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  La percepción actual de la delincuencia

20 de octubre 2003
Redacción Ciudades Más Seguras
ciudadesmasseguras.com

El problema de la delincuencia es una de las mayores preocupaciones de la población. Sin embargo, los resultados y cifras obtenidos en las encuestas oficiales no reflejan en detalle cuáles son los temores específicos que sienten las personas respecto de ese tema. Si se intenta llevar a cabo acciones públicas más adecuadas para la prevención y control del delito, es muy importante conocer en detalle esas percepciones con el objeto de encauzar mejor las políticas de seguridad ciudadana.

Lo que dice la gente

  • La mayoría de las personas cree, en general, que la delincuencia se ha incrementado y que seguirá aumentando (visión pesimista y desesperanzada).

  • Al mismo tiempo, se identifica a la actividad delictiva como algo cada vez más ligado a las adicciones (droga, alcohol) y a un entorno más violento. 

  • La vinculación de la delincuencia con la droga se siente como una amenaza creciente en el trabajo, el colegio, las calles, etc. 

  • Además, se responsabiliza a la droga de ser uno de los factores que han ocasionado el aumento de la delincuencia, sea porque se estima que los adictos necesitan financiar su consumo, o que los delincuentes actúan bajo el efecto de ciertas sustancias.

  • Se percibe, también, que los delincuentes más violentos y peligrosos son los jóvenes y en especial los menores de 18 años, porque actúan en pandillas que fomentan la violencia y el delito y tienden a causar mayores daños a sus víctimas.

  • La gente cree cada vez menos en el delincuente pasivo, el temor ya no se refiere al hecho de afrontar pérdidas materiales sino a las posibles agresiones físicas que pudieran sufrir frente a delincuentes violentos.

Diferentes realidades, diferentes percepciones

Si bien el tema de la delincuencia es una preocupación común de toda la población, se observan importantes diferencias entre los distintos grupos socioeconómicos.

En el estrato socioeconómico alto, la delincuencia se percibe como un problema distante, algo que se conoce a través de los medios de comunicación.

  • Las personas de ese segmento saben que hay riesgos de asaltos, pero tienden a pensar que en sus lugares de residencia (countries, barrios cerrados, edificios importantes) el tema no es tan grave.

  • Sus acciones preventivas habituales consisten en utilizar resguardos tecnológicos (alarmas, luces, teléfonos celulares), recursos humanos (guardias privados), tomar algunas medidas de precaución sobre sus bienes y evitar algunos lugares considerados peligrosos en ciertas horas. 

  • Sus temores básicos están relacionados con el robo o daño de su automóvil, el asalto a su residencia, que sus hijos sean víctimas de un secuestro o algún hecho violento cuando están fuera de casa, que a sus hijos les ocurra algo en sus salidas nocturnas o cuando vuelven a casa de noche, y que algún miembro de la familia sea agredido o asaltado cuando detiene el auto en un semáforo.

Las actitudes de prevención que más asumen en los grupos socioeconómicos altos son:

  • Evitar manejar con los vidrios abiertos en ciertas calles.

  • Guardar las chequeras o tarjetas de crédito en bolsillos separados o evitar tenerlos juntos en una misma cartera.

  • Usar radio taxis cuanto no cuentan con su propio automóvil durante la noche.

  • Mantener a los niños de la mano en lugares muy concurridos.

  • Instalar en su domicilio un sistema de encendido automático de luces.

  • Instalar una alarma conectada a una central de vigilancia.

  • Contratar guardias que vigilen día y noche.

  • Mantener en lugar visible (o codificado para discado rápido) el teléfono de la policía.

  • Instruir al personal de servicio para que no autorice la entrada de extraños y para que desconfíe de ellos, aún cuando se identifiquen como trabajadores de alguna empresa o vendedores.

  • Llamar seguido por teléfono a su casa para cerciorarse de que todo está bien.

  • Impedir que sus hijos salgan solos a la calle, y enseñarles a no abrir la puerta , no conversar con desconocidos ni dar información por teléfono. 

 

El estrato socioeconómico medio tiene una relación cercana con la delincuencia, y fruto de ello, un nivel de temor más alto.

