El Método Arcón
Fases del Proceso Formativo
FASES DEL PROCESO FORMATIVO

A) SEÑALIZACIÓN (ARQUETA
DESNUDA Y VESTIDA)
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El objetivo de ésta
fase va a ser condicionar en el perro la emisión del ladrido
hacia el humano no visible y ubicado subterráneamente.
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El perro deberá
haberse habituado previamente a compartir el juego con personas
extrañas y también al acto de ladrarles con fluidez, por el
simple impulso natural que genera el excitatorio deseo de
compartir el mismo con un determinado objeto.
Puntualizando que debe evitarse el condicionamiento del ladrido
a la persona visible, como recurso válido de demanda, ya que
podría tender a utilizarlo, por un simple efecto de
generalización, en otras situaciones nocivamente. Tampoco soy
partidario de condicionar el ladrido a la emisión de una orden
previa, lo cual generaría en el perro, una perjudicial
expectativa.
-
Previamente habremos
sometido al perro a un periodo de varios días de privación en
lo que respecta a la actividad lúdica y expansión motriz.
Potenciaremos así el estado de impulso necesario para energizar
la ejecución de estas primeras pautas a la vez que
incrementamos el efecto positivo del reforzamiento.
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El figurante ha de ser
persona conocida por el perro (no el guía), favoreciendo así
el necesario grado inicial de confianza y estimulación. El
ejemplar disocia al guía, desde el principio como posible
elemento-meta primario.
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El perro deberá
familiarizarse previamente con el entorno donde se encuentre
ubicada la arqueta.
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Utilizaremos aquel
motivador que resulte mas incentivador para el ejemplar (pelota,
rodillo, muñeco, palo.), aclarando que este sólo se utilizará
en la fase inicial de formación, con objeto de evitar que el
perro asocie su simple olor específico, como único estímulo
discriminativo al que reaccionar señalizando, y llegue a evitar
la señalización al sepultado que carecerá del mismo.
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Evitaremos trabajar
bajo condiciones climáticas adversas (altas temperaturas,
intensas precipitaciones...) que puedan provocar nocivas
reacciones de evitación o distracción en el perro.
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Los observadores se
situarán a una distancia mínima de 15 metros del área de
trabajo, evitando movimientos, posturas o sonidos que puedan
desviar la conducta del ejemplar, que en esta fase inicial será
especialmente susceptible a cualquier tipo de distracción
resultando fundamental, no obstante, que obtenga éxito en las
actuaciones.
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Para el desarrollo de
esta fase siento especial predilección por la utilización de
arquetas situadas en superficies de pavimentos (asfalto, hormigón...)
y no transitadas. Obviamente con el pavimento minimizamos
considerablemente la posible presencia de estímulos olfativos
interferentes que sin embargo resultarían inherentes a lo que
se denomina terreno.
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Retiraremos de la
superficie cualquier objeto o materia que hipotéticamente pueda
captar perjudicialmente la atención del perro (herramientas,
prendas de vestir, heces, ...)
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Se utilizará en
principio una tapa de madera o plástico duro por resultar
manejables y resistentes, (con un asa central.)
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Previamente se dejará
libre al perro en una zona ajena a la de trabajo, durante unos
minutos, con el objeto de que miccione, defeque y se relaje,
siendo esta una pauta general de actuación en la fase de
formación.
Arqueta desnuda: 1º paso
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El guía se dirige con
el perro sujeto por la traílla hacia un punto anterior a la
arqueta en 20 metros aproximadamente (variable en función del
estado motivacional observado en el ejemplar). Durante el
recorrido hacia el punto de suelta el guía debe ir activando
emocionalmente al perro "calentándolo mentalmente"
para el trabajo. No debiendo reprimir el posible y valioso ímpetu
manifestado por el mismo, evitándose por ejemplo la utilización
de collares corredizos o efectuar tirones hacia atrás.
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El figurante se
encuentra esperando al guía en un punto medio entre la arqueta
y el punto de suelta. Ejecutará movimientos incitantes
mostrando el motivador al perro y entonando voces que lleguen
realmente a estimularlo hasta el punto de lograr un positivo
efecto de atracción sobre el mismo.
