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Los detectives
psíquicos

Marinus Dykshoorn, Doris Stokes,
John Catchings, Beverly Jaegers, Kathlyn Rhea, Bill Ward, Nancy
Czetli... todos ellos son, y han sido, videntes que han colaborado
en repetidas ocasiones con las Policías de sus respectivos países.
Unos, como Janos Kele, trabajaba como "asesor" del
Departamento de Desaparecidos de la Brigada de Bucarest. Otros, como
la Sra. Morel, aplicaban sus capacidades de psicometría a través
de las sesiones hipnóticas del Prof. René Osty, que hacía de
intermediario entre la vidente y la policía. Algunos otros, como
Christian Drost, comenzaron a colaborar con la Ley tras ser
denunciado y juzgado como presunto embaucador, y tener que demostrar
ante el Tribunal sus supuestas capacidades de videncia. Tras
analizar 45 casos, y tomar declaración a 135 personas, Drost fue
absuelto de todos los cargos en sentencia del 17 de octubre de 1952.
Desde ese día recibió la visita de agentes de policía que le pedían
su colaboración en investigaciones de todo tipo.
Algunos audaces policías han reconocido públicamente -lo que los
ha desacreditado casi al instante- la colaboración que han recibido
de "detectives psíquicos". Robert Dubois, por ejemplo,
aceptó participar en un documental televisivo sobre la vidente
Greta Alexander, una de las "detectives psíquicos" más
conocida.
Dubois investigaba la desaparición de Mary Lou Cousett, en Alton
(Illinois), en abril de 1983. Tras cinco meses de búsqueda
utilizando las técnicas de investigación convencionales, se
quedaron sin pistas. Incluso fue necesario dejar en libertad a
Stanley Holliday, novio de Mary Lou, y único sospechoso. No existía
cuerpo del delito ni pruebas suficientes para retener a Holliday,
que fue puesto en libertad sin cargos. Esto frustró enormemente a
la familia de Mary Lou, convencida de la culpabilidad de su novio,
que presionó a la policía de Alton, y a Dubois en particular, para
que acudiesen a Greta Alexander, quien vive habitualmente en el
mismo estado de Illinois, concretamente en Delavan.
La "detective psíquico" se deslazó a Alton. Pidió mapas
y planos de la zona, dejando correr sus dedos sobre ellos hasta
detenerse en un punto. Sugirió a la policía un rastreo en una
zona: Tazewell County. Además, con sorprendente seguridad afirmó
que "veía" que en una búsqueda anterior un hombre con
unas "extrañas botas" había pasado sobre la fosa del cadáver
sin verlo; y que el cuerpo sería descubierto por un policía que
tenía una "mano lisiada". Dijo también que el cadáver
había sido decapitado, y que se encontraba en una intersección múltiple.
Al principio la policía se negó a repetir la búsqueda en una zona
que ya había sido peinada, sin embargo no había mas pistas que
seguir, y el tiempo continuaba transcurriendo, así que, el 14 de
noviembre, con tanto escepticismo como desgana, una patrulla se
desplazó hasta Tazewell County. Allí, cerca de un cruce de 3
carreteras, y de forma completamente casual, Steve Trew, auxiliar de
policía, cuya mano izquierda estaba deformada por un grave
accidente, descubrió un hueso sobresaliendo del suelo. Según el
examen forense se trataba del cadáver -decapitado- de Mary Lou
Cousett, que había sido enterrada a 1 kilómetro de Mackinaw River.
Ante estas nuevas pruebas el novio de la joven se derrumbo,
confesando su culpabilidad.
Según Robert Dubois, 22 de las 24 predicciones aportadas por Greta
Alexander habían sido precisas. Como vestía el cadáver, en que
dirección estaba orientado el cuerpo, y otros datos aportados por
la "detective psíquico" resultaron precisos, por lo que
Dubois no siente pudor en confesar que ha acudido en otros casos a
Alexander, y que continuará haciéndolo...
Dorothy Allison, por otro lado, conserva en su casa, en el norte de
Nueva Jersey, los recuerdos y medallas que le han obsequiado los
oficiales de policía con los que ha colaborado durante muchos años.
Allison, que protagoniza visiones desde su mas tierna infancia, entró
en contacto con la investigación policial "a la fuerza".
El 3 de diciembre de 1967 se despertó notablemente excitada, con la
imagen muy nítida de un niño ahogado en el río Third. Telefoneó
a la comisaría de policía de Nutley, donde le informaron de la
desaparición del pequeño Michael Kurcsic, e cinco años,
presuntamente ahogado en el río Third, pero cuyo cuerpo no había
sido recuperado todavía.
Allison consiguió vencer el escepticismo inicial -y comprensible-
del policía al describir aspectos como la ropa que vestía el niño
en el momento de la desaparición, que llevaba los zapatos cambiados
de pie, o una medalla religiosa al cuello. Datos que el policía
Donald Vicaro, que escuchó la conversación casualmente, al
encontrarse en comisaría, pudo contrastar con la familia del pequeño
Michael.
El agente Vicaro pidió entonces formalmente la colaboración de
Allison, invitándola a acompañarlo a la consulta del Dr. Richard
Ribner. Este psiquiatra neoyorquino accedió a someter a Allison a
hipnosis, obteniéndose de esta forma una ubicación del cadáver
del niño, que resultó ser correcta. Desde entonces el agente
Vicaro ha acudido en diferentes ocasiones a Dorothy Allison, con la
ayuda de las sesiones hipnóticas del Dr. Ribner.
Con ese respaldo oficioso -que no oficial- de un Policía, Dorothy
Allison inició una prospera carrera como "detective psíquico"
que ha llevado, según ella, a participar en cuatro mil
investigaciones, aunque ella misma confiesa haber obtenido
resultados precisos y fundamentales para la investigación en solo
setenta y seis de esos casos.
Con todos su éxitos y fracasos, es innegable que Allison es un
excelente ejemplo de "detective psíquico". Y como ella
otros muchos dotados han colaborado con la policía en todo el
mundo.
Spain is not diferent
En 1948 el Catedrático de Filosofía y profesor de Psicología D.
Antonio Alvarez de Linera publicaba un extenso y audaz informe en el
Anuario de Derecho Penal y Ciencias Penales. Titulado: "Lo
parapsicológico en la investigación criminal" en el cual
defendía abiertamente la utilización de "detectives psíquicos".
Su opinión ha sido compartida, mas oficiosa que oficialmente, por
muchos criminólogos y policías interesados por los fenómenos
paranormales.
No es extraño por tanto que, cuando en 1977 la familia de Javier
Ybarra pidiese la colaboración del Padre Jose Mª Pilón, la policía
vasca, que carecía de pistas, no pusiese demasiadas pegas.
Esa mañana, toda España amanecía con la ilusión de las primeras
Elecciones Generales, convocadas por el presidente Adolfo Suárez,
pero el jesuita tenía otras preocupaciones en la cabeