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Cuidado con su perro

Probablemente usted, como muchísimas personas, se siente más seguro con un perro en su hogar. El hecho no es casual: desde que el hombre lo adoptó como animal doméstico su colaboración como guardián y compañero fue, y es, invalorable.

Desde el perro pastor que guía el ganado, hasta los perros policías, los lazarillos y los que rescatan esquiadores sepultados por un alud, son muchas las verdaderas proezas caninas que tendríamos para contar. El perro es un aliado de nuestra seguridad, y su cariño y devoción no tienen límites.

Todos los perros son guardianes, por instinto. Aún los más pequeños tienden a defender su territorio y su "familia" de cualquier presencia extraña. Esto es algo que hay que tener en cuenta a la hora de elegir a nuestro perro. 


Psicología perruna 

Los perros poseen una compleja conducta social heredada de los lobos. La unidad social típica de los lobos es la manada. El número de individuos que la forman puede variar según las condiciones ambientales y parece ser siempre inferior en el perro doméstico que en el lobo. 

Gracias al proceso de domesticación y a los efectos de la socialización cuando todavía es un cachorro, el perro es capaz de integrarse en la familia humana que lo adopta. De hecho, los perros consideran a sus propietarios humanos miembros de "su manada" y muestran hacia ellos conductas parecidas a las que utilizan para relacionarse con otros perros.

La mayoría de los problemas de conducta del perro se relacionan con el comportamiento social. Por lo tanto, un buen entendimiento de la conducta social natural del perro es esencial para conseguir una buena convivencia entre perros y personas. 

Para los perros, formar relaciones sociales es casi una necesidad vital. Cuando se ven privados del suficiente contacto social, ya sea con personas o con otros perros, pueden llegar a padecer trastornos de conducta, algunas veces muy graves. La vieja idea de que todo lo que necesita un perro para ser feliz es espacio físico no sería correcta. En lugar de ello podría decirse que el bienestar de un perro se basa en tener un mínimo grado de contacto social y si además dispone de espacio físico, mejor que mejor.

Pero volvamos a la manada. Vivir en grupo tiene la ventaja de poder sumar esfuerzos, tanto a la hora de cazar, como a la de defenderse de un depredador. Además, todos cooperan en el cuidado de las crías y así mejoran la eficacia reproductora del grupo.

El principal inconveniente de vivir en grupo es el reparto entre los miembros de la manada de los diferentes recursos, en especial cuando estos últimos son escasos. ¿Quién comerá primero después de cazar un animal? ¿Qué macho tendrá acceso a la hembra en celo? ¿Quién dormirá en la mejor zona del territorio? 

Los perros solucionan este tipo de conflictos mediante el establecimiento de una jerarquía social, que regula la distribución de los recursos dentro de la manada. La jerarquía es de hecho la base de la conducta social y de las relaciones del perro con otros perros y también con el ser humano. Comprender esto es fundamental para entendernos con ellos.

Que prefiere, ¿Chihuahua o Gran Danés? 

Si va a comprar un perro, tenga cuidado: que no le metan el perro. No se deje tentar por lo que está de moda, porque puede comprar un animal inadecuado para sus necesidades... y para sus propósitos.

Antes que nada, tenga en cuenta estos detalles:

  • ¿De que espacio dispone?
    Si vive en un departamento, un perro grande no es una buena opción.

  • ¿De cuanto tiempo dispone para dedicarle?
    Piense que un perro sano debe hacer ejercicio diariamente, y además está la higiene. Los perros de pelo largo necesitan cuidados especiales.

  • ¿De cuanto dinero dispone para mantenerlo?
    Saque cuentas: vacunas, alimento... 

  • ¿Usted tiene capacidad de mando?
    Sea honesto consigo mismo al responder esta pregunta, porque es muy importante. Si usted le teme a los perros o no está muy seguro de cómo hacerse obedecer por ellos, olvídese de los "peso pesado" como el Doberman, el Ovejero Alemán, el Dogo Argentino o el Rottweiler. Estas razas (y otras similares) no son aconsejables para personas de carácter débil. Son perros que necesitan autoridad y firmeza, además de cariño.

Una vez que ha pensado en sus posibilidades, consulte con un buen veterinario sobre la raza canina que más le conviene. Tenga especial cuidado si hay niños en la casa, porque el perro será para ellos su mascota y no todos son adecuados para esa función.

Hay perros, como el Pittbull y el Bull Terrier, que en realidad son perros de pelea y no de guarda. Un perro de pelea, por instinto, ataca sin motivo y cuando lo hace no obedece a nadie, ni siquiera a su amo. Esté atento a ese detalle: si no está familiarizado con la raza (y sólo un criador experimentado lo está) NUNCA elija para su protección a un perro de pelea, porque puede traerle grandes dolores de cabeza. 

A la hora de elegir, no se deje impresionar por el tamaño. Hay perros muy pequeños, como el Chihuahua, que en relación a su talla es más guardián y agresivo que otros mucho mayores. Unos cuantos chihuahuas adiestrados pueden poner en fuga a un delincuente sin ningún esfuerzo. ¡Poderoso el chiquitín! Entre los perros pequeños que, no obstante su tamaño, son muy buenos guardianes, podemos citar también al simpático "salchicha", y al Fox Terrier

En cuanto a los mestizos, sean de la talla que sean, suelen ser más saludables y resistentes que los perros de raza pura. Y bien criados y educados son tan confiables como sus parientes con pedigree.


