Análisis de Psicología Criminal y Psicopatología sobre la Conducta Antisocial de Alfredo Ríos Galeana
Colaboración del Criminólogo Carlos Ramírez Acosta para la
Facultad de Psicología de la UNAM. Octubre 1994 (Actualizada)

1. Marco de Referencia.
Se toman como marco de referencia algunas anotaciones de psicopatología criminal aplicada para matizar el análisis que se presenta en este documento sobre uno de los delincuentes más peligrosos que existen actualmente en México.
Se harán acotaciones investigadas sobre el “modus vivendi” y el
“modus operandi”, para finalmente realizar una correlación de las principales características conductuales señaladas del Sr. Alfredo Ríos Galeana con los elementos descritos en delitos en contra de bienes patrimoniales y de ellos, el robo con violencia dirigido hacia instituciones bancarias, conocido típicamente como asalta bancario.
En esta conducta antisocial se pueden presentar acciones delictivas asociadas, sin embargo, esencialmente la intención primordial del agresor es la afectación a terceros, donde la conducta materializada implica daños y sustracción voluntaria de propiedades patrimoniales.
2. Planteamiento.
Para iniciar con el análisis, se hace a continuación una breve descripción del padecimiento conductual conocido actualmente como
“Trastorno Antisocial de la Personalidad”, antes, llamado personalidad antisocial o psicopatía, entre otros.
Este padecimiento es una manifestación clínica específica de un trastorno primario en la adopción y adaptación de un individuo a las normas y/o reglas disciplinarias o sociales. Su manifestación siempre se puede considerar como conducta antisocial presentándose sin que importe la situación o las personas que van a ser afectadas. Es también un cuadro clínico generalmente irreductible. Es común encontrar este tipo de personalidad en sujetos que están en instituciones penitenciarias o en algunos hospitales psiquiátricos.
El psicópata es una persona que padece un trastorno antisocial de la personalidad, es altamente agresivo e impulsivo, carece de sentimientos de culpa y es incapaz de crear lazos duraderos de afecto con otros seres humanos.
“La personalidad psicopática es una personalidad anómala que posee una desarmonía intrapsíquica congénita, por lo cual episódicamente presenta reacciones desequilibradas afectivas, caracterológicas y delictuosas, que proporcionan en ocasiones al sujeto sufrimiento y angustia y perturban al medio ambiente social en el que se desenvuelve”. (R. Tocaven)
El trastorno antisocial de la personalidad lo presentan delincuentes precoces y multi-reincidentes. El
delincuente desalmado es quizás el que presenta mayormente los rasgos característicos de este padecimiento. En este sentido, este trastorno es en esencia el cuadro nosológico cuya sintomatología general es perfectamente aplicable al sujeto de nombre
Alfredo Ríos Galeana.
3. Sintomatología general:
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Incapacidad para adaptarse y para adoptar normas y reglas disciplinarias.
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Falta total de responsabilidad y a las consecuencias que ésta le acarrea.
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Gran facilidad para manipular a otras personas y conseguir ganancias a su costa.
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Marcada impulsividad y necesidad de satisfacer sus deseos de manera inmediata.
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Ausencia de sentimientos de culpa.
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Afectividad distorsionada, frialdad y poca resonancia afectiva.
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Facilidad para urdir mentiras y crear realidades diferentes para impresionar.
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Marcada dificultar para relacionarse a niveles profundos con personas cercanas.
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Sexualidad promiscua, bizarra y aberrante. Roles sexuales de cualquier tipo.
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Marcado egocentrismo, deseos extremos de llamar la atención.
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Funciones mentales superiores (inteligencia) dentro de límites normales.
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Es frecuente el consumo de sustancias tóxicas, sin hacerse dependiente.
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Incapacidad para asimilar la experiencia; el castigo no ayuda al cambio conductual.
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Rendimiento escolar pobre.
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Ausencia de psicosis y neurosis; sólo por cuadros sicóticos de origen tóxico.
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Conducta anormal que se presenta desde la infancia.
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Actitudes de traición a compañeros ante la percepción de amenazas externas.
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Desempleo laboral bastante inconstante.
4. Perfil del Asaltante Bancario en México. (Generalidades)
A efecto de relacionar algunos datos referidos se da a continuación una descripción general del perfil del asaltante de nuestro país:
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Edad entre 25 y 45 años.
