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  La inseguridad, un círculo vicioso

16 de febrero 2004
Fuente: Boletín de la Coordinación de Humanidades de la UNAM

En México se han dado importantes cambios sociales, económicos, políticos y demográficos a lo largo del siglo XX, debido a las rápidas transformaciones en los ámbitos familiar, laboral y de la salud. Dichas transformaciones han originado que, al igual que la ciudad de México, ciudades como Guadalajara, Monterrey y Puebla, alcancen una alta industrialización al grado de transformarse en grandes urbes, convirtiéndose en centros de inmigración. Entre los problemas atribuibles al acelerado crecimiento urbano se encuentra la inseguridad pública, que se ha vuelto uno de los problemas que más preocupa a los mexicanos, sobre todo en las grandes ciudades, en donde las concentraciones humanas han llevado a la coexistencia social a límites realmente peligrosos. 

La ciudad de México, al ser el principal centro industrial, comercial, de comunicaciones y transportes, demográfico y cultural de nuestro país, se ha convertido en la entidad donde el aumento en frecuencia y gravedad de los actos delictivos ha llegado a ser por demás alarmante. La delincuencia, a diferencia de lo que suele creerse, tiene patrones bien definidos y uno de ellos es que invariablemente en los centros históricos, mercantiles y culturales de las ciudades es donde actúa mayormente y a partir de ahí se va diluyendo conforme va avanzando a la periferia. Hay que considerar que en estos centros se desarrollan la mayor parte de las actividades económicas, comerciales y culturales; muchos oficinistas y empleados de los grandes centros comerciales trabajan en estas zonas, este es el tipo de gente que atrae a los delincuentes. 

De esta manera la situación que enfrenta actualmente nuestra ciudad puede servir de modelo de lo que podría suceder con las urbes más destacadas del país. Es por ello que se pretende analizar y comparar la situación actual de la ciudad de México con el resto del país en materia de seguridad y delincuencia.

Es en este contexto y como un esfuerzo por explicar las causas que dan origen a la ocurrencia de la violencia social en nuestro país y dado que las autoridades no están a la altura de la gravedad que alcanza hoy en día y nadie por muy capaz que sea, puede aisladamente atacar un problema estructural que interrelaciona a toda la sociedad, surge la Unidad de Análisis Sobre Violencia Social del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM, la cual participó en las reuniones preparatorias y de trabajo que dieron como resultado la creación del Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad(1) (ICESI A. C.), convirtiéndose en un instituto generador de estudios e información a profundidad sobre la “victimización y percepción de la seguridad pública” de este país. 

De esta manera se realizó la Primera Encuesta Nacional Sobre Inseguridad Pública(2) (ENSIP) a fin de hacer un diagnóstico sobre la inseguridad, conocer el comportamiento y la tendencia de la delincuencia, así como la percepción respecto a ella, generando así información en materia de seguridad en nuestro país.

La delincuencia y criminalidad capitalina y en el país están creciendo, esta tendencia a la alza está firmemente establecida. Por si no bastara, hay datos complementarios que ensombrecen todavía más el panorama y revelan, por una parte, que el problema es mayor de lo que se supone, y por la otra que están dadas las condiciones para que la delincuencia registre un crecimiento. Para darnos cuenta de la situación, de acuerdo con la ENSIP, durante 2001 en 14% de los hogares del país al menos una persona fue víctima de la delincuencia, es decir, de cada 87 hogares 10 tuvieron alguna víctima. De esta manera, a lo largo del 2001, el número de delitos por cada cien mil habitantes fue de 4,412. La situación en el DF se vuelve más crítica: de cada 25 hogares, 10 tuvieron alguna víctima del delito, cometiéndose 17,718 delitos por cada cien mil habitantes. Esto significa que un habitante de la ciudad de México tiene 3.5 veces más riesgo de ser victima de un delito en comparación con una persona en el resto del país (promedio nacional).

Este aumento de la delincuencia no se ha logrado reducir, el robo a personas en la vía pública, el robo al transporte de mercancías y en los medios de transporte público, así como los secuestros y el robo de vehículos, son algunos delitos que se deben combatir urgentemente. Acorde con la ENSIP, el tipo de delito más común a nivel nacional y en el DF es el robo o asalto, seguido en importancia en el DF por el abuso de autoridad, mientras que en el resto del país el segundo delito en importancia son las lesiones. Cabe resaltar que la mayoría de las personas que fueron víctimas de la delincuencia en la ciudad de México, sufrieron algún tipo de agresión o amenaza (56.4%), mientras que a nivel nacional la cifra se reduce a 39% de personas agredidas.

Esta situación ha provocado que la gente se sienta insegura, pues según los datos obtenidos en la ENSIP, en la ciudad de México 80% de sus habitantes se sienten inseguros, en comparación con el resto del país (47%). De esta forma, en el DF existe poco menos del doble de personas que se siente insegura en comparación con las personas del resto del país; en los ámbitos del trabajo y la escuela, la proporción de la gente que se siente insegura es 3 veces mayor, y en la calle llega a ser 4 veces más.

