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Unidades Caninas de Seguridad

Los criterios para elegir una unidad canina de seguridad se deben resolver varias interrogantes básicas, ya sea un perro entrenado para cuidar a los hijos y proteger la casa, acerca de la participación de perros en labores de rescate, sobre el equipo especial y de calidad para criar, entrenar o mantener canes, respecto de las empresas de seguridad privada que utilizan perros de guardia y protección o sobre la orientación requerida para implantar el servicio de detección de narcóticos en alguna aduana o cárcel de alta seguridad.

Recomendábamos alejarse de los todólogos y los charlatanes, reconocibles por carecer de referencias profesionales y comerciales sólidas, por no poseer la infraestructura suficiente para proporcionar y garantizar los servicios ofrecidos y, frecuentemente, por respaldar sus trayectorias con diplomas apócrifos de escaso prestigio. 

Sigue siendo válido evitar a quien le ofrece "los precios mas bajos del mercado", los entrenamientos "de parque y banqueta" y los cursos, diplomados o servicios de asesoría que imparten y prestan los cientos de consultores que han aparecido gracias a la inseguridad reinante.
 
Sigamos considerando que, al igual que en otras disciplinas, los improvisadores ponen en riesgo a los consumidores y usuarios de los servicios, generan desconfianza social y violan una gran cantidad de preceptos legales, produciendo resultados diametralmente opuestos a la finalidad de los verdaderos profesionales de la seguridad.

Con la información adecuada, podemos reducir los ámbitos en que pueden medrar los mercaderes del riesgo.

Hablemos pues, del viejo amigo, compañero del hombre desde tiempos remotos, siempre dispuesto a utilizar sus privilegios físicos y sensoriales en nuestro favor. ¿Pueden los perros ayudarnos a evitar secuestros, robos simples o violentos, fugas de reos, agresiones, vandalismo, tráfico ilícito de personas y mercancías, violencias, descontrol tumultuario, inhumaciones clandestinas, motines, riñas y extravíos de personas? ¡Por supuesto que sí!

Los expertos señalan que un arma alternativa puede considerarse con seriedad únicamente cuando satisface por lo menos uno de los tres criterios básicos de la seguridad. 

El primer criterio es la prevención, buscando siempre la anulación de los riesgos aún antes de convertirse en peligro o daño, ya que no hay mejor medida de seguridad que aquella que nos permite prepararnos con anticipación para enfrentar cualquier contingencia. 

El segundo criterio es el disuasivo, considerándole como el concepto necesario para enfrentar una situación delictiva sin necesidad de enfrentamiento, haciendo ostensible la existencia de la capacidad de respuesta.

Y por último, ante lo inevitable, la protección, entendida como la reacción necesaria para enfrentar a la agresión y minimizar el daño actualizado. Tal vez no sobre decir que los perros adiestrados, gracias a su imponente presencia física, su capacidad de desplazamiento y resistencia, su potencia de ataque y su ventaja instintiva y sensorial, cumplen sobradamente con estos principios básicos, sin que ello signifique que son la única opción a considerar en cualquier situación insegura.

Los etólogos caninos señalan que los perros poseen dos instintos especialmente útiles para estas labores: el de territorialidad y el de jauría. Mediante el primero examinan, conocen y reconocen el espacio que les ha sido encomendado, considerándolo como propio y como un ámbito vital que no debe ser amenazado por intrusos.

Gracias al segundo, ubican a su compañero humano como el sujeto a proteger, aún a costa de su propia vida y a cambio de cuidados elementales como el alimento y la salud. Los perros nos protegen por cariño y agradecimiento.

Ahora, es preciso replantear los principios fundamentales:

  1. Los perros adiestrados son útiles según su especialidad. Jamás adquiera un perro personal o familiar con entrenamiento de guardia y protección a menos que haya sido probado, a su entera satisfacción, en su conducta y temperamento. La crianza, adiestramiento y venta de esta clase de animales es una labor que implica responsabilidad y ética. Recuerde que los perros son armas vivas, pero armas al fin y que su posesión implica tanto riesgos como ventajas que deben utilizarse racionalmente.

  2. Son preferibles los perros adiestrados en una sola especialidad. A menos que sea usted un experto, no recurra a los perros que detectan sustancias, atacan, inmovilizan, patrullan y traen el periódico. No se deje impresionar si tratan de venderle "muy barato" un animal k9, nieto de Lassie, Rintintin o campeón de la última exposición canina en Frankfurt o Nueva York.

  3. No todas las razas de perros sirven para propósitos de seguridad. ¿Conoce a alguien, por casualidad, que tenía un ejemplar de samoyedo (precioso) y que acabó tirándole en campo abierto luego de que el animal le destroza su casa? O tal vez haya escuchado de una pareja de ancianos que terminaron con las articulaciones destrozadas gracias a los paseos con el perro y a la generosidad de un sobrino que les regalo un estupendo cobrador de labrador con pedigree. Tampoco meta un rottweiller a su pequeño departamento ni acepte como obsequio a un gran danés que como "casi nada". En ninguno de los casos mencionados tiene la culpa el perro. Cuando se pretende adquirir un perro, conviene analizar previamente necesidades, espacios, habitantes, presupuestos, razas idóneas y calidades de crianza y adiestramiento antes de tomar una decisión.