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Cuando el figurante
estima que ha provocado en el perro el suficiente grado de
excitabilidad e impulso se dirigirá rápidamente hacia la
arqueta y se introducirá en la misma a la vista del ejemplar,
repitiendo durante unos segundos las pautas de estimulación
antes de introducirse totalmente en el hueco y cubrirse con la
tapa.
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El instructor observa
concentrado la conducta del perro en el exterior e indica al
figurante oculto (mediante un transceptor) el momento adecuado
para que refuerce la emisión de ladridos, (aunque el figurante
escuche ladrar al perro, ignorará si dirige los ladridos
incorrectamente hacia el guía u otro elemento y si resulta
conveniente prolongar o acortar la señalización en base al
posible estado de inhibición u otro aspecto que presente el
ejemplar, siendo pues esencial la orientación técnica desde el
exterior.)
-
El figurante no
felicitará verbalmente en el mismo instante que se le indique
ya que podría coincidir con un paréntesis de silencio,
debiendo ser lo mas simultáneo posible con el siguiente ladrido
emitido, para así favorecer la necesaria contigüidad temporal
que permita una adecuada asociación y condicionamiento.
Seguidamente retira la tapa y sin cesar de felicitar al perro lo
acaricia e incita a que se acerque para así conseguir aumentar
su nivel de confianza respecto a la nueva y extraña situación.
Es ahora cuando el guía se aproxima al perro felicitándolo y
acariciándolo igualmente.
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El figurante sale de la
arqueta para ofrecer junto al guía momentos de euforia y juegos
al perro.
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El figurante inicia
siempre el reforzamiento verbal desde el interior del zulo
subsanando así la posible demora que se podría producir entre
la señalización ladrada del perro y la apertura de la arqueta.
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La razón por la que el
guía no refuerza verbalmente y ni tampoco se acerca al perro
hasta que el figurante lo haya hecho, es la de que el perro
asocie firmemente al figurante-s como "elemento-meta",
disociando al guía con esta circunstancia y con la de
"posible medio para acceder al reforzamiento". Es la
causa principal, por la que el "Método Arcón" no
contempla como posibilidad que el guía asuma el papel de
figurante, siendo sin embargo una tendencia muy generalizada en
la fase inicial.
Así se consigue evitar de una forma sólida el riesgo de que el
perro en el siniestro, abandone nocivamente el punto de
localización, retornando ocasionalmente hacia el guía, preservándose
además el desarrollo del valioso potencial de autonomía del
perro en la búsqueda.
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El perro va aprendiendo
a emitir ladridos hacia la persona oculta bajo la superficie,
gracias a su mecanismo básico de aprendizaje asociativo.
Arqueta desnuda: 2º paso
Arqueta vestida: 1º paso
-
La tapa es cubierta
parcialmente con escombros , siendo el instructor quien
controlará el incremento o reducción del cubrimiento para el
desarrollo del siguiente ejercicio, en base al posible grado de
inhibición observado en el perro ante la incorporación del
nuevo elemento sepultante, hasta llegar al punto en que el
ejemplar señalice de forma segura y fluida ante la tapa
totalmente cubierta de escombros.
-
Cuando figurante y guía
refuercen al perro deben tener en cuenta que resultará
fundamental transmitirle el necesario grado de emotividad,
impregnando los movimientos, entonaciones de voz, caricias... de
la necesaria carga excitatoria que consiga estimularlo de forma
intensa.
Arqueta vestida: 2º paso
-
Finalizará la fase de
señalización cuando el ejemplar realice satisfactoriamente
dicho ejercicio en otra arqueta, totalmente vestida y diferente
ubicación. Así comprobaremos si el elemento
"escombro" ha adquirido suficiente fuerza como estímulo
predictivo para el perro.
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Los escombros
utilizados en la segunda arqueta no serán los mismos que
cubrieron la primera, aunque obviamente ofrecerán al perro
rasgos básicos similares que le permitirá generalizar.
