En la red, ¿cómo hacer una bomba?

En la red abundan los datos científicos, irónicos y humorísticos sobre la construcción de armas de destrucción masiva, pero ninguno de ellos constituye realmente "información terrorista".
¿Existe el ciberterrorismo o es otra más de las mentiras que Washington y sus aliados han soltado para extender su control a internet?
Luego de los atentados del 11 de septiembre, tribunales estadunidenses ordenaron a revistas y otros medios informativos no publicar artículos con descripciones sobre cómo fabricar una bomba nuclear, química u otras armas de destrucción masiva. El argumento fue que, de caer en manos equivocadas, la información podía comprometer la seguridad nacional. Para las autoridades judiciales y para el gobierno de George W. Bush, la divulgación de esos materiales se convirtió en un sospechoso acto de apoyo al terrorismo.
Sin olvidar que esa clase de información está también en bibliotecas y librerías, el gobierno se convirtió en el máximo censor y demandó que se le entregara el registro de los visitantes de esos recintos y pobre de aquel inmigrante árabe cuyo nombre apareciera por ahí. Organizaciones de defensa de las libertades civiles le recordaron a Bush que según el artículo 19 de la Declaración Universal de Derechos, la difusión de la información no es un crimen, el cuál sólo tiene lugar cuando alguien hace mal uso de ella. Como respuesta, el presidente cambió su orden por una "recomendación".
Navegando por la red de redes, CIBERSIVO halló varios sitios que ofrecen "recetas" para fabricar armas de destrucción masiva y lo curioso es que ninguno pertenece o está afiliado a grupos terroristas. Se trata de páginas académicas, de instituciones serias, de pacifistas y hasta de chistes.
Una de las páginas consultadas fue Prevención y Seguridad (www.prevencionyseguridad.org/Bombas
%20Sucias.htm), que se autodenomina como la más completa en la materia y aborda temas desde el ambientalismo hasta lo laboral. Cuenta con un artículo sobre las "bombas sucias" hechas con material radiactivo que no pueden provocar una explosión nuclear pero sí dispersar la radiación en un área extensa. El documento no detalla el método para elaborar estos artefactos pero sí enlista sus componentes y explica sus efectos. Apunta que la fabricación es "relativamente fácil, únicamente son necesarios explosivos (dinamita) y material radiactivo", como cesio, cobalto-60 y estroncio-90. Según el sitio, la dinamita puede conseguirse en obras o canteras y los materiales radiactivos no son muy difíciles de obtener. Revela que la Comisión de Regulación Nuclear recibe unas 300 denuncias anuales sobre desaparición de materiales radiactivos y cita un informe de la Universidad de Harvard en el que se advierte que sólo el 40 por ciento del material radioactivo ruso está debidamente vigilado.
Otra página con información "sensible" se hospeda en Iespaña (www.iespana.es/hombrealmohadilla/
archivos/vic2.0.htm), pero su contenido principal es de chistes y bromas. Con todo, incluye un informe detallado para elaborar una bomba nuclear firmado por Toni Cantó, supuesto miembro de la Academia de Ciencias de Nueva York. El autor revela los materiales que se requieren: "Nueve kilos y medio de plutonio 239 de grado militar, cien gramos de uranio 238, cincuenta gramos de berilio, cincuenta gramos de polonio, cinco kilos del explosivo conocido como nitrato de urea (se puede fabricar con orina y filtros de café), 32 tubos de acero para bicicletas, fulminante, cable eléctrico y un temporizador electrónico de alta precisión (puedes comprarlo en cualquier comercio de electrónica). Ah, y una batería de coche de doce voltios". En cuanto a la fabricación, explica cada uno de los pasos para obtener una bomba de 200 kilotones con base en "un diseño mejorado sobre la bomba de Nagasaki de 1945".
Al final del artículo, escrito en un tono más bien jocoso y burlón, Cantó revela que usó como fuente la página web de la Federación de Científicos Americanos (nuketesting.enviroweb.org/hew/), dedicada a evitar la guerra nuclear.
Pero la información más completa sobre este tema la encontramos en la página
www.serendipity.li/more/atomic.html
, en la que se muestran diagramas para elaborar un artefacto con base en uranio o plutonio. El sitio de Serendipity se autoproclama libertario, antifascista, antibélico y antisionista y busca asegurar el derecho de la gente a hacer su vida, buscar sus intereses y placeres libres de la explotación y dominación de fuerzas políticas, económicas o religiosas. Los responsables de la página sostienen que la información "es estrictamente para uso académico".
El único sitio consultado que se acerca a una mentalidad agresiva, no precisamente terrorista, es
www.anarkiaenrosario.es.mn
, portal que se dice de corte anarquista pero que en realidad parece más el sueño de un adolescente desorientado.
La página mantiene un tono irónico y además de una sección para fabricar diversos tipos de bombas tiene un apartado sobre cómo cultivar marihuana, así como una galería de fotos de chicas desnudas. Al igual que las web anteriores, incluye una fórmula para elaborar una bomba atómica, a un costo de entre cinco mil y 30 mil dólares. Pero su "recetario" también incluye los métodos para producir desde las bombas de humo tan corrientes en los estadios de futbol hasta napalm casero y explosivos plásticos. Por ejemplo, dice que para fabricar napalm tan sólo hay que mezclar una parte de jabón (que no sea detergente) con otra de gasolina en un recipiente de agua hirviendo. Si el alquimista sobrevive, tiene que revolver la mezcla hasta formar un gel. Al final de varios de estos textos, el autor aclara que no se hace responsable por el uso que se le dé a esta información y que su intención es exponer un escrito meramente educativo.
Estos hallazgos en internet, al alcance de todos, ¿convierten a cualquiera en un terrorista? Según supuestos expertos en la materia citados en algunas páginas como las anteriores (¿quizá los que consultaron Bush y Blair para inculpar a Saddam Hussein?), las armas biológicas se pueden elaborar en una pequeña habitación y con poco más que levadura de cerveza. Aseguran también que los elementos y tecnología para producir el mortal gas VX son los mismos que se emplean en la industria de pesticidas agrícolas. En ese sentido, señalan que este tipo de armamento ya ha sido elaborado por particulares y empleado contra la población civil, como en el caso de Timothy McVeigh, veterano de la primera Guerra del Golfo, quien con poco más que combustible y fertilizantes produjo una bomba de alto poder que mató a 168 personas y lesionó a más de 600 el 19 de abril de 1995, en un edificio federal de la ciudad de Oklahoma.
O el caso de la secta japonesa que logró fabricar el venenoso gas sarín y lo esparció en el metro de Tokio, también en 1995. Se sabe que algunos especialistas de las fuerzas armadas estadunidenses son capaces de elaborar peligrosos explosivos y bombas químicas con tan sólo acudir a la ferretería más cercana, como lo hizo McVeigh. La realidad es que quien quiera encontrar recetas para fabricar esas armas mortales y usarlas para cometer actos terroristas las puede conseguir en cualquier lugar, como bibliotecas y otros archivos académicos, y no específicamente en el ciberespacio. Como dijo el presidente de la empresa de seguridad en internet Symantec y asesor tecnológico de Washington para la ciberseguridad, John Thompson: "En internet hay criminalidad pero no terrorismo. Los terroristas quieren provocar miedo con acciones que conllevan destrucción y muerte y es muy difícil causar terror dentro de internet". Ramiro
Flores
Fuente: Cibersivo
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