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  Tabaco

La planta Nicotinia tabacum debe su nombre a Jean Nicot, el médico que introdujo y popularizó su uso en Europa.

La planta del tabaco tiene un tallo recto y hojas anchas. La Nicotina tabacum da flores rojizas y la Nicotina rustica amarillas. La cosecha se recoge cuando las hojas comienzan a adquirir un tono azafranado. Las hojas se desecan hasta perder el 60% de su humedad y a través de un proceso de fermentación el tabaco termina adquiriendo su aroma característico. 


Nicotina tabacum


Nicotina rustica

Existen diversas variedades de Nicotinia obtenidas por hibridación (rustica, virginia, etc.).

A nivel comercial, el tabaco se vende liado en cigarrillos o en puros, aunque también se encuentra empaquetado para ser fumado en pipas o en cigarrillos hechos a mano con papel arroz.


tabaco

El tabaco es un psicoactivo legal. Todas las personas adultas pueden comprar tabaco libremente, aunque las áreas para fumarlo son cada vez más restringidas. Los fabricantes sólo están obligados a informar a sus clientes sobre los riesgos para la salud.

La nicotina es el principio activo del tabaco. Fue aislada por Posset y Reiman en 1828.


Nicotina C10H14N2

Según su variedad, el tabaco contiene entre 0.5 y 16% de nicotina. El resto es el llamado alquitrán, una sustancia obscura y resinosa compuesta por varios agentes químicos, muchos de los cuales se generan como resultado de la combustión (cianuro de hidrógeno, monóxido de carbono, dióxido de carbono, óxido de nitrógeno, amoníaco, etc.)

El contenido promedio de alquitrán de un cigarro varía de 0.5 a 35 mg, y el de nicotina de 0.5 a 2 mg. La dosis letal de nicotina se calcula en 60 mg para un adulto de 70 kg. 

El 28 de octubre e 1492, Rodrigo de Jerez y Luis de la Torre, dos compañeros de Cristóbal Colón, fueron los primeros occidentales que vieron a los indios fumando tabaco. Rodrigo de Jerez los imitó en seguida, sin sospechar que de regreso a su tierra habría de ser encarcelado por la Santa Inquisición acusado de brujería puesto que "sólo el diablo podía dar a un hombre el poder de sacar humo por la boca". 

Antes de la llegada de los españoles, en todo el continente americano los indígenas consumían el tabaco con fines tanto rituales como terapéuticos. Lo enrollaban en forma de puro, lo envolvían en hojas de maíz a manera de cigarrillo o lo fumaban en pipa. También solían incluirlo en jarabes para beberlo. El tabaco era una planta mágica para los pueblos prehispánicos de México porque "hace visible el aliento".

Cuando el tabaco llega a Europa, muchos ven en él un pecado al relacionarlo con un pasaje bíblico en el que se dice que todo lo que sale de la boca del hombre le mancha. En 1603, Jacobo I de Inglaterra prohíbe el tabaco "cuyo humo negro y apestoso evoca el horror de un infierno lleno de pez y sin fondo". En Rusia, el zar Miguel Fedorovich hace cortar la nariz de los tomadores de petún (antigua forma de nombrar al tabaco rapé). La Iglesia actúa también y en 1621, Urbano VIII excomulga a los fumadores culpables de usar «una sustancia tan degradante para el alma como para el cuerpo». Todas esas consideraciones pueden parecer risibles, pero expresan la importancia simbólica de la acción de fumar. 

Con todo y excomunión el acto de fumar, tal como el acto de la fornicación, resulta una actividad común durante aquellas épocas. Hizo falta que un jerarca cayera en tentación para erradicar el estigma demoniaco que durante más de un siglo pendió sobre el tabaco. En 1732 el Papa Benedicto XIII, un fumador empedernido, revocó los edictos que prohibían su uso. Obviamente esa normatividad sólo aplicó en tierras cristianas, por lo que a principios del siglo XVII, mientras Europa central comenzaba a explorar los efectos terapéuticos que se atribuían al tabaco, Rusia, Turquía y China aún castigaban a los fumadores con pena de muerte. 

Los europeos comenzaron a incorporarlo a sus costumbres hasta el siglo XVII, a raíz de la "cura" que logró Jean Nicot de las migrañas de Catalina de Médicis, esposa del rey Enrique II de Francia. En aquel entonces el tabaco era llamado hierba santa o hierba para todos los males porque se recomendaba casi indiscriminadamente para todo tipo de padecimiento.

El consumo del tabaco fue aumentando paulatinamente en Europa, aunque (dato curioso:) durante todo el siglo XVIII, el tabaco no se fumaba sino que se inhalaba por la nariz pulverizado, particularmente entre las clases altas. Fue la época dorada del llamado rapé. En Inglaterra, la reina Carlota era conocida por su adicción al rapé, y en Francia, Napoleón consumía casi cuatro kilos de rapé al mes...