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Un aspecto fundamental
a tener en cuenta en la preparación de estos ejercicios será
el de prever siempre que el figurante deberá retirar sin ayuda
la tapa cubierta de escombros, debiendo pues controlarse el peso
y disposición de aquellos elementos que se sitúen sobre la
misma, y realizarse los ensayos de apertura previos que resulten
precisos.
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A partir de las
actuaciones con "arqueta vestida" todos los figurantes
deberán ir provistos con el correspondiente casco de protección
y demás accesorios de seguridad según el caso.
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El figurante desplazará
parcialmente la tapa para reforzar sin demora.
» Durante el
desarrollo de la fase de señalización, aplicaremos siempre que
resulte necesario, las técnicas de:
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Técnica de autonomía
progresiva por acción del efecto maniquí.
-
Técnica de
restablecimiento inocuo por inserción sonora.
-
Técnica de factible
localización por compensación previa de factores
contrapuestos.

B) BÚSQUEDA SIMPLE (un
sepultado) (ESCOMBRERA
INTRODUCTORIA Y DE TRABAJO)
Escombrera introductoria
-
Denomino
"escombrera introductoria" aquella que no supere una
superficie aproximada de 50 m2 y presente una altura moderada.
-
El recurso de
"activación emocional" se deberá aplicar en todos
los ejercicios de búsqueda, constituyendo un estímulo previo
fundamental a realizar durante el recorrido (varios mts.),
anterior a la suelta del perro.
-
La distancia del punto
de suelta a la escombrera no será superior a 25 m.
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Para la primera
cubierta del zulo se utilizará un fragmento de tabique o
similar, disponiendo escombros sobre la misma hasta conseguir
una hermeticidad completa que impida al perro la mas mínima
visión del figurante o su acceso al mismo. También se intentará
evitar en los sepultamientos posibles rasgos distintivos que
puedan favorecer algún tipo de discriminación visual para el
ejemplar en las futuras áreas de trabajo y su nociva asociación.
Podría resultar muy perjudicial que al retirarse el cerramiento
por el figurante, impactase sobre el perro algún elemento de
los escombros y se genere el consecuente condicionamiento
negativo en el mismo. Debiendo prevenirse y controlarse esta
circunstancia mediante ensayos previos como ya indiqué
anteriormente.
-
Los perros deberán
encontrarse ubicados en el interior de sus respectivos
transportines, en la "zona de espera", sin posibilidad
alguna de divisar el área de trabajo.
-
Los figurantes
continuarán siendo personas familiares para el perro durante el
desarrollo de la fase "escombrera introductoria" y
primera búsqueda en "escombrera de trabajo", para
continuar en lo sucesivo con figurantes totalmente extraños.
-
No se permitirá la
familiarización previa del perro con el entorno de trabajo,
potenciando así el desarrollo de lo que denomino capacidad de
adaptación neo-ambiental.
-
El perro deberá
sentirse atraído en principio por la simple visión de la masa
de escombros, que tras la fase de "arqueta vestida"
deberá haberse convertido en un potente estímulo predictivo.
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Ocasionalmente puede
observarse que algunos ejemplares cuando perciben el foco de
olor humano del sepultado, llegan a miccionar e incluso defecar
tras la inevitable relajación de esfínteres, provocada por la
consecuente reacción emocional.
-
En otros casos, se
llega a producir un cierto trastorno del control voluntario del
perro obstaculizándose nocivamente la fluidez del ladrido de señalización.
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La sensación de
frustración o ansiedad durante el desarrollo de la búsqueda,
puede manifestarse en ocasiones con un repetido mordisqueo de
briznas de hierba u otros elementos.
Escombrera de trabajo
-
El perro que llega a
localizar y señalizar adecuadamente al figurante sepultado en
"escombrera introductoria", pasará a trabajar en
zonas de superior envergadura, escombreras de trabajo.
-
Exigiremos de forma
progresiva al ejemplar un mayor desarrollo de búsqueda,
comenzando con una distancia moderada desde el punto de suelta
al sepultado.
