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La seguridad de las tarjetas de crédito en entredicho

Se ha presentado un estudio que demuestra la vulnerabilidad de los sistemas de seguridad utilizados por los cajeros automáticos para la validación de los PIN asociados a las tarjetas de crédito. Este estudio se ha visto empañado por los intentos que está realizando Citibank para ocultar esta información. En un estudio titulado "Decimalisation table attacks for PIN cracking", dos investigadores de la universidad de Cambridge (Reino Unido) presentan un estudio de las debilidades existentes en los dispositivos hardware para el almacenamiento seguro y la validación de los PIN asociados a las tarjetas de crédito comúnmente utilizado por las instituciones financieras. 

Las tarjetas de crédito son un clásico ejemplo de un sistema de autenticación de doble factor, ya que se combina un elemento físico que es necesario poseer (la tarjeta de plástico con su banda magnética) con un elemento que teóricamente sólo conoce el titular de la tarjeta de crédito (el PIN, un código numérico habitualmente de cuatro caracteres) que físicamente no reside en ningún sitio. Para poder utilizar la tarjeta de crédito en un cajero automático es necesario disponer de estos dos elementos al mismo tiempo. 

Obtener el plástico tarjeta de crédito es una tarea relativamente simple. Son un elemento de libre distribución y comercialización. Falsificar la banda magnética también es una operación no demasiado complicada, como hemos leído infinidad de veces en las noticias sobre estafas que, periódicamente, publican los medios de comunicación. 

Lo que, en teoría, ya no es tan fácil obtener o identificar es el PIN que el usuario ha seleccionado para la tarjeta de crédito. En teoría, la única forma de identificar este PIN es o bien obligando al titular de la tarjeta a que lo revele o utilizando técnicas de fuerza bruta para su identificación. 

En el caso de la fuerza bruta, la teoría conocida hasta la fecha es que para identificar el PIN asociado a la tarjeta son necesarios, de promedio, unos 5.000 intentos. 

El estudio publicado este mes muestra que en realidad, una persona con los conocimientos adecuados de los mecanismos de seguridad utilizados y acceso a los sistemas criptográficos que se utilizan en los bancos, únicamente necesita un máximo de 15 intentos para identificar cualquier código PIN de cualquier tarjeta de crédito. 

La vulnerabilidad utilizada se encuentra en los dispositivos hardware utilizados para la realización de las operaciones criptográficas. Se trata de unos procesadores especialmente diseñados para esta acción, capaces de realizar un gran número de operaciones por segundo. 

Una vez más, la teoría indica que estos equipos están especialmente protegidos para la realización de cualquier ataque. No sólo disponen de protecciones especiales para evitar su manipulación, sino que las funciones que ofrecen a los programas están diseñadas para devolver un valor booleano (verdadero o falso) a cualquier petición, para evitar la divulgación de información que sirva para confeccionar ataques basados en el estudio estadístico de los errores reportados. 

Estos sistemas criptográficos realizan la validación del PIN realizando un cifrado de los dígitos introducidos, utilizando una clave secreta. Del resultado de la operación de cifrado se extraen una serie de dígitos, expresados en base hexadecimal. Como el PIN de la tarjeta utiliza únicamente números de base decimal, se hace necesaria la conversión. 

La conversión de hexadecimal a decimal no se realiza de forma matemática, sino que se aplica una tabla de conversión, donde se expresa la conversión a realizar para cada dígito hexadecimal. Por ejemplo, una tabla de conversión puede ser 

Utilizando esta tabla, el valor hexadecimal 67F4 se convertiría en el valor decimal 3245. Este seria, en definitiva el PIN que debería cotejarse para determinar si la operación debe realizarse o no. 

Es en este punto donde se encuentra la vulnerabilidad del protocolo. Estas tablas de conversión no son un valor sensible, sino que es posible facilitar una tabla de conversión arbitraria, conjuntamente con el número de cuenta y el PIN, en el momento de solicitar al sistema criptográfico la validación de la información. 

Por tanto, un empleado del banco con acceso al sistema dispone de la capacidad de manipular las tablas de conversión para determinar los dígitos que forman el PIN. Por ejemplo, utilizando esta tabla de conversión 

con el código PIN 0000 es posible identificar si el PIN contiene el número 7. 

Por tanto, básicamente lo que demuestra el estudio, una vez más, es que utilizar como medida de seguridad el desconocimiento ("security by obscurity") no es efectivo, especialmente cuando se hace referencia a cuestiones relacionadas con la criptografía.

El lado oscuro de esta historia 

Un problema de este tipo, que requiere una situación muy específica para poder ser utilizado, probablemente hubiera pasado más o menos desapercibido fuera de los círculos de interés sobre criptografía y seguridad informática. De hecho, como se deduce de lo publicado anteriormente, las únicas personas que podrían aprovecharse de esta vulnerabilidad para obtener los PIN de las tarjetas de crédito son algunos empleados de los bancos que disponen del acceso necesario a los sistemas criptográficos. 

Ahora bien, se ha producido un elemento, muy grave, que ha dado un matiz totalmente diferente a esta historia. Y es que Citibank, una de las mayores corporaciones bancarias del mundo, ha utilizado las armas legales a su alcance para intentar ocultar este estudio y censurar la publicación de esta información. 

Tal como recogemos en el apartado de "Más información", Citibank ha solicitado al Tribunal Supremo del Reino Unido la retirada del estudio al que hemos hecho referencia.

Fuente: www.hispasec.com

 

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