El perro y su "vida de perros" 

Sea cual sea la raza que usted elija, tenga en cuenta un detalle importante: nunca críe a su perro como si fuera una persona. El perro es un animal, y debe ser respetado y tratado como tal. Debe tener su espacio, su comida y sus juguetes.

  • No permita que el perro duerma sobre las camas. Además de antihigiénico, es una forma de malcriarlo y debilitar su carácter. 

  • No lo mime en exceso. Trate a su perro con cariño, pero con autoridad. El debe saber, siempre, quién es el amo. 

  • Intégrelo a la vida familiar pero sin convertirlo en protagonista. 

  • No lo deje dormir junto a la estufa: es malo para su salud. 

  • No le dé medicinas para humanos. 

  • No le dé golosinas, chocolates ni otros alimentos de los que usted esté comiendo: en un perro sensible, el chocolate puede llegar a producir una pancreatitis fatal. 

 

Cómo educar perros confiables 

Además de guardián, su perro debe ser confiable. ¿Qué significa esto? Que debe obedecer a toda la familia, y debe hacerlo siempre. Esto no se consigue solamente con un adiestramiento profesional, sino que es obra de una educación metódica en la propia casa. Nadie mejor que usted para educar a su perro, porque es a usted a quien debe obedecer. 

Hay gente que se piensa que tener un perro "bravo", que ataque sin motivo, le da más seguridad. Y no es así. Tener un perro que no sepa obedecer es como tener un arma que se dispare sola. Si usted quiere sentirse realmente seguro con su perro, hay algunos consejos que debe tener en cuenta desde que éste es cachorro y llega a sus manos:

Acostúmbrelo a estar con niños pequeños: déjelo jugar con ellos, y si el perro se rebela y gruñe o muerde, no se lo permita aunque los niños no sean sus hijos.

No tolere que su perro gruña o muerda a ningún miembro de la familia: este consejo es especialmente válido para los perros grandes, que son los que pueden ocasionar lesiones más graves. 

NUNCA potencie su agresividad: No lo tenga muchas horas encerrado en caniles o atado, lejos de la familia. No lo maltrate para volverlo "recio" ni le enseñe a atacar a otros animales. 

Déle mucho cariño, pero conserve su autoridad: El perro tiende, por naturaleza, a agradar a su amo. Felicítelo y estimúlelo cuando haga algo bien, pero repréndalo si hace algo mal.

Sea coherente en su trato con el perro: No le permita hoy lo que no pudo hacer ayer. No lo rete por algo que antes le festejó. El perro se desconcierta ante estas actitudes, que no comprende, y se vuelve inseguro. 

Esté atento a cualquier cambio repentino en su carácter: si un día su perro se muestra taciturno, puede dolerle una muela, o tener otitis, o estar sufriendo una gastroenteritis. Si no logra detectar lo que le pasa, llévelo al veterinario.

Enséñele a sus hijos a respetar al perro, sobre todo cuando está enfermo: Si el perro está dolorido puede reaccionar mal aún sin quererlo ante las travesuras de los niños.

Asegúrese de que gaste energías haciendo el ejercicio más adecuado para su contextura y tamaño: un animal que no hace el ejercicio necesario puede volverse nervioso y hasta agresivo.

Aliméntelo correctamente: Un perro "hambreado" no se vuelve más guardián, como algunas personas dicen, sino más agresivo, que no es lo mismo. 


Las razas peligrosas 

Muchas veces oímos de algún perro "de tal o cual raza" que atacó a su propio dueño o a otras personas, o mató a un niño. Este tipo de accidente es muy penoso, pero no es culpa del perro sino de una crianza inadecuada. Criadores y especialistas coinciden en esto: no hay razas peligrosas, hay dueños irresponsables que crían perros peligrosos. 

Si bien hay ciertas razas que poseen características especiales (fuerza, tamaño, mayor ferocidad) esto no es suficiente para iniciar una caza de brujas. El problema, con estos animales, radica en lo que sus dueños hacen con ellos. 

Cualquier perro de más de 20 kilos, no importa su raza, puede matar a una persona si está entrenado para atacar. 

El componente genético en el carácter de un perro es de un 20 a 30%. El 70 u 80 % restante, lo marca la crianza que recibe el animal. Esto quiere decir que TODOS LOS PERROS tienen genéticamente una parte de su carácter "perruno" ya preestablecido. TODOS pueden morder, eso es parte de su naturaleza. 

En muchos países se han dictado leyes prohibiendo la venta, cría y tenencia de ciertas razas, y condicionando a otras. En la práctica, el efecto de estas leyes es casi nulo. La crianza clandestina continúa, y lo que es peor, sin controles de ningún tipo.

La mejor manera de proteger a las personas y a los perros es dictando leyes justas y rigurosas para los propietarios de perros en general, sean de la raza que sean, que los obligue a ser responsables y cuidadosos con sus animales.

Por Graciela Fernández
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