Esta cercanía se debe, en gran parte, a un mayor contacto con el delito en la calle, en los transportes públicos y en los lugares donde vive.

Acciones preventivas habituales:

  • Sus posibilidades de aislamiento mediante el uso de tecnologías o contratación de guardias son más limitadas, por lo que estas personas recurren en mayor medida a la coordinación entre vecinos: alarmas comunitarias, vigilancia solidaria, etc. 

  • Sus temores básicos son ser asaltado en la calle, en un transporte público o en el hogar, que los hijos sean víctimas de una patota en el lugar de residencia, ser asaltado en el trabajo, ser asesinado por resistirse a un asalto.

Las actitudes de prevención de la clase media son esencialmente prácticas y se basan en la precaución.

  • Evitar el uso de joyas u otros objetos que puedan tentar al delincuente.

  • Las mujeres suelen cruzarse la cartera para dificultar robos en caso de un forcejeo.

  • Guardar la billetera en un bolsillo interno.

  • Vigilar a la gente en la calle y mantenerse alerta para descubrir si alguien pretende robar.

  • Elegir los asientos que dan al pasillo en los transportes colectivos.

  • Encender luces en el hogar durante la noche.

  • Tener un perro en las casas con jardín.

  • Proteger las aberturas con rejas y colocar cerraduras de seguridad.

  • Instalar alarmas comunitarias.

  • Instruir al personal de servicio, si lo hubiera, para que no autorice la entrada de extraños y para que desconfíe de ellos, aún cuando se identifiquen como trabajadores de alguna empresa o vendedores.

  • Llamar seguido por teléfono a su casa para cerciorarse de que todo está bien.

  • Impedir que sus hijos salgan solos a la calle, y enseñarles a no abrir la puerta , no conversar con desconocidos ni dar información por teléfono.

 

El estrato socioeconómico bajo tiene la vivencia más directa, cotidiana y fuerte de la delincuencia. 

Este estrato ha aprendido a convivir con las pandillas delictivas y si bien les teme, debe interactuar con ellas porque suelen dominar sus propios barrios.

Acciones preventivas habituales:

  • La realidad de estos segmentos es dramática, ya que deben luchar por sobrevivir y al mismo tiempo defender el sustento diario o lo que han conseguido después de meses o años de trabajo. Por eso mismo, están dispuestos a llegar a extremos para defender lo suyo, sean bienes o familia. 

  • Sus temores más importantes son: ser asaltados o atacados en la calle y hasta en su propia casa, que ataquen a sus hijos a la salida del colegio, ser víctima de un carterista, que a los hijos les ocurra algo en sus salidas nocturnas o cuando vuelven a su casa, que sus hijos sean asaltados en el hogar cuando están solos.

Las actitudes de prevención se centran básicamente en evitar llamar la atención de los delincuentes, y en caso de ser víctima de un delito, en responder a la agresión.

  • No mostrar debilidad ante el delincuente, para ser respetado. 

  • Portar armas (cuchillo, revólver, etc.) y tener alguna en el hogar. 

  • Compartir su espacio con los delincuentes sin involucrarse con ellos. 

  • Evitar andar solos, principalmente de noche. 

  • Mantener a los hijos dentro de su vivienda. 

  • Si es posible, acompañar a los hijos hasta el colegio y buscarlos a la salida. 

  • Evitar las esquinas y calles peligrosas. 

  • Dejar botellas u otros objetos detrás de puertas y ventanas para que actúen como alarmas si alguien pretende abrirlas. 

  • Pasear con la familia (hermanos, primos) por el barrio, para trasmitir la señal de que es peligroso hacerle daño porque habrá represalias. 

 

Conclusión

Las cifras que nos dan las estadísticas permiten conocer las dimensiones generales de la delincuencia, pero ocultan los aspectos humanos del problema. La mayoría de las personas no son delincuentes, por el contrario, quieren vivir y trabajar en paz. La delincuencia es una de las más fuertes amenazas que pesa sobre nuestra sociedad, por lo tanto es urgente conocer detalladamente los trastornos, actitudes y temores que genera el delito, para poder trabajar en el logro de una convivencia más pacífica.

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