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La resolución del problema de la
inseguridad es en México, como seguramente lo es en otros
países, el principal reclamo social. Ante la insatisfacción
que han dejado las acciones gubernamentales en la materia,
los particulares-empresarios, teóricos y
capacitadores-multiplican sus acciones, reflexionan,
comparten información y amplían sus redes de colaboración
mutua.
La resolución del problema de la inseguridad es en México,
como seguramente lo es en otros países, el principal
reclamo social. Ante la insatisfacción que han dejado las
acciones gubernamentales en la materia, los
particulares-empresarios, teóricos y
capacitadores-multiplican sus acciones, reflexionan,
comparten información y amplían sus redes de colaboración
mutua.
La reciente realización del segundo Congreso Panamericano
de Seguridad, en la Ciudad de México, con presencia
mayoritaria de empresarios y especialistas mexicanos, fue
muestra patente de ello. No faltó la intervención del
sector gubernamental, tanto federal como capitalino, así
como de algunos renombrados expertos de Argentina, Perú y
Estados Unidos, como el doctor Eduardo Frigo, coordinador
del Foro de Profesionales Latinoamericanos de Seguridad.
También se contó con la exposición del segundo
vicepresidente de FEPASEP, Wilson Gómez Barrios, quien habló
del estado que guarda actualmente la seguridad privada en
Perú.
Organizado y patrocinado por personajes clave del ámbito de
la seguridad privada en México, el Congreso, a través de
20 ponencias, reflexionó acerca de capacitación,
administración, prevención de desastres informáticos, ética
de los servidores públicos, participación ciudadana,
delitos cibernéticos, secuelas del delito en las víctimas
de éste, el secuestro como uno de los problemas más
graves, y el papel de los medios de comunicación en la
creación de un clima de inseguridad social.
En la organización del evento confluyeron los esfuerzos de
la Federación Panamericana de la Seguridad Privada,
organismo que agrupa a entidades de toda América, y del
Consejo Nacional de Seguridad Privada, que preside Juan
Antonio Arámbula Martínez.
El Primer Vicepresidente de FEPASEP, José Luis Rojo y
Arabi, quien es además director del Grupo Corporativo
Diamante, del portal Latino Seguridad y de la Revista GCD,
fue uno de los anfitriones del encuentro.
Por su parte, el presidente del Capítulo México de
FEPASEP, Jorge Septién Esnaurrizar, fungió como maestro de
ceremonias.
En dos días de trabajos, que no bastaron para agotar todo
lo que actualmente debe decirse sobre las múltiples
disciplinas de la seguridad, destacó la consideración de
que es imperativo que la participación ciudadana se
incremente sustancialmente en el combate a la inseguridad,
tanto por la vía de la denuncia como mediante la
coadyuvancia a la autoridad.
Así, por ejemplo, el Fiscal Especializado para la Seguridad
de las Personas y de las Instituciones de la Procuraduría
General de Justicia del Distrito Federal, Jesús Jiménez
Granados, llamó repetidamente a la población a denunciar
cualquier ilícito de que sea víctima.
Y es que en México, el porcentaje de personas que se
atreven a denunciar un ilícito es sumamente baja. La
principal razón es la gran desconfianza que se le tiene a
la autoridad, tanto federal, como local. Jiménez Granados
destacó, en su ponencia titulada "Nueva ética de
servidores públicos y la coadyuvancia del sector
privado", que el gobierno del D.F. se esfuerza en
inculcar una nueva actitud en los funcionarios del sector de
seguridad pública.
Otro punto que se tocó con insistencia fue el del papel de
los medios de comunicación. El periodista Raúl Fraga
presentó una ponencia acerca la cobertura periodística del
tema de la inseguridad en México. En ella, reconoció que
el tema de la delincuencia es el de mayor referencia dentro
del periodismo mexicano. Agregó que algunos medios recurren
a la nota roja como forma de elevar sus ventas o su rating y
destacó que esta situación es parte del cambio social que
se vive desde la derrota del PRI, el 2 de julio del 2000.
Fraga señaló que es necesario que los medios de comunicación
analicen el manejo que hacen de la nota roja, preguntándose
en qué medida el relieve que dan al tema de la
delincuencia, ayuda a perpetuar e incluso a incrementar la
inseguridad.
Por su lado, el comisario de la Policía Cibernética de la
Secretaría de Seguridad Pública federal, Hervé Hurtado,
presentó una interesante ponencia con datos que muchos de
los presentes desconocían. Hurtado ofreció cifras acerca
de la comisión de delitos por medios informáticos, entre
los que se cuentan la promoción de servicios de prostitución
infantil, fraudes en compras y subastas vía internet,
espionaje, ataques terroristas a sitios gubernamentales,
acoso sexual a menores por parte de pedófilos, robo de señal
de televisión de paga, clonación de tarjetas de crédito,
comunicación entre delincuentes para la comisión de ilícitos
de toda clase, sitios de venta de droga y armas ilegales y más.
Señaló, por ejemplo, que se han detectado 2317 direcciones
electrónicas que tienen que ver con la venta de pornografía
infantil.
