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Biología de la Violencia, Esa Gran Olvidada

Durante años los Criminólogos hemos tratado de descifrar el porqué de la criminalidad, de la razón por la cual un individuo decide llegar a cometer un delito violento, que motivaciones tiene, descubrir si es un enfermo mental o por el contrario disfruta con el acto en si.

Tratando de reconstruir este rompecabezas, de intentar ordenar las piezas correctamente se ha avanzado mucho en la interpretación y comprensión de la mente criminal.

Después de años de discusión acerca de si el origen de la delincuencia violenta eran factores sociales o en cambio eran biológicos, los recientes estudios han demostrado que intervienen ambos, que no son mutuamente excluyentes, es más, interactúan entre si.

A lo largo de mi exposición voy a centrarme en la biología de la violencia, en los factores biológicos que influyen en la conducta violenta, pero siempre teniendo en cuenta la intervención de los factores sociales, de los cuales no podemos olvidarnos si no queremos involucionar en el conocimiento profundo del delincuente.

Partiendo de la base de que en un momento dado podemos llegar a ser violentos, que esto forma parte de la naturaleza humana, tenemos que admitir la existencia de una cierta predisposición genética. Esto podemos ratificarlo con estudios realizados con gemelos monozigóticos criados por separado, que demuestran la existencia de una gran base genética (GROVE y col., 1990).

No pretendo afirmar que un solo gen predisponga a la agresividad, es necesario que confluyan varios de ellos y que además intervenga el entorno, que puede modificar los genes, activándolos o desactivándolos, con lo que el riesgo de la violencia puede llegar a disminuir o desaparecer. En conclusión, NO existe un solo gen delincuente; ya que determinados genes pueden encontrarse también entre la población no delincuente, con esto avalamos la hipótesis de que el entorno no puede ser ignorado sino que debe ser tenido en cuenta a la hora de tratar la conducta criminal.

Muchos investigadores han trabajado en relación a este tema y de los resultados obtenidos podemos hacer una síntesis de las conclusiones a las que han llegado: el colesterol, la serotonina, la testosterona, los estrógenos, el cortisol,....según el nivel en el que se encuentren en el organismo, pueden predisponer a la agresividad. La disminución de la actividad fisiológica y la reducción de la frecuencia cardiaca, la malnutrición, un parto traumático para el niño, las sustancias que tome la madre o la alimentación de esta durante el embarazo; todo esto puede inclinar hacia un comportamiento antisocial.

Las pruebas de escáner realizadas en cerebros de asesinos parecen mostrar un pobre funcionamiento del córtex frontal del cerebro, frente a los de personas que no han mostrado comportamientos violentos.

Esto nos lleva a ver el caso de Phineas Cage, quién sufrió un accidente mientras trabajaba y tuvo una lesión en la zona prefrontal, lo que derivó en un comportamiento completamente opuesto al anterior a su accidente; una persona violenta. ¿Esto demuestra que toda persona con una lesión cerebral de esas características lleva a una persona a transformarse en antisocial?. Hasta el año pasado pudiera ser que fuera así, pero en nuestro país, ocurrió un caso similar: "El Phineas Cage español", que sufriendo un traumatismo de las mismas condiciones, tuvo una evolución completamente diferente al anterior protagonista; pero no debo dejar pasar por alto, que este último tuvo el apoyo de su familia y de su novia, que estuvieron en todo momento con él.

Estas dos ilustraciones nos llevan a la reflexión de que el ambiente, el apoyo social, son un mecanismo de defensa ante una futura conducta violenta, y por tanto reitero que una buena solución ante estas conductas sería una mente más abierta, sobre todo por aquellas personas que trabajan para dar solución ante estas acciones que llegan a causar graves daños, no solo físicos, en la sociedad mundial.

¿Qué soluciones podemos encontrar? La mejor salida sería el trabajar con los niños en edades tempranas, cuando todavía no hayan delinquido, chicos que por sus circunstancias sociales y que por ser poseedores de determinados genes estén en un alto riesgo de ser futuros criminales; modificando su entorno a uno más adaptado, donde pueda desarrollarse sin hostilidad y en un ambiente afectivo, consiguiendo así que no se desarrollaran estos genes que pudieran convertirle en un delincuente juvenil y más adelante en un adulto que no tendría escrúpulos en cometer las acciones más aberrantes.

Pero no sólo es necesario trabajar con niños de alto riesgo, también sería de interés hacerlo con menores en los que la alarma es inferior, para así poder evitar que en función de situaciones que pudieran aumentar ese riesgo y no poder en un mañana "salvar" a esa persona.

¿Qué motivo tengo para trabajar preferentemente con niños?. La cuestión es muy sencilla, una vez que han cometido un delito significa que los genes que hacen que una persona esté predispuesta a la violencia es que ya se han activado, y por tanto es muy difícil resocializar a ese individuo. Además durante el desarrollo de las pautas del pensamiento del individuo acerca de si mismo y del entorno que le rodea, ante determinados factores -ya mencionados- el individuo tiene una visión del mundo como algo negativo, y es debido a que su esquema de pensamiento está invertidos, ya que el sujeto quiere reducir la tensión que siente.

Otro caso a destacar son los sujetos que ya han sido condenados y están cumpliendo una pena; el sistema utiliza la privación de libertad, y no tiene en cuenta que los individuos no se desarrollan en aislamiento. Conviven en un entorno nada óptimo para poder desactivar esos genes y en la mayor parte de los casos los tratamiento no son nada efectivos al no tener en cuenta las características individuales de cada individuo y estandarizarlas por categorías.

Otra solución que podría ser factible sería ver que sustancia está alterada y aumentar o disminuir el nivel en el organismo en función del exceso o del déficit. Esto sería complicado teniendo en cuenta que si lo aumentamos o lo disminuimos la persona podría tener problemas de salud -por ejemplo, si elevamos o reducimos el nivel de colesterol-.

Finalmente quisiera resaltar la importancia de la Biología en una ciencia como es la nuestra: la Criminología, una ciencia interesada en desenmarañar el cerebro del delincuente, una ciencia que precisa de los conocimientos genéticos y biológicos necesarios para la total comprensión del trasgresor de la norma social.

Aranzazu Hernández Rodilla
Criminóloga

 

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