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  Sistema Penitenciario y Seguridad Pública

11 de mayo 2004
Colaborador:
Agustín Salgado García

La seguridad pública jamás podrá lograrse en su totalidad, pero es posible reducir los altos niveles de delincuencia, se sabe que en algunas ciudades como Nueva York, se han obtenido resultados favorables con el uso de la llamada "tolerancia cero", lo que de inmediato parece una alternativa a la solución de la inseguridad; no se tienen dudas de que en cierta forma este sistema funcione, pero además se debe hacer uso de otras acciones encaminadas a la prevención de las conductas delictivas, y en este sentido existen muy variados factores que deben ser analizados.

Son muy diversos los factores endógenos y exógenos que intervienen en las conductas delictivas, de estas premisas debemos partir para tratar de encontrar algunas respuestas que nos ayuden a comprender con mejor claridad y amplitud la personalidad del infractor o delincuente.

Es claro que en la mayor parte del mundo los sistemas penitenciarios, tienen como finalidad la readaptación o reinserción del individuo a la sociedad, lo que nos lleva a tratar uno de los más complejos temas del sistema penitenciario. ¿En realidad existe la readaptación?, ¿Se puede lograr la readaptación con todo tipo de delincuente?, ¿Todos los delincuentes requieren tratamiento para su readaptación?, ¿Qué se debe hacer cuando una persona ha demostrado mediante la reincidencia o la habitualidad, que no logro la readaptación?; algunas respuestas a estas interrogantes pueden llegar a ser muy desalentadoras.

El hecho de que los sistemas judiciales se encuentren contaminados de corrupción, discriminación y todos aquellos vicios que desemboquen en una deficiente aplicación de la ley e impunidad, ha creado una atmósfera de incredibilidad de la sociedad en las instituciones encargadas de esta labor, razón por la cual se han presentado casos en los que algunos ciudadanos, estallan en su ira y deciden tomar la ley en sus manos, linchando a los delincuentes, ya sea a palos, incendiándolos vivos o lapidándolos; es lamentable ver este tipo de escenas, porque tal parece que nos encontramos en retroceso penal; lo que como consecuencia lógica origina inseguridad pública. Debemos suponer que las etapas del derecho penal consistente en la venganza privada y venganza pública han quedado solo en los libros pero en la realidad no es así.

Todo acto delictivo atenta contra la seguridad pública, por lo tanto al delincuente se le debe aplicar una pena de acuerdo al hecho imputado, en este momento es cuando interviene el sistema penitenciario, pues una vez que el delincuente es condenado y su pena consiste en la privación de su libertad, debe ser tratado por un colegiado interdisciplinario a fin de buscar su readaptación. Ahora podemos preguntar ¿Por qué hasta ser condenado se debe aplicar tratamiento?, la razón es simple, y es porque durante la prisión preventiva, es decir desde el momento en que ingresa a prisión hasta antes de que se le dicte sentencia condenatoria; el interno no es considerado penalmente responsable. Cuando a pesar de los esfuerzos de ese colegiado interdisciplinario integrado por criminólogos, psicólogos, juristas, médicos, trabajadores sociales y profesores; no se ha logrado readaptar al delincuente, pero su pena ha sido compurgada, no se le puede retener por más tiempo; lo que probablemente traerá como consecuencia la reincidencia.

El sistema penitenciario es "un tiro al blanco, al cual todos le tiran dardos", pero muy poco se difunden los avances que se logran en esta materia, porque la mayor parte de la sociedad cree que no es importante, además para los medios informativos resulta más atractiva, la nota roja o amarillista; y aquí es importante señalar que no todo en el sistema penitenciario esta "podrido", que existe personal penitenciario que no se deja corromper, que también existen internos que están tratando de superarse personalmente, en beneficio propio y de sus familias, porque muchas de las veces en estos lugares de encierro es donde realmente valoran a sus padres, a la esposa y a los hijos.

Mucho se dice que las prisiones lejos de ser instituciones de readaptación social, son escuelas del crimen, pero detengámonos por un momento a analizar a profundidad este punto; a las escuelas se asiste para aprender, los que ingresan a las prisiones no ingresan para aprender a ser delincuentes, eso lo aprenden en las calles, instituciones educativas y es doloroso decirlo pero inclusive se aprende a ser delincuente dentro del seno familiar. Y no porque en las escuelas o en la familia se les imparta a voluntad este conocimiento, pero si algunas veces por actos u omisiones de manera inconsciente.

