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Los acontecimientos que se suscitaron fueron diversos, la importancia que ha prevalecido se radica en la parte política y en la seguridad., rebasando inclusive a la difícil situación económica que impera en el país, donde los parámetros internos establecen un crecimiento, pero la economía de empresas y particulares, se encuentra deteriorada. Es preocupante la situación política, pero más es, el manifiesto ciudadano realizado el 27 de junio pasado, donde la población se volcó en cientos de miles de personas, que caminaron silenciosamente por las calles, para manifestar su reclamo y pedir solución a los problemas de seguridad que aquejan el Distrito Federal, a este movimiento civil, se unieron muchos Estados de la República Mexicana, quienes padecen de la misma problemática, ahora la pregunta es: ¿Qué se está haciendo para responder al reclamo de la ciudadanía?
No es justo, que toda la culpa se le trate de imputar a los gobiernos en cualquiera de sus tres diferentes niveles, pero si es una responsabilidad ineludible, instaurar los medios para lograr los objetivos que permitan los resultados que la ciudadanía demanda, de ahí la necesidad de crear un programa integral de seguridad, donde se planteen como base fundamental la DISUASIÓN y la PREVENCIÓN, elementos imprescindibles para abatir la criminalidad, además de contar con actualización Tecnológica, tanto en metodología, dispositivos y desarrollos innovadores, este programa puede establecer los mecanismos para fijar objetivos, acciones y tiempo de resultados, con medición precisas, adecuaciones y actualizaciones permanentes.
En la actualidad, la seguridad se ha convertido en una ciencia, que agrupa diversas especialidades y donde la multiplicidad de conocimientos, están enfocadas a lograr un solo resultado, "PROTEGER EL RIESGO". El concepto de "Persecución de delincuentes", tiene que cambiarse, lo primordial es establecer medios de disuasión y prevención. Cada vez que se tiene que realizar una investigación, tendiente a la captura de un delincuente, se está poniendo en manifiesto la ineficiencia de la seguridad.
Estamos acostumbrados a evaluar a la autoridad por los resultados que nos manifiestan, donde las estadísticas solo establecen el número de aprehendidos, pero la relación que existe entre los aprehendidos y los delitos cometidos, se manipulan constantemente, esto hace que lleguemos a considerar que estamos avanzando, cuando la realidad se encuentra muy distante de demostrarlo, aplaudimos el éxito y minimizamos el fracaso, salvo cuando la víctima somos nosotros mismos, en ese momento entramos en la realidad.. De acuerdo a dichos emitidos por las propias autoridades, de cada 100 delitos, se logra detener a 10 delincuentes y de cada 10 detenidos uno llega a ser condenado, lo que manifiesta un 1% de eficiencia pero si utilizamos estas mismas cifras y las acciones policíacas se repercutieran en eficiencia total, tendríamos 99% más reclusos en la cárcel (114,000 de población actual de reos), lo que se traduciría en algo así como 12,275,000 reclusos, los que es un costo por reclusión de $180.00 pesos diarios, tendríamos un gasto de $806'533'200'000.00 al año, algo así como el 10% del PIB.
¿No puede ser este un razonamiento suficiente, para empezar a trabajar en la "PREVENCIÓN Y DISUASIÓN"?
Cierto es, que estas cifras están separadas totalmente de la realidad, es más, resultan absurdas, pero se obtiene bajo el razonamiento, derivado del propio dicho de la autoridad, la realidad es mucho menos alarmante, pero es que no quiere decir que tengamos que mantener rumbos equivocados en la lucha contra la inseguridad.
Debemos cambiar el concepto de la "Implantación de Operativos", por el de "Implantación de un Programa de Seguridad Preventivo", en ese momento estaremos avanzando. |