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El motivador, en caso
de ser un objeto cuyo olor permita una perjudicial asociación
discriminativa en el perro, empezará a ser sustituido por un
simple palo u otro elemento odoríferamente inocuo, procurando
no mermar la intensidad del reforzamiento. Evitando así el
riesgo futuro de posibles actos de evitación en la señalización
de sepultados.
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"El foco de olor
humano emergente de los escombros" está ya convirtiéndose
también en un potente estímulo predictivo para el perro.
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El perro, al igual que
otras especies , tiene la capacidad de responder de la misma
forma ante estímulos distintos que presentan ciertas
similitudes, motivo por el cual resulta factible que generalice
ante cualquier masa de escombros u olores humanos diferentes.
-
En la "escombrera
de trabajo" se irá aumentando gradualmente la distancia
del punto de suelta, respecto a la ubicación del sepultado,
siendo el propio estado motivacional del perro el que lo
impulsará para desarrollar la búsqueda olfativa de moléculas
de olor humano que lo guiaran al foco emergente de los
escombros, procedente del figurante sepultado.
-
El instructor deberá
indicar:
-
El perro debe ir habituándose
a efectuar la búsqueda de personas sepultadas venteando, para
ello, procuraremos reducir progresivamente la posibilidad de que
utilice posibles rastros existentes en el terreno para
conducirse hacia el objetivo, no debiendo asociarlos como señales
vinculantes para la localización. El venteo es el único
procedimiento fiable para la búsqueda de sepultados tras un
derrumbamiento.
-
Las personas que se
desplacen por el área de escombros para las tareas previas de
excavación del zulo y sepultamiento del figurante, deberán
respetar una vía establecida de entrada y salida en dicha zona.
El punto de suelta deberá situarse siempre en el frente opuesto
a tal acceso.
-
Otro recurso que
considero válido sería el de la premeditada inundación del
terreno con múltiples rastros a discreción.
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Por otra parte, descubrí
que ciertos ejemplares llegaban a utilizar como recurso para
guiarse hasta el sepultado, el rastro dejado por el perro que
intervenía anteriormente. Esta circunstancia puede solventarse
fácilmente mediante un control metódico de los turnos de
actuación en los perros.
-
Observando que algunos
individuos presentaban en su conducta de búsqueda ciertas
manifestaciones propias de estrés (falta de vigor, nula
capacidad de concentración, incremento de salivación...)
aunque sin una causa visible, conseguí detectar que el origen
se encontraba en la previa captación de feromonas por el macho
y que habían sido excretadas por alguna hembra en celo en otro
lugar y momento ( aéreamente, en orina...)
-
Se trata de un estado
que puede prolongarse varias semanas incluso, periodo durante el
cual se retirará al perro de toda actividad que exija un
esfuerzo síquico.
-
El zulo no podrá
utilizarse mas de una vez por el mismo perro, ni la zona de
escombros una vez utilizados los sepultamientos oportunos.
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En ningún caso se
recriminará al perro en la zona de escombros, evitando entre
otras consecuencias la posibilidad de que dicha área se
convierta en estímulo inhibidor condicionante para el ejemplar,
que aunque de forma leve pueda mermar su posible estado de
motivación o concentración respecto a la misma.
-
He de puntualizar que
si bien soy partidario del aprendizaje por el perro de ciertas
ordenes de dirección (operación relativamente fácil), soy
firmemente contrario a la utilización de éstas durante el
entrenamiento habitual, circunstancia que lesionaría en mayor o
menor medida la capacidad de iniciativa y autonomía del perro,
asociando nocivamente al guía como un posible recurso
orientativo en las operaciones de búsqueda y determinadas
situaciones, extorsionándose visiblemente su necesario nivel de
concentración.
» En está
fase de "búsqueda simple" son aplicables las técnicas
de:
-
Autonomía progresiva
por acción del "efecto maniquí"
-
Restablecimiento inocuo
por inserción sonora.
-
Factible localización
por compensación previa de factores contrapuestos.