Somos, dijo Hurtado, "una patrulla en la supercarretera
de la información", que vigila la red de igual forma
que las patrullas de la Policía Federal Preventiva vigilan
las carreteras nacionales.
Refirió que la Policía Cibernética, a pocos años de
haber sido creada, ya cuenta con un buen porcentaje de
aciertos. Deploró, sin embargo, que el marco legal vigente
no permita aún procesar a los delincuentes a partir de
pruebas obtenidas por medios virtuales. Los jueces, explicó,
basándose en la ley, exigen pruebas físicas, lo cual es prácticamente
imposible de obtener cuando se trata de delitos cometidos a
través de una computadora y del internet.
Por lo anterior, y en espera de que se actualice la
legislación, la Policía Cibernética se dedica por ahora
a"tumbar" todos las páginas y comunidades en
internet que promocionen actividades ilícitas. Refirió que
existen páginas donde se enseña al visitante la forma de
clonar una tarjeta de crédito, de pasar las pruebas
antidoping o de fabricar bombas caseras, por ejemplo.
Al igual que el fiscal Jiménez Granados, Hervé Hurtado
pidió de forma insistente que la ciudadanía denuncie
cualquier ilícito de que tenga noticia, pues es así que la
corporación a su cargo puede iniciar una investigación.
El tema de los delitos cibernéticos también fue abordado
por Edwin Lugo, experto norteamericano en Cómputo Forense.
El, al igual que Hurtado, también habló de la dificultad
de consignar a los delincuentes cibernéticos por la falta
de una legislación que vaya pareja con las innovaciones
tecnológicas.
Dijo que tanto legisladores como expertos en seguridad,
deben tener a la vista lo que la tecnología traerá en un
futuro cercano: computadoras conectadas a internet de forma
inalámbrica; gran capacidad de almacenar y transferir
información; roaming a todo el mundo y el manejo
generalizado de las cuentas financieras a través de la red.
Muchas de las tecnologías que existen en la actualidad,
dijo Lugo, sirven para el robo de información, para la
clonación de tarjetas de crédito y, naturalmente, para
realizar fraudes y ataques a sitios de internet.
Detalló que las áreas más vulnerables actualmente son los
sistemas de envío de productos, los sistemas de pagos
electrónicos y las bases de datos. Agregó que los mayores
expertos en tecnología en la actualidad son los jóvenes y
niños.
Otro enfoque de la seguridad informática lo desarrolló
Carlos Chalico, experto de la empresa Mancera Ernst &
Young. Chalico habló sobre la forma de alcanzar una
efectiva seguridad informática dentro de una empresa. La
seguridad informática es el cuidado de la información de
una empresa, definió.
Y citó cifras provenientes de la encuesta que ME&Y
realizó el 2002 entre ejecutivos de todo el mundo. Según
dicho instrumento, sólo el 40% de las organizaciones están
seguras de poder detectar ataques a sus sistemas y que el
75% han sufrido problemas de disponibilidad en sus sistemas.
A pesar de esta situación, sólo el 50% tiene programas de
entrenamiento y concientización en seguridad informática.
Otras ponencias destacadas fueron la del director ejecutivo
de Grupo Modelo, Camilo García Marcos, que habló de la
necesidad de una seguridad real en México. La de Rubén
Fajardo Correa, quien desarrolló el tema de la coadyuvancia
de la seguridad privada en las actividades de la seguridad pública.
Fajardo señaló que la actividad de las empresas de la
seguridad privada llena huecos que la autoridad no puede
cubrir, debido a la evidente imposibilidad del Estado de
proteger a cada habitante en todo momento y en todo lugar.
De ahí la importancia social del ramo, sobre todo en lo que
se refiere al custodio de bienes y de personas particulares.
A su vez, el ingeniero Rubén Escotto, de la American
Society for Industrial Security, desarrolló un tema
fundamental: "Cómo elegir una empresa de
seguridad", tópico que despertó gran interés, a
pesar de que la mayoría de los asistentes eran empresarios
del ramo.
Escotto Kuhn dijo que una de las características más
notorias del mercado mexicano de la seguridad es la
abundancia de ofertas, pues existen 10 mil empresas en el
mercado. De éstas, sólo 862 están debidamente registradas
y un número aún menor tiene el nivel profesional adecuado.
Esta situación se ha originado en parte gracias a que las
personas que requieren servicios de seguridad quieren pagar
lo menos posible. Así, las empresas baratas y que dan malos
servicios, acaparan de forma desleal el mercado y, peor aún,
no contribuyen a reducir el problema de la inseguridad.
En general, todos los ponentes coincidieron en que la
seguridad en México es una actividad en permanente
construcción y desarrollo. Se trata de un proceso continuo,
en el que el ingrediente principal es la persona. Algunos
destacaron la importancia del ciudadano en la obtención de
mayor seguridad y exigieron a las autoridades cumplir
cabalmente su trabajo, al margen de corrupción e intereses
creados.
Autor: Orquídea Fong - México
- 4/1/2003
Fuente: www.seguridadydefensa.com |