 


Rapé


Caja para Rapé

El tabaco puede ser mascado, inhalado directamente por la nariz (pulverizado en forma de rapé) o fumado en pipas, cigarros o cigarrillos. Aspirando el humo, esto es "dándole el golpe", se puede absorber hasta el 90% de la nicotina, mientras que si éste permanece únicamente en la boca, la cifra se reduce al 20 o 35%.

Aproximadamente 8 segundos después de haber entrado a los pulmones, la nicotina contenida en el tabaco alcanza el torrente sanguíneo y a más tardar en 5 minutos ha logrado traspasar la barrera hematoencefálica para llegar al cerebro. Sus efectos duran entre 5 y 10 minutos provocando fases de acción estimulante y acción depresora del sistema nervioso central. En primera instancia estimula algunos receptores sensitivos y produce una descarga de adrenalina que acelera la frecuencia cardíaca y eleva la presión arterial; posteriormente deprime todos los ganglios autónomos del sistema nervioso periférico.

Según las últimas investigaciones del Brookhaven National Laboratory de Nueva York, el efecto de la nicotina en el cerebro consiste en la reducción de la enzima MAO-B, responsable de regular la transmisión de la dopamina, neurotransmisor que controla entre otras alteraciones anímicas, la motivación y el placer. Por tanto, a menor cantidad de MAO-B (hasta un 40% menos en el cerebro de un adicto), mayor incremento de dopamina; aumento que, al intervenir en el tálamo, se convierte en la clave para sentir una ganar irreprimibles de volver a fumar otro cigarrillo.


Cigarrillos

Un puro puede contener hasta 90 mg, aunque como ya mencionamos, la ingestión de nicotina en los casos en los que no se da el golpe se reduce a menos de la mitad. 

 


Tabaco para pipa


Puros

A nivel mental, la nicotina facilita la concentración, activa la memoria y, hasta cierto punto, controla el aumento de peso al aumentar el gasto de energía, disminuir los sentidos del olfato y el gusto, y mantener al fumador ocupado en el acto de fumar en vez de comer. Cada persona además tiene sus consideraciones particulares respecto a las cosas que el tabaco hace por ella.

A nivel físico, la nicotina aumenta la frecuencia cardiaca, el ritmo respiratorio, la presión arterial y el flujo coronario. Durante la combustión del tabaco, algunos de sus elementos se transforman en monóxido de carbono, emisión venenosa que contribuye al surgimiento de enfermedades cardiacas. Cuando el monóxido de carbono entra al torrente sanguíneo, tiende a reemplazar el oxígeno contenido en las células rojas de la sangre formando carboxihemoglobina. En los fumadores, hasta el 10% de la hemoglobina total puede ser carboxihemoglobina, lo cual equivale a decir que sus tejidos reciben 10% menos de oxígeno.

A largo plazo el tabaquismo tiene diversos efectos sobre el sistema broncopulmonar, cardiovascular y digestivo. Las úlceras gástricas y duodenales son doblemente más comunes entre los fumadores. Las heridas de la piel pueden tardar más en sanar debido a que la nicotina reduce los niveles de vitamina C en el organismo. Además, el humo del cigarrillo produce inflamación en la mucosa del aparato respiratorio y aumento de la producción de una enzima llamada elastasa, que degrada la elastina, material constitutivo del pulmón al que se debe su capacidad de expandirse y contraerse. El hábito de fumar provoca que el tejido pulmonar pierda sus propiedades elásticas, aparentemente de manera irreversible, con la consecuente disminución en la capacidad pulmonar para ingresar oxígeno a la sangre.

El alquitrán puede causar desórdenes bronquiales y contiene sustancias que se consideran cancerígenas, es por ello que al tabaco se le atribuyen el 90% de los casos de cáncer pulmonar en el mundo y también se relaciona con la aparición de cáncer en la boca y en la garganta. 

Reportes médicos calculan que en total ocasiona el 30% de todas las muertes producidas por el cáncer, el 30% de las enfermedades cardiovasculares, el 75% de las bronquitis crónicas y el 80% de los casos de enfisema; aunque de hecho, la Nueva Medicina ha comprobado ya que el cáncer tiene como origen un conflicto emocional que surge por sorpresa y es vivido en aislamiento, lo cual explicaría por qué no todos los fumadores sufren invariablemente de cáncer, a pesar de que tengan un buen caldo de cultivo para que se presente.

También se asegura que las mujeres fumadoras pueden ver reducida su fertilidad, sufrir desórdenes menstruales y, en caso de usar pastillas anticonceptivas, están 39 veces más propensas a sufrir infartos que las que no fuman.