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Personas en plenitud de facultades físicas, comúnmente ágiles.
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La violencia es un rasgo común de la personalidad.
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Historial delictivo previo. En ningún caso el asalto bancario es su primer acto.
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Gran resentimiento social.
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Búsqueda de refugio o de evasión en algún tipo de droga.
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Graves problemas de relaciones interpersonales en la esfera afectiva.
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Primeros grados de escolaridad primaria (promedio)
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Imposibilidad de integrarse a empleos remunerados honrados.
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Incidencia en la vocación al delito.
Al pertenecer a organizaciones de tipo informal no tienen una estructura definida (estática), y esta característica les otorga una serie de ventajas, tales como el poder integrarse como grupos muy dinámicos y movibles; es decir, pueden intercambiarse los roles durante la comisión del atraco, aún cuando tienen normalmente una tarea previamente asignada y planeada.
Así pues, no necesariamente uno sólo amenaza y el otro roba, sino que se adaptan a las circunstancias en las que se desarrolla el asalto lo que les permite llevar a cabo sus objetivos en forma eficaz.
En la realización de un atraco se planea el objetivo-blanco, sus vías de escape y los movimientos que se presentan. Los ataques son precisos y rápidos y los planes se van ajustando a las necesidades emergentes.
Se utilizan armas de grueso calibre, con mayor preferencia por las semiautomáticas. En nuestro país los asaltantes generalmente hacen uso de las armas que portan aunque no sea necesario.
Los asaltos bancarios no son producto de la crisis económica. La generalidad de los ladrones no lleva una vida familiar estable, no son padres de familia ni víctimas del desempleo. Son personas que ven la posibilidad de obtener una gran cantidad de dinero de la manera más fácil, aprovechándose de las fallas de seguridad, tanto de las autoridades de seguridad pública como de los dispositivos de protección de las propias instituciones bancarias.
5. Alfredo Ríos Galeana / Antecedentes Generales
Catalogado como enemigo público número uno, aparte de los múltiples asaltos cometidos y comprobados se le atribuyen no menos de 100 asesinatos de policías de diferentes corporaciones. El doctor de nombre José María Domínguez Ramírez, ha sido uno de los cirujanos plásticos que ha cambiado el rostro a Alfredo Ríos Galeana.
Fue en 1951 en Arenal de Álvarez, Guerrero, situado a 87 Km de Acapulco, rumbo a la Costa Grande (Zihuatanejo), donde nació Alfredo Ríos Galeana, hijo de Sabino Ríos Benítez y María Galeana Ibarra. Su padre se dedicaba al cultivo de cocoteros en tanto que su progenitora era diseñadora.
Un año después de su nacimiento, murió su padre y la situación se tornó adversa. Su madre entonces tuvo que trabajar ya no como diseñadora, sino como costurera en una tienda de ropa de la localidad y luego en la ciudad de Acapulco, Guerrero.
Alfredo Ríos Galeana difícilmente concluye la educación primaria y llega a la edad de los 17 años en que se ve obligado junto con su madre, a emigrar a la ciudad de México. Sin ninguna real preparación académica y al cumplir la mayoría de edad, decide ingresar al Ejército Mexicano. Su estatura, 1.85 metros, y sus 90 kilogramos de peso hacen que rápidamente se distinga entre el resto de la tropa y a la edad de los 22 años alcanza el grado de sargento segundo.
Empleando el mismo adiestramiento que recibió en el Ejército, se dedica a cometer algunos delitos menores. Sin embargo, el 17 de octubre de 1974 es capturado por agentes del otrora servicio secreto mexicano y así queda fichado por primera vez. No obstante llega a un arreglo con sus captores y acepta trabajar para ellos.
Recomendado por sus mismos explotadores, ingresa a la Policía Municipal del Estado de México a pesar de contar con antecedentes delictivos, y de figurar como desertor del Ejército.
En aquella época el entonces Gobernador, Carlos Hank González, decidió crear “las fuerzas del estado”. Por lo tanto se dispuso que se buscara en todas las policías de la entidad a los elementos más aptos y más capaces.
En total fueron más de 2 mil candidatos los que se probaron, uno de ellos era Alfredo Ríos Galeana quien siempre practicó varias disciplinas deportivas, entre las que jugaba un papel preponderante, el levantamiento de pesas.
