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Según el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), la seguridad nacional "es la condición imprescindible para el desarrollo integral del país, basada en la preservación de la soberanía e independencia nacionales, el mantenimiento del orden constitucional, la protección de los derechos de sus habitantes y la defensa de su territorio". Desde un punto de vista más amplio, seguridad nacional es la capacidad del estado para organizar y asegurar su supervivencia.
En el mundo actual, lograr esta supervivencia es cada vez más difícil. Los Estados modernos enfrentan retos derivados de una redefinición de las relaciones internacionales, matizadas por deterioro ambiental, militarización, indefinición en sus fronteras, tranculturalización, pobreza, crimen organizado, enfermedades, depredación del medio ambiente, cambios climáticos y desastres naturales más frecuentes y catastróficos.
Esos nuevos retos urgen el cambio del concepto tradicional de seguridad nacional y la inclusión en su campo de operación de nuevos actores. Independientemente de concepciones románticas que desean incluir en el concepto de seguridad nacional a la democracia y los derechos humanos, su definición y operación sigue siendo competencia de los ámbitos militares, de procuración de justicia federal y de las agencias que conforman la comunidad de inteligencia. Si bien todos ellos se sirven de redes civiles, sociales, de otras agencias y dependencias del gobierno en todos los niveles, y de la información generada por fuentes abiertas, la interpretación y uso de la información sigue siendo modulada por la inteligencia y la milicia.
Fenómenos tales como la globalización, el libre comercio, y reacciones a estos fenómenos sociales, como el regionalismo, el particularismo, el tribalismo y el localismo, y algunos para o antisociales, como el resurgimiento del nazismo, el extremismo, el radicalismo y el terrorismo, deberán generar cambios e interpretaciones nuevas del concepto de seguridad nacional. México no está exento de estos problemas. Su cercanía a Estados Unidos y el proceso de anomia que experimenta, lo convierten en un caldo de cultivo para problemas que atentan a su integridad. El narcotráfico, la impunidad, la inseguridad y la incapacidad institucional forman un entorno temible, que muy rara vez es comprendido en toda su magnitud.
Además, los procesos de degradación ambiental, las epidemias, las enfermedades emergentes y demás, son elementos nuevos que tendrán que incidir en una nueva concepción del concepto de seguridad nacional. México no tiene otra opción ni salida.
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