Aunque no se esperan disturbios genéticos del uso del tabaco, éste puede aumentar el riesgo de partos prematuros y de bajo peso en los recién nacidos.

El consumo crónico de nicotina se acompaña de una leve tolerancia. A menos que exceda su dosis habitual, el fumador no experimenta los efectos de náusea y mareos que suelen reportar las personas que no están acostumbradas al tabaco. 

La nicotina provoca una dependencia física bastante severa. El síndrome de abstinencia aparece dentro de las primeras 24 horas posteriores a la supresión y se manifiesta por: irritabilidad, inquietud, dolores de cabeza, disminución de la frecuencia cardiaca, aumento del apetito, disminución de la vigilia o insomnio y dificultades de concentración. En el caso de la nicotina, la dependencia psicológica juega también un papel preponderante, por lo que el síndrome de abstinencia puede durar varios días o varias semanas. La administración de nicotina en chicles o en parches puede aliviar parcialmente este síndrome.

 

 

La vacuna antitabaco

Se calcula que en el mundo existen 1,100 millones de personas adictas al tabaco. La nicotina está considerada como la segunda droga más adictiva que existe, sólo superada por el crack (derivado de la cocaína). La lucha contra el hábito de fumar es uno de los principales retos para los organismos que trabajan en la defensa de la salud pública. Al mismo tiempo que las campañas antitabaco y las medidas cada vez más estrictas que los gobiernos adoptan para frenar el daño a los llamados fumadores pasivos (los que aspiran el humo de los tabacos que otros fuman), los científicos parecen haber encontrado un tratamiento nuevo: una vacuna llamada Nicvax, que se encuentra en fase experimental y que tiene como principal efecto impedir la llegada de la nicotina a los centros del cerebro donde esta sustancia produce sensaciones placenteras.

En la Fundación para la Investigación Médica de Minneapolis, han experimentado esta vacuna con ratones:

Los colaboradores del doctor Paul Pentel se encargan de que los roedores se conviertan en ávidos adictos. Diariamente les administran una cantidad de nicotina equivalente a la que contienen 10 cigarrillos. Al cabo de una semana, los ratones muestran claros síntomas de adicción. Entonces se dividen en dos grupos: el A recibe una dosis de Nicvax, que no se administra al grupo B. A continuación se vuelve a inyectar la nicotina, y poco a poco van disminuyendo las dosis. en el grupo A, la desaparición progresiva de la droga no provoca los síntomas característicos de un síndrome de abstinencia, porque la nicotina no activa los mecanismos cerebrales que generan la sensación de placer. En el grupo B se extiende el nerviosismo, los ratones se vuelven hiperactivos y demandan la sustancia que se les ha retirado. La última fase del proceso de ensayo consiste en analizar los cerebros de los ratones de ambos grupos. En el cerebro de los ratones que recibieron una dosis de la vacuna se encuentra un 65% menos de nicotina que en el de aquellos que no fueron inoculados con Nivax.

La vacuna logra estos efectos en los ratones debido a que las partículas de nicotina que llegan a la sangre a través de los pulmones son muy pequeñas y tienen una enorme movilidad, eso les permite infiltrarse en cualquier rincón del cuerpo humano evadiendo el sistema inmunitario. Los doctores Naso, Enifar y Fattom que han patentado ya la vacuna, consiguieron que el sistema inmunitario creara agentes que reaccionaran ante la nicotina, anticuerpos que capturasen sus partículas y les dieran un tamaño que impidiese su acceso a cerebro. El doctor Naso explica: "En el laboratorio creamos un compuesto mediante la combinación de una proteína no tóxica con varias partículas de nicotina. Cuando este nuevo compuesto llega a la sangre, el sistema inmunitario lo detecta como cuerpo extraño y crea anticuerpos para neutralizarlo. Después, ante la llegada de partículas simples de nicotina, las defensas reaccionan y las capturan".

Las partículas de nicotina unidas a los anticuerpos alcanzan un tamaño que impide su infiltración en el cerebro. Como resultado, la llegada de la nicotina a la sangre no genera en el consumidor de tabaco el placer esperado. Se trata de una vacuna activa porque los anticuerpos los produce el propio organismo a través del sistema inmunitario. 

Esta previsto que antes del año 2005 la Agencia de Medicamentos y Alimentos de Estados Unidos autorice su ensayo en humanos, y de ser aprovada, se convierta en el negocio del siglo. Aunque quizá también en la controversia del siglo pues la vacuna también tiene carácter preventivo y podría aplicarse por ejemplo a un joven que de esta manera, al fumar un cigarrillo en una fiesta, no se convertiría en un adicto.

 

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