactivas más.
Bálsamos, tónicos, elíxires, ungüentos y polvos con mayores o
menores proporciones inundan las droguerías. Las cuentas farmacéuticas
de Goethe, Novalis, Goya, Coleridge, Shelley, Byron, Wordsworth,
Keats y Walter Scott muestran un consumo regular de láudano. Se
supone que Goya y Walter Scott llegaron a tomar 800 gotas diarias de
láudano, cantidad letal para más de una persona sin tolerancia.
Otros ilustres usuarios de la droga fueron Edgar Alan Poe, Pedro el
Grande, Catalina de Rusia, Federico II de Prusia, María Teresa de
Austria, Luis XV de Francia, Guillermo II de Inglaterra, así como
las casas reales de Suecia y Dinamarca.
Por: José Luis Vrátný |