El nuevo gobernador, Jorge Jiménez Cantú dispuso que se dotara a esta “elite” de pistolas Mágnum 357, metralletas M1, equipos antimotines, máscaras antigás, radios transmisores-receptores, etc. Un total de 84 unidades motorizadas forman un nuevo grupo, que recibió el nombre de “Batallón de Radio Patrullas del Estado de México”. Alfredo Ríos Galeana, de integrante del batallón, llegó a ocupar el cargo de comandante del BARAPEM.
Cuando por decreto del gobernador Alfredo del Mazo González, se determina la desaparición del BARAPEM, Alfredo Ríos Galeana ya no formaba parte de la corporación pues renunció en el año de 1978.
Desde entonces formó su banda de asaltantes y se afirma que ha dirigido no menos de 100 asaltos a instituciones bancarias y otro número similar de fábricas, dependencias oficiales, comercios, residencias, etc.
Es detenido nuevamente en 1981 por agentes de la División de Investigación para la Prevención de la Delincuencia, conocida como “DIPD” y presentado en rueda de prensa por Arturo Durazo Moreno y Francisco Sahagún Baca. El ya famoso asaltabancos aceptó haber cometido multitud de atracos violentos y participado en numerosas balaceras. También admitió no sólo haber asaltado en el D.F. sino en diversos estados de la República, los más recientes cometidos en el Estado de Hidalgo. Confesó igualmente llevar a cabo varios asaltos en forma simultánea en distintos puntos del país.
Amante de la música vernácula y con mediana voz, le gustaba sentirse admirado y para ello se hizo su primera operación plástica. Se vistió de charro y bajo el nombre de Alfredo del Río llegó a grabar un disco de larga duración con varios temas rancheros.
A mediados de los 70`s había sido capturado y llevado al penal de Tula, Hgo. Donde al poco tiempo se escapó. Meses después fue nuevamente capturado en el Estado de México y se le recluyó en el penal de Barrientos, donde la historia se repitió, pues su estancia no duró más de dos meses.
Durante el lapso de 1982 a 1985, sufre nuevas transformaciones a través de la cirugía plástica, nombre y profesión, pues ya no se trata del cantante de palenques, sino de todo un ingeniero civil titulado, llamado Luis Fernando Gutiérrez Martínez.
La recaptura de Alfredo Ríos Galeana ocurrió el 8 de febrero de 1985. La investigación policial en este operativo estuvo a cargo de uno de los mejores investigadores de delitos con que se cuenta en la actualidad, el Lic. José Luis Aranda Zorrivas, quien como comandante de la Policía Judicial del Distrito Federal en ese año y al mando de un grupo de agentes especiales logra detectar uno de los domicilios de este peligroso criminal en una “casa de seguridad” localizada en Plaza Aragón en el Estado de México, lugar donde además se encontraba uno de sus leales y cercanos colaboradores, Leonardo Montiel Ruiz.
Lamentablemente, una vez más y como consecuencia de las deficientes medidas de seguridad adoptadas en su reclusión, Alfredo Ríos Galeana logra fugarse espectacularmente un año, nueve meses y 14 días después de haber sido encarcelado en el dormitorio nueve del Reclusorio Sur en el Distrito Federal, (22 de noviembre de 1986)
Su fuga es ejecutada por dos “células” (grupos comandos de siete personas cada uno, entre hombres y mujeres), que a sangre y fuego, armados con metralletas, escopetas recortadas, ganchos, granadas y pistolas semiautomáticas, irrumpen violentamente en el área de juzgados luego de “volar” parte de ellos con una granada.
6. “Modus Operandi” de Alfredo Ríos Galeana
En este apartado se describen los datos obtenidos sobre una de las formas típicas de “operar” de Alfredo Ríos Galeana en la comisión de sus ataques.
Del análisis de esta descripción pormenorizada, se podrá observar que aparecen referidas prácticamente todas las características conductuales correspondientes a la clasificación hecha sobre los “Asaltos a Grandes Empresas, Instituciones y Consorcios” bajo el esquema de estudio de la Psicología Criminal.
