K-9

A lo largo de la historia, los perros han servido
para múltiples propósitos: guía, salvamento, pastoreo y protección
son algunos de ellos. Pero la tarea primordial de los perros ha
radicado en la explotación de sus capacidades para la defensa
propia y la destrucción del enemigo. Desde Lechernich, Alemania,
donde fue fundada en el siglo XIX la primera escuela de perros para
la guerra, salió una lección que hoy en día aún es repetida: la
utilidad de los canes depende de su afinidad con el dueño
Además de una excelente compañía, los perros son animales domésticos
a los que el hombre le ha descubierto numerosas utilidades a lo
largo de la historia. La primera fue la protección de la integridad
física, y esto pasa por la transformación del animal en un arma.
Desde tiempos ancestrales, "el mejor amigo del hombre" fue
utilizado para la defensa propia y la destrucción del enemigo. En
las ruinas de la antigua Pompeya podía leerse: "Cave canem",
o "Cuidado con el perro". Grandes combatientes como Atila
El Huno y Alejandro Magno llevaban manadas caninas entre sus tropas.
En algunos casos, los equipaban con cuchillas y púas al cuello. Al
correr entre las filas enemigas cortaban las patas de los caballos.
Vasijas egipcias con antigüedad de siete siglos antes de Cristo dan
cuenta de la utilización de perros para la caza de otros animales
con los que serían alimentadas las tropas. En la conquista de México
y Perú, los españoles utilizaron perros en contra de las tribus
aborígenes.
La primera escuela de perros con fines militares fue conocida con el
nombre de Lechernich por el lugar donde fue fundada, en 1884. Los
animales eran entrenados para complementar al ejército prusiano en
labores tales como la orientación de las tropas y el envío de
mensajes a través de las filas enemigas. También les fue asignada
la función de trasladar los equipos de primeros auxilios en el
campo de batalla.
De allí salió el primer manual para la educación canina. Este
documento se convirtió en referencia para el ejército
estadounidense, luego de traducirlo a principios del siglo pasado.
Allí se señala la importancia de que los perros sean adiestrados
por una sola persona, responsable además de velar por el bienestar
de cada animal.
La eficiencia de un perro, indica el manual de la Escuela
Lechernich, depende en mucho de la escogencia de sus cuidadores y de
la instrucción que reciban. "Un tratamiento descuidado
disminuirá la eficiencia del animal, también debe darse atención
especial a sus patas, y si es necesario a su limpieza y
secado", añade el texto.
Con el pasar de los años, las utilidades del perro han sido
sistematizadas tomando en cuenta factores como la raza, la
resistencia y el medio ambiente. Los perros entrenados, o K-9, son
vitales en la detección de drogas y explosivos, minas
antipersonales y ladrones. El 11 de septiembre del 2001, los K-9 no
solo ayudaron a ciegos a preservar la vida dentro de las Torres
Gemelas. También fueron de gran importancia para ubicar a los
sobrevivientes de la catástrofe.
En todos los casos, la documentación especializada hace énfasis en
que la eficiencia de los perros entrenados depende en mucho de la
empatía que desarrollen con la persona que los utilice. Hacen, por
lo tanto, un trabajo en equipo. |