Este clima de inseguridad ha propiciado que los ciudadanos no se sientan adecuadamente resguardados por las instituciones públicas en su seguridad física y patrimonial; muchos tienen la sensación de que la criminalidad ha rebasado a las instituciones y que la delincuencia se encuentra prácticamente fuera de control. 

Esta falta de confianza que alimenta la sensación de inseguridad se convierte en un círculo vicioso en la medida en que el ciudadano no recurre como debiera a las autoridades para denunciar los delitos o para aportar elementos que ayuden a esclarecerlos. Gran parte de los habitantes de la ciudad de México no denunciamos los delitos que sufrimos porque sabemos que es una pérdida de tiempo. No sirve de nada —y a veces es peligroso—, pararse cinco o seis horas a la espera de que un agente del Ministerio Público escriba en un acta lo que quiere. Nunca tantos ciudadanos habían declarado tan abierto rechazo hacia la inutilidad de los servicios de procuración de justicia, así, la ENSIP demostró que la gran mayoría de la población que sufre algún delito no denuncia el hecho ante las autoridades. 

La encuesta mostró que durante 2001, en el DF, 76% de las víctimas no denunciaron el delito, mientras que 66% tampoco lo hicieron a nivel nacional. El motivo principal de la no denuncia fue la perdida de tiempo y/o la realización de trámites largos y difíciles, seguida por la desconfianza en la autoridad. A esto hay que agregar que de las personas que sí denunciaron el hecho, la gran mayoría no obtuvieron resultado alguno de su demanda, de esta manera encontramos que 53% de los denunciantes no consiguieron nada al reportar el delito en el DF, y 47% de ellos a nivel nacional tuvieron el mismo resultado. Por ejemplo, únicamente 45% de las personas que sufrieron el delito de asalto a nivel nacional lo denunciaron y, de esos casos, sólo 15% de los delincuentes fueron consignados.

Esta situación de inseguridad y desconfianza hacia las autoridades que manifiestan los ciudadanos también se puede ver reflejada en el cambio de estilo de vida y en la modificación de la conducta: la gente que teme ser víctima de algún delito, tiende a permanecer más en casa, en situaciones o medios que se han hecho más seguros con alarmas, cerraduras, etcétera, y cuando salen de casa, tienden evitar actividades que perciben peligrosas. En la ENSIP también se observó que 20% de la población ha dejado de realizar ciertas actividades para evitar ser víctimas de la delincuencia, mientras que, en la ciudad de México, 39% dejó de realizarlas. Del porcentaje nacional, 71% no sale de noche y 7.5% ya no porta artículos valiosos como joyas. Mientras que, de este 39% de personas que dejaron de realizar actividades peligrosas en el DF, 77% ha dejado de salir de noche, seguido por haber dejado de visitar amigos o familiares que viven lejos con un 5.6%. 

El sector de la población que más ha dejado de realizar actividades por temor a la delincuencia, es el de los adultos jóvenes de entre 26 y 35 años de edad a nivel nacional y de entre 36 y 55 años en caso del DF; mientras que los jóvenes de entre 18 y 25 años y los adultos mayores de 65, son los que menos han modificado sus actividades

Hoy podemos afirmar que la criminalidad capitalina esta creciendo, siendo el robo el delito que más aqueja a los mexicanos, y la posibilidad de ser agredido o lesionado en nuestra ciudad al ser víctimas de la delincuencia se vuelve cada vez mayor. El miedo al crimen ha propiciado conductas de autoprotección tales como: no salir de noche; no usar joyas u objetos llamativos; no traer consigo dinero en efectivo, sólo el necesario, aunado a esta situación los mexicanos han tenido que invertir en alarmas, rejas y, en algunos casos, seguridad privada, para proteger su patrimonio.

La Encuesta Nacional Sobre Inseguridad Pública ha permitido aclarar y conocer con precisión lo que esta sucediendo con la delincuencia en nuestro país, no hay duda de lo que las cifras indican: la delincuencia no ha disminuido y los habitantes, principalmente de las grandes urbes, se sienten cada vez más vulnerables a ser víctimas de la delincuencia. Y si a esta situación se le añade el pobre crecimiento económico; el desempleo en aumento; los ingresos salariales insuficientes para subsistir y que la pirámide de edades se abulta en los años en que los varones son más violentos y delictivos (18-29), no queda más que concluir que estamos ante un muy serio problema. 

Las autoridades deben advertir el problema y empezar a trabajar para prevenirlo, así los resultados obtenidos en la ENSIP son una herramienta fundamental para el desarrollo de políticas públicas de prevención y programas para el combate de la delincuencia en nuestro país, de esta manera autoridades, ciudadanos e instituciones deben unir esfuerzos para devolver la seguridad perdida a sus habitantes.

(1) Conformado por la Universidad Nacional Autónoma de México, el Consejo Coordinador Empresarial, la COPARMEX, el Tecnológico de Monterrey y la revista Este País.
(2) Realizada por el Instituto Ciudadano de Estudios Sobre la Inseguridad A. C. del 2 al 24 de marzo de 2002, con un nivel de confianza del 95% y un margen de error del +/- 1%, representatividad nacional y estatal con 35,001 cuestionarios.

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