Alfredo Ríos Galeana, se mantiene comúnmente aislado y sólo aquellas personas muy allegadas a él lo conocen y tratan personalmente, los demás únicamente logran contacto mediante un escrito, una grabación o terceras personas (los más cercanos) Se considera que cuenta con una cartera de trabajo de cerca de 3 mil delincuentes dispuestos a colaborar al primero de sus llamados.
Cuando decide asaltar un banco o alguna empresa, alquila un departamento, o una vivienda, o un local desde donde puede estudiar con calma todos los movimientos del sitio elegido. Al mismo tiempo, observa las vías de acceso y escape al lugar, la circulación vehicular, el horario de entrada y salida de los empleados, el número de éstos y de vigilantes, así como la disposición de las oficinas interiores mediante la elaboración de croquis detallados.
En ese lugar permanece todo el tiempo que considere necesario (pueden ser varias semanas), hasta que recaba toda la información requerida para planear y lograr bien su objetivo.
Una vez con los datos obtenidos, recurre a su “cartera de trabajo” y mediante una cuidadosa selección, escoge a aquellos que considera más aptos para llevar a cabo el golpe. La acción que deberá ejecutar cada hombre será detallada claramente, sin dudas ni confusiones. Habrá quien ocupe el lugar de algún francotirador que cuide las espaldas a los que huyen con el botín. Otro u otros estarán a cargo de conducir los vehículos para la llegada y la huída. Algunos más estarán colocados en posiciones estratégicas en otros autos para realizar el “trasplante” de vehículos.
De los que tendrán que penetrar al inmueble, a unos les corresponderá mantener inmovilizados a los ahí presentes y alguien más se apoderará del dinero y de manera cronométrica se ejecutará el robo.
Para entrar en contacto con quienes ejecutarán el asalto, recurrirá a algún llamado telefónico en clave, un telegrama criptográfico, o una breve carta en la que les informará el papel que les tocará desempeñar durante el atraco. No indicará en esa fecha el sitio exacto ni el objetivo concreto del asalto, sólo se limitará a entregarles un croquis por medio de alguno de sus allegados en el que aparecerá la distribución interior de las oficinas y sin nombres, las calles o avenidas que se encuentran alrededor del banco o la empresa, así como la circulación vehicular.
Media hora antes de ejecutar el asalto, deberán ser robados los vehículos que se utilizarán para tal efecto y 15 minutos antes de que se lleve a cabo, serán citados a corta distancia del sitio elegido donde se les entregará nuevamente por medio de una tercera persona las últimas indicaciones donde ya aparecerá de manera concreta el nombre del banco o la empresa y su ubicación exacta.
Todo esto se realiza con la única finalidad de evitar al máximo que se filtre información que pueda afectar el propósito planeado. Llegado el momento, como un solo hombre y conscientes de qué acciones deberán asumir cada uno de los participantes, se consumará el atraco.
De acuerdo a las indicaciones, algunas veces el reparto del botín es inmediato, pero otras será tiempo después y los integrantes tendrán que esperar sin ninguna replica, aunque para ello, antes reciben determinada cantidad para “los gastos”.
Cabe aclarar que en los últimos asaltos, Alfredo Ríos Galeana ya no participa físicamente en los momentos del incidente, sino que solamente se limita a observar desde su punto de vigilancia para supervisar que sus instrucciones sean cumplidas al pie de la letra, de tal suerte que cuando algo resulta mal por alguien que no acató debidamente sus órdenes, interviene él mismo para ayudar a sus hombres o de plano para “rematar” a alguno que resultara herido y llegara a crear problemas.
Ejecutado el plan y si no hubo contingencias, se reunirán en algún punto y será repartido el botín, siempre de acuerdo a las órdenes de Alfredo Ríos Galeana.
Conforme al resultado del plan y por el comportamiento que hayan tenido los participantes en el atraco, serán tomados en cuenta para el próximo golpe.
7. Análisis psicológico criminal y psicopatológico sobre la conducta antisocial y/o delincuencial
Las características de la conducta antisocial encontradas en la persona de nombre Alfredo Ríos Galeana como presunto responsable del delito de robo con violencia son:
Clasificación: Asalto a grandes empresas, instituciones bancarias y consorcios.
