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Un osito de peluche que se despelucha y es tóxico, un secador que explota mientras nos secamos el cabello, una faja adelgazante que se calienta hasta los 180 grados... Son algunos de los artículos que, por su peligrosidad, se retiraron del mercado europeo durante el pasado año. La Comisión Europea presentó ayer el informe anual sobre productos de consumo peligrosos, donde los juguetes procedentes de China encabezan la lista de prohibiciones. Desde mecheros con forma de coche hasta martillos.
La lista negra comunitaria abarca 924 productos retirados de los escaparates y las baldas de los comercios europeos en 2006. La cuarta parte de los artículos prohibidos estaban destinados a los niños, mientras que los aparatos eléctricos representaron el 19 por ciento; los vehículos de motor, el 14 por ciento; el material de iluminación, el 11; y los cosméticos, el 5. Por primera vez, los juguetes sobrepasaron a los aparatos eléctricos como la categoría de productos con mayores riesgos. Así lo señaló la responsable comunitaria de Protección al Consumidor, Meglena Kuneva, que puso en escena los resultados del informe rodeada de dos mesas repletas de los artículos vetados en Europa.
Mecheros «para niños»
Entre los objetos expuestos, numerosos juguetes articulados con piezas pequeñas capaces de provocar la asfixia del niño, baberos con componentes químicos, mecheros que por su forma atraen la atención de los más pequeños y una lámpara infantil que, encendida, alcanza los 215 grados.
Pero también se mostraron artículos para adultos, como planchas cuya base metálica se funde con el calor o secadores que, por la misma razón, llegan a explotar. El informe subraya que los riesgos más frecuentes son las lesiones (representan un 25 por ciento del total), las descargas eléctricas (24 por ciento), el posible incendio y las quemaduras (18 por ciento), la asfixia (14 por ciento) y los componentes químicos peligrosos (9 por ciento).
Asimismo, y según explicó la comisaria europea, «el 50 por ciento de los productos provienen de la República Popular de China». Para hacer frente a este hecho, la Comisión Europea ha intensificado su cooperación sobre la seguridad de los productos con este país.
A través de un sistema de alerta rápida para productos de consumo no alimentarios, denominado Rapex, las autoridades nacionales de los Veintisiete notifican a la Comisión Europea los artículos que presentan un peligro para los consumidores.
Esa información se intercambia entre los responsables de los demás países, que deberán prohibir dichos productos o restringir su comercialización.
Notificaciones
El pasado año las notificaciones se incrementaron en un 32 por ciento con respecto a 2005, cuando se detectó un total de 701 irregularidades. España, con 79 denuncias, se sitúo entre los cinco estados con mayor número de alertas. En concreto, la mayor parte de las notificaciones, el 60 por ciento, se concentra entre Alemania (16 por ciento), Hungría (15 por ciento), Grecia (11), Reino Unido (10) y España (9). Destaca, por otra parte, el escaso número de denuncias de países grandes como Francia, Polonia e Italia.
La Comisión Europea señaló que el funcionamiento óptimo de este sistema se daría si todos los Estados miembros de la Unión Europea, junto a las autoridades de vigilancia, como las aduanas, cooperaran de manera unificada entre sí para obtener unos resultados mejores. En todo caso, señalan que «el constante incremento de notificaciones es un buen signo, que muestra que la vigilancia en Europa mejora».
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