  4. Para fines de cuerpos de seguridad, los perros trabajan siempre en binomio, con su manejador ya sea éste un guardia privado, un custodios, un policía o un soldado. Desconfíe de las propuestas de esquemas perimetrales o de encierro ya que ello propicia confusión entre perros bravos y guardias caninos adiestrados, con innumerables consecuencias negativas.

  5. Los perros adiestrados son útiles en la mayor parte de las asignaturas de seguridad, tanto pública como privada y para aplicaciones civiles o militares. A propósito, quizás le agrade saber que las unidades caninas de la Policía Militar y de la Policía Federal Preventiva (con origen en la Policía Federal de Caminos) pueden considerarse como cuerpos de excelencia y son dirigidas por mexicanos capaces, estudiosos, comprometidos con la labor que les ha sido encomendada y convencidos de la enorme nobleza y utilidad de sus binomios. Y para no ser omisos, le haremos saber sobre los positivos esfuerzos de algunos funcionarios públicos de los tres niveles (federal, estatal y municipal) por equipar a sus cuerpos policíacos o de resguardo con unidades caninas especializadas, como es el caso en los estados de Sonora, Jalisco, Aguascalientes, Morelos, Nuevo León y Sinaloa, además de los innegables éxitos obtenidos por los perros detectores de narcóticos de las corporaciones federales (se trata de comentarios entre colegas) que se ponga precio a la cabeza ¡del perro!

  6. Los binomios de seguridad canina forman parte de sistemas integrales , de modo que no representan por sí solas la solución a un determinado problema de seguridad. Como todo dispositivo y más aún, como seres vivos, tienen alcances y limitaciones que deben estimarse en su justa dimensión. En ocasiones serán preferibles la seguridad electrónica o las escoltas, por hacer referencia a algunas, pero normalmente un esquema equilibrado considera la aplicación combinada de medidas complementarias y no excluyentes entre sí. Los alcances y limitaciones de las medidas de seguridad dependen de numerosas circunstancias que deben ser analizadas por un experto.

  7. La eficacia de los binomios caninos, más que de las características técnicas de su integración, depende de una dirección adecuada y a cargo de una persona capaz, eficiente, sana, actualizada y alerta. Al final, toda medida de seguridad depende realmente del ser humano que la aplica y administra.

  8. Para la conformación y operación de unidades caninas, no basta la capacidad policíaca. Tampoco es suficiente ser un experto criador, entrenador o manejador de perros. Se requiere de ambas capacidades y experiencias, simultáneamente.

  9. Ante las condiciones de inseguridad imperantes se ha popularizado el uso de binomios de seguridad canina en instalaciones estratégicas, oficinas, comercios, restaurantes, escuelas, transportes, residencias, aeropuertos, espacios industriales y bodegas. Sin embargo no en todos los casos se justifica la conveniencia de su implantación, requiriéndose mayor análisis y regulación sobre el particular.

  10. Su uso debe enfocarse a la preservación de la vida humana y a la protección de los valores individuales y colectivos más preciados, como lo son la paz, la libertad y la propiedad. Una vez establecidos los principios básicos y sin considerar los casos de los perros personales o familiares, ya sean de obediencia básica, avanzada o de guardia y protección, es preciso recordar las principales actividades de las unidades caninas especializadas, sin entrar por el momento en los detalles correspondientes a las razas idóneas, niveles de entrenamiento, características de los manejadores o requerimientos operativos.

    1. De guardia y protección. Son útiles para labores de defensa y ataque en condiciones de enfrentamiento o para custodia preventiva y disuasiva de instalaciones y perímetros en condiciones normales o de emergencia. En estos casos se aprovechan al máximo los instintos de jauría y territorialidad.

    2. De rastreo. Gracias a las ventajas sensoriales de los caninos, es posible complementar la labor de búsqueda de personas en casos de evasión de reos, individuos extraviados o accidentados, inhumaciones clandestinas o eventos naturales que causan desastres.

    3. De detección. Sirven para la búsqueda de narcóticos, explosivos u otras sustancias prohibidas o peligrosas y complementan las actividades de detección visual, humana, química o electrónica, en lugares inaccesibles.

    4. De patrullaje. Son la pareja ideal del hombre de seguridad que efectúa labores de patrullaje a pié o motorizado y entre sus múltiples tareas destacan la detección oportuna, detención, custodia, control, ataque (en caso necesario) y conducción de sospechosos.

    5. Antidisturbios. De temperamento elevado, sirven para trabajar con efectos altamente disuasivos ante un gran número de personas, como en los casos de alteración del orden público, riñas tumultuarias, vandalismo colectivo o motines carcelarios.

Por Juan Antonio Arámbula Martínez, CPP
Extracto "Seguridad y Justicia" 03/2003

 

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