Características Conductuales
1. Planeación. Minuciosidad para desarrollar un detallado plan de ataque.
2. Intencionalidad. Capacidad manifiesta de “querer y entender” la acción.
3. Violencia física. Daños patrimoniales y personales hacia víctimas, dirigidos.
4. Armas escogidas. “Expertise” en la selección de los implementos.
5. Intimidación. Violencia moral manifiesta durante la comisión del acto.
6. Ventaja. Conducta previsora perfectamente aplicada al incidente.
7. Asociación. Relación criminal estrecha con participantes durante el acto.
8. Jerarquización. Estructura orgánico-funcional informal pero eficiente.
9. Roles especificados. Liderazgo asumido, o bien, asignación de tareas específicas.
10. Mecanismos de seguridad. Huída cubierta por “muros” de contención y apoyo.
8. Clasificación de antisociales y aplicación criminológica
De acuerdo a una clasificación criminológica positivista, Alfredo Ríos Galeana presenta todas las características de un sujeto “endocriminal preponderante”, donde la dinámica antisocial es de adentro hacia fuera. Los factores endógenos dominan su personalidad y lo impulsan a delinquir irreductiblemente. No espera la oportunidad para infringir la ley, sino que la busca.
Caracterología Morfológica Criminal
Tipo sumario: (+3.75)-(+2.50) = Us (+1.25) = Braquitipo
En la tabla de aplicación criminológica anexa se describen matricialmente los elementos identificados en la persona estudiada de nombre: Alfredo Ríos Galeana.
Datos Generales
Alfredo Ríos Galeana
Ex Sargento de Ejército y Ex policía del Estado de México. Se le busca por múltiples delitos de Robo con violencia a Instituciones Bancarias, Empresas y Comercios, como por múltiples delitos de homicidio y otras conductas ilícitas asociadas.
Fecha de Nacimiento: 28 Octubre de 1951
Lugar de Nacimiento: Arenal de Álvarez, Guerrero.
Edad Actual: 43 años
Estatura: 1.85 mts.
Peso: 90 kilos
Tez: Morena clara
Domicilio registrado: Mongolia # 24 El Molinito, Edo. De Méx.
Hijo de: Sabino Ríos y María Galeana.
Nieto de: Mariano Ríos y Otilia Benítez.
Sabe leer: Sí
Sabe escribir: Sí
S.M.N. Clase 1951
Matricula: 6655193
Conocimientos: Oficinista, chofer, peluquero y motociclista.
Referencia Identificada: Roberto Bautista García, domicilio conocido en San Antonio Zomeyucan, Edo. de México.

Síntesis (2005)
Alfredo Ríos Galena se hizo delincuente por presión policíaca. Detenido por primera vez en 1974, agentes del servicio secreto lo dejaron en libertad a condición de que compartiera con ellos el fruto de sus futuros hurtos. Así lo hizo hasta que se convirtió él mismo en policía.
A pesar de ser desertor del Ejército y de que fue fichado el 13 de Octubre de 1974, poco después lo contrató el BARAPEM, el tristemente célebre cuerpo de asaltantes con uniforme que asoló los barrios obreros del Estado de México.
Todavía patrullero cometió lo que es oficialmente su primer atraco el 10 de enero de 1978 a la sucursal del Banco Internacional en pleno Naucalpan. Una semana después abandonó el batallón policíaco y se entregó de tiempo completo a la delincuencia.
El momento más escandaloso de la carrera de Alfredo Ríos Galena fue el asalto al ahora ya inexistente Banco de Cédulas Hipotecarias (BCH), en Paseo de la Reforma de la Ciudad de México, el 16 de diciembre de 1984. Ríos Galeana fingió ser portador de un regalo para el gerente de la casa matriz. Como vestía elegantemente, el vigilante hizo confianza al mensajero, lo que aprovechó el asaltante para reducirlo y hacer entrar a cuatro miembros de su banda.
Con herramientas manejadas diestramente violaron la bóveda. Se llevaron un botín de más de 200 millones de pesos.
Se le detuvo en 1985 y vivió muy cómodamente en el reclusorio sur durante cerca de dos años. Gozaba de permanente visita conyugal.
Organizó su fuga, que se consumo en 1986 y desde entonces, casi veinte años después, no se sabía nada de él, hasta que por un error que cometió en la localidad donde vivía en California, Estados Unidos, fue identificado y trasladado a México en este 2005.
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