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Revolución ecológica

No hay que ser ambientalista para entender y promover la búsqueda de nuevas fuentes de energía. Ante la crisis ecológica y de hidrocarburos actual, tal vez el gas natural sea la respuesta. 

La búsqueda de nuevas fuentes de energía es un problema que ha acompañado al hombre durante la mayor parte de su historia. La carrera tecnológica ha exigido que esta búsqueda se apresure.

El problema con los combustibles actuales usados en los vehículos automotores es que todos ellos contaminan; por más programas de regulación que existan sobre emisiones o sobre uso controlado del coche, mientras no se mejoren los combustibles, nuestros pulmones y nuestro sistema nervioso serán los que padezcan la comodidad de viajar en coche. Y no sólo son malos para nuestra salud, son malos per se. La gasolina convencional sin plomo utilizada por la mayoría de los vehículos en México carece de antidetonantes suficientes, hecho que a la par de reducir su índice de contaminación reduce su efectividad.

El plomo que hasta hace algunos años se anexaba a los combustibles cumplía la función de evitar que la mezcla (gasolina/aire) detonara antes de tiempo por la presión y la temperatura, explosión que no era aprovechada en la combustión interna y que llenaba el sistema de gases y de gasolina sin quemar. Al agregar plomo se mejoraba la detonación y el octanaje; pero el plomo quemado era expelido al ambiente y eventualmente llegaba a los cerebros de todos los seres que se atreviesen a respirar. 

La introducción al mercado de gasolina sin plomo colaboró con la solución del problema de plomo en el ambiente pero esto no es suficiente; los gases generados por la combustión de la gasolina siguen siendo altamente tóxicos, los autos cada día son más y la atmósfera sigue siendo del mismo tamaño. Para que la gasolina pudiera funcionar sin plomo tuvieron que aumentarse las concentraciones de aromáticos, olefinas y otros compuestos. Estas sustancias, al quemarse emiten benceno y otros compuestos orgánicos volátiles (COV) malísimos para la atmósfera.

La mayoría de estos componentes orgánicos volátiles reaccionan al contacto de los óxidos de nitrógeno contenidos en el ambiente en presencia de la luz solar como catalizador; a esta simpática reacción se le conoce como "smog" fotoquímico.

En caso de no existir componentes orgánicos volátiles no habría smog, no existirían esas partículas flotando en el aire, causantes de graves problemas bronquiorespiratorios en los habitantes de las grandes ciudades. Para evitar estos COV es necesaria la utilización de una molécula estable como combustible, una que ofrezca además un alto índice de octanaje, y por supuesto, que tenga un costo efectivo.

El Gas Natural Comprimido, es la mejor respuesta a estas cuestiones. El metano, su componente principal, tiene un índice octano de 133, muy por arriba de cualquier combustible comercial utilizado hoy en día. Al ser antidetonante por naturaleza no necesita que se la agregue plomo u otra sustancia contaminante. Además, el metano no es tóxico ni contaminante, es más liviano del aire y por lo mismo se dispersa más rápido. No produce partículas como los demás combustibles y por lo mismo no reacciona con las partículas que hay en el medio.

Fuente: Universoe

 

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