Tal vez suene descabellado referirnos a las escuelas y la familia como las instancias en las que el individuo aprende a delinquir, pero así es; generalmente se tiene la idea de que solo son delincuentes aquellos que matan o roban, empero los códigos penales establecen una serie de conductas consideradas delitos, que en su mayoría se desconocen por parte de la sociedad. Existe un delito, al cual en últimas fechas ha sido muy divulgado en los medios de comunicación, y que a manera muy particular me he dado en llamar, "madre de algunos delitos violentos", me refiero a la VIOLENCIA INTRAFAMILIAR; este ilícito produce un circulo vicioso de delitos, ya que la victima de esta conducta después se convierte en delincuente; es decir el sujeto pasivo del delito se convierte en el sujeto activo, cerrando así el circulo y dando origen a una cadena que pareciera interminable.

Los problemas de alcoholismo de un de los padres de familia o de ambos, también ocasionan conflictos internos que la mayoría de las veces terminan en violencia, cometiéndose diversos tipos penales como lesiones, delitos sexuales, inclusive hasta homicidio; además de que menoscaba la economía familiar y en algunos casos cuando existen hijos adolescentes, estos cometen delitos patrimoniales como robos y asaltos, lo cual de ninguna manera se justifica por la falta de recursos económicos en el hogar; además en muchos de los casos ese tipo de delito contra el patrimonio es ejecutado haciendo uso de la violencia, misma que el individuo ha conocido y sentido desde que se encuentra dentro del seno familiar. Después de este análisis podemos cuestionar ¿Cuáles son las verdaderas escuelas del crimen?

No se requiere ser un experto para darse cuenta de que en un número considerable de casos de delitos violentos, se tiene la presencia de cerebros intoxicados de alcohol o de cualquier otro tipo de droga.

Los hijos creados en familias disfuncionales, con la falta del padre o la madre, o de ambos, se desarrollan en un ambiente que la mayoría de las veces favorece a la conducta delictiva.

Empero no se pretende tratar en forma mordaz a la familia, porque incluso en el seno de familias consideradas funcionales, con padres ejemplares, se han presentado conductas altamente delictivas, un ejemplo claro de esto es el de algunos de los asesinos múltiples en Estados Unidos de Norteamérica, que irrumpen en una escuela privando de la vida a varios de sus compañeros para posteriormente cometer acto de suicidio.

Desde el punto de vista sociológico el núcleo de la sociedad es la familia, consecuentemente si se encuentra dañado este núcleo, la sociedad lo reciente en la inseguridad pública que se vive, como consecuencia de las fallas que se tienen principalmente en la familia.

Los niños y jóvenes la mayor parte de su tiempo se encuentran en tres lugares: el hogar, la escuela y la calle; muchas veces más en la calle en virtud de que en su hogar lo único que viven es violencia de los padres contra los miembros de la familia y de alguna forma tratan de alejarse de ese ambiente, todo para caer en otro ambiente nutrido de drogas, pandillerismo, mal vivencia y delincuencia, porque la mayoría de las veces para poder ingresar a uno de estos grupos que inclusive llaman "familia", deben cumplir con un reto, mismo que siempre es un delito ya sea robar, lesionar violar o hasta matar.

Se dice que las escuelas instruyen, no educan; se dice que la educación se recibe en el hogar; en la escuela se imparte conocimiento científico, pero estas instituciones escolares no han cumplido cabalmente con su cometido, porque no han podido despertar el amor a la patria, el respeto a la vida, a las personas y al marco jurídico; ahora el gremio magisterial solo vela por sus interés económicos, pero no lucha por una educación complementaria que ayude a prevenir la delincuencia, mucho puede hacerse en las escuelas, en materia de prevención. Y es que en este sentido no podemos dejar toda la carga de responsabilidad de un solo lado, no son las escuelas las únicas que tienen la responsabilidad de formar personas de provecho social, -cuantas veces no se ha escuchado decir por parte de algunos padres de familia "ya deseo que terminen las vacaciones, porque ya no aguanto a mis hijos en casa"- nadie quiere tomar la responsabilidad de la formación del individuo. Debe existir un trabajo en coordinación: familia y escuela, no estar acosando constantemente, se debe dotar a niños y adolescentes de las herramientas para la vida, los valores morales se aprenden en ambos lugares. Pero debe ser con equilibrio nunca con solo amor, nunca con solo reprimendas.