-
Apoyo sin demanda por
aproximación restringida

C) BÚSQUEDA ENCADENADA
(dos o más sepultados)
-
Iniciaremos el proceso
de aprendizaje de la "búsqueda encadenada" con tan
solo dos figurantes sepultados.
-
Los respectivos zulos
estarán ubicados en la "escombrera de trabajo"
separados por una distancia media de 50 metros.
-
Una vez señalizado por
el perro cualquiera de los dos figurantes, se aplicará la
"técnica de búsqueda encadenada por disuasión mímica
del sepultado" para que seguidamente el figurante
localizado y señalizado en segundo lugar sea el que refuerce de
la forma ya descrita en la "búsqueda simple". El guía
tras reforzar al perro, y hacer la esquiva, le pone la traílla
y se aproxima con el perro hasta un punto medio, hacia el
segundo, para hacer la nueva suelta. De esta forma se pretende
asegurar el éxito de la segunda localización por el perro, y
la consecuente incorporación de este nuevo esquema de trabajo a
su memoria y repertorio conductual.
-
El instructor observa
con atención para avisar mediante transceptor al figurante que
ha de reforzar, ya que no resulta posible prever con total
seguridad, el sepultado que el perro captará y señalizará
primero.
-
Cuando se compruebe que
el perro desarrolla adecuadamente la conducta de "búsqueda
encadenada" con dos sepultados, se incorporará un tercer
zulo y figurante, manteniendo la distancia media de 50 metros
con los otros dos.
-
Continuamos aplicando
idéntico mecanismo básico, "disuasión mímica", con
los dos primeros figurantes señalizados y la aparición del
reforzamiento (con especial magnitud) en el caso del tercer y último
figurante señalizado. Con dicha pauta, se desarrollarán
diversas operaciones de búsqueda con números variables de
personas sepultadas (uno, cinco, seis...), igualmente debe
variarse el turno del figurante que efectuará el reforzamiento,
pero teniendo siempre en cuenta que el desarrollo de la búsqueda
encadenada finaliza para cada perro con la aparición del
reforzamiento principal (de guía y figurante).
-
El perro va
incorporando gradualmente el nuevo esquema de encadenamiento a
su repertorio conductual, desarrollándose la nueva expectativa
de la posible continuidad en la búsqueda tras un número no
constante de señalizaciones, apareciendo el reforzamiento
principal de forma imprevisible. Este tipo de circunstancia
llega a constituir un estímulo añadido para el ejemplar.
-
Progresivamente se
tenderá a efectuar la suelta desde el mismo punto de señalización.
-
Siempre, antes de cada
indicación de búsqueda, se colocará la traílla al perro, con
objeto de que se vaya habituando a reiniciar las batidas sin
anticiparse en ningún caso a la orden del guía.
»
En esta fase de búsqueda encadenada, aplicaremos las técnicas:
-
Técnica de autonomía
progresiva por acción del efecto maniquí.
-
Técnica de factible
localización por compensación previa de factores
contrapuestos.
-
Técnica de
reforzamiento calibrado por triple control.
-
Técnica de búsqueda
encadenada por disuasión mímica del sepultado.
Cuando se considere afianzada la conducta de
"búsqueda encadenada" en el perro, lo iremos sometiendo
ocasionalmente a diversos tipos de entrenamientos discriminativos
(odorífero, visual, ...) y al desarrollo de búsquedas con
presencia de factores adversos, (confinamiento, ruidos,...) debiendo
aplicarse siempre un moderado proceso de intensificación
individualizada.
Una vez consolidado el primer proceso de formación, el ejemplar
presentará en el desarrollo de las búsquedas, un nivel de autonomía,
motivación y concentración especialmente sólido y efectivo, aplicándose
a partir de aquí y de forma permanente las siguientes técnicas :
-
Técnica de autonomía
progresiva por acción del efecto maniquí.
-
Técnica de
reforzamiento calibrado por triple control.
-
Técnica de búsqueda
encadenada por disuasión mímica del sepultado.
Por: Jaime Parejo
Jefe de la U.C.R. del Cuerpo de Bomberos de
Sevilla, España
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