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El perro de salvamento náutico

El perro de salvataje náutico es otra actividad perteneciente al grupo de perros de rescate. Esta tarea es desarrollada por éstos canes obviamente en distintos espejos de agua, llámese lagunas, ríos, lagos o en cualquier zona de inundaciones o lugares en donde el agua es poco profunda para el arrastre de embarcaciones hacia la costa, además de ser utilizado en algunas playas del mundo como perro "guardavidas".

La raza más utilizada para éste trabajo es el Terranova, debido a su gran capacidad física, a la gran predisposición para el salvataje (es un gran "sobreprotector" del hombre en situaciones de risgo), y sin olvidarnos de su aspecto técnico: es un extraordinario e incanzable nadador. Tiene también una increíble resistencia al frío, por lo cuál se lanza en caso de ser necesario inmediatamente al agua, sin necesidad de concentración o acondicionamiento previo al rescate, como necesita un "hombre buzo".

El Terranova es un perro que mantiene siempre la calma, y esto se lo transmite a la circunstancial víctima o náufrago, y por sobre todas las cosas, es muy tenaz: jamás abandonará su misión.

Desde el punto de vista óseo, cualquiera sea la raza del cachorro que en un futuro será utilizado como perro de salvatajes acuáticos, el esqueleto en toda su estructura debe estar perfectamente construído, especialmente su cadera, ya que el requisito primordial desde el punto de vista radiológico es la condición de ser libre de displasia, ya que ésta actividad requiere una gran potencia para nadar, y ésta es el fruto no solamente del entrenamiento sino también de una potente dinámica muscular y fuerte osamenta.

El entrenamiento del Terranova

Previamente a cualquier entrenamiento se debe comenzar con una sesión de juegos para incentivar al can hacia el comienzo de un duro trabajo y facilitar su distensión psico-física, La preparación no es diferente a la de cualquier atleta, y como tal, debe entrenarse tanto en tierra como en el agua.

Desde temprana edad se comienza con los ejercicios de disciplina propiamente dichos: caminar junto, sentarse, quedarse sentado, acostarse, quedarse acostado y acudir inmediatamente al llamado.

Primeramente se comienza éstos ejercicios "con correa" (corta de 2 mts. apróximadamente), acompañando al can, para pasar luego a correa larga de 15 mts. (para que el perro se acostumbre paulatinamente a trabajar "suelto", y culmina con el perro trabajando sin correa.

Se comienza con voz de mando acompañado de gesticulaciones, para que de esa manera el can se acostumbre a recibir las órdenes en ambas formas, ya que ruídos circunstanciales del lugar de operaciones o una gran distancia entre el perro y el guía impediría la comunicación entre ambos a través de la voz.

El terreno de entrenamiento debe presentar una gran dificultad de locomoción, como las grandes pendientes, terrenos resbaladizos, charcos y pantanos, arenas, etc.

Se debe familiarizar con los ruidos de los motores, ya que prácticamente deberá convivir con ellos, que son los que provocan las embarcaciones (motos de agua, semirrígidos, lanchas, cuatriciclos, etc.).

El trabajo en el agua se divide en dos partes:

  1. El perro aprende a ir a buscar objetos, a remolcar a su amo y luego a personas que no conoce, y por último, a remolcar tirando de un cabo, distintos tipos de embarcaciones o tablas. 

  2. El trabajo en equipo, o sea un dupla conductor-perro, donde ambos aprenden a gozar de una confianza y complicidad recíproca. 

El trabajo de disciplina propiamente dicho debe ejercitarse en no más de tres clases semanales, mientras que el entrenamiento físico debe hacerse al menos con una rutina de cinco clases por semana.

 

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