Ningún sistema penitenciario del mundo es perfecto, pero a pesar de esto, dichos sistemas han evolucionado de acuerdo a las "necesidades" y conocimiento de cada época, ahora se cuenta con comisiones de Derechos Humanos, que también dejan mucho que desear, pues lejos de ser institucionales algunas veces actúan de forma "paternalista", otorgando inconscientemente un ego de grandeza al interno, (pero ese es tema para otras reflexiones). A pesar de todo son notables los avances que ha tenido el sistema penitenciario, y esto se puede apreciar fácilmente, haciendo un retroceso en la historia del hombre, en algunas culturas prehispánicas no se contaba con la privación de libertad como una pena, por ejemplo, en el caso de la cultura Tarasca en el Estado de Michoacán, México, se utilizaba la prisión preventiva, pero solamente en espera de la condena de la pena de muerte, pues la pena privativa de libertad no existía. Es por eso que no se puede afirmar que en materia penitenciaria haya retroceso, tal vez no se han dado los avances al ritmo que se requiere, pues nos hemos visto rebasados por los altos índices delictivos, por la falta de una verdadera cultura de prevención a la delincuencia, en la que se involucre preferentemente a toda la sociedad.

Si bien es cierto, que algunas prisiones del continente se encuentran en pésimas condiciones, también es cierto que ya no se tienen prisiones como la colonia penal francesa en la Guayana, la famosa "Isla del Diablo", la también Isla de "Alcatraz" en los Estados Unidos de Norte América, las Islas Marías en México; esta última aún funciona, sin embargo ahora cuenta con programas tendientes a buscar la readaptación del individuo.

Los psicópatas según especialistas en la materia son inadaptables, así tenemos que Quiroz refiere: este tipo de individuos no se pueden adaptar al medio ambiente familiar y social, porque su interpretación de la realidad es fantaseada, lo que significa que actúa dentro de un plano mental distinto. En este mismo sentido el Dr. Patiño en un estudio realizado en México, hace alusión de que entre las características de la personalidad psicopática, se tiene a la incapacidad del individuo para adaptar su comportamiento a normas culturales grupales. También se tiene que el máximo asesino serial de niños de que se tenga conocimiento, el colombiano Alfredo Garavito, tiene la posibilidad de alcanzar la libertad, aunque no se tenga garantía de su readaptación social, con lo cual se tiene el riesgo de que vuelva a reincidir, y esto se debe en cierta medida al sistema jurídico de ese país.

Existen otros fenómenos delictivos que afectan gravemente a la seguridad pública, y estos son producidos por la delincuencia organizada: narcotráfico, secuestro y terrorismo, entre otros; por lo general los miembros de estas organizaciones criminales difícilmente logran la readaptación, pues presentan características de personalidad psicopática, además de que disponen de un poder económico, lo que influye en la corrupción de algunos funcionarios originando impunidad. ¿Qué pena se debe aplicar a este tipo de delincuente?

Por lo que se refiere a la prevención al delito; se tiene la prevención primaria, que a su vez la podemos clasificar desde el punto de vista endógeno y exógeno; el primero de estos últimos busca prevenir desde el interior del individuo para que procure por convicción, abstenerse de conductas ilícitas, siendo esta, responsabilidad de la familia y las escuelas principalmente; y el exógeno se refiere a la prevención en el sentido de que no se le permitirá la comisión de un delito, pero esto mediante acciones externas a la convicción del individuo, que es una de las funciones de la policía, al momento de realizar rondines, vigilancia y custodia de ciertos lugares o personas; lo que podemos denominar prevención secundaria es la que se pretende alcanzar mediante la readaptación diferenciándose de la primaria, en que en la secundaria el individuo ya ha cometido algún delito y lo que se pretende es evitar su reincidencia o habitualidad, recayendo dicha función en el sistema penitenciario.

Como se puede apreciar en el cuerpo de este documento, no existe una causa que por si sola de origen a las conductas delictivas, sino que se ven involucrados uno o mas de un cúmulo de factores como: genéticos, psíquicos, sociales, económicos, ambientales, climáticos, familiares, culturales, incluso hasta religiosos. Por lo tanto con este conocimiento lo que se debe buscar alcanzar es la prevención antes que la readaptación.

De ninguna manera se debe entender a la pena como un medio de prevención del delito, en algunas ocasiones es posible que la pena sea un ejemplo para que no se delinca, pero no es el fin primordial de la pena. Empero en la practica algunas veces produce este efecto en forma secundaria.

Por todo lo aquí reflexionado se tiene la certeza de que el sistema penitenciario y la seguridad pública, mantienen una estrecha relación, tan es así, que en México el Sistema Penitenciario es parte de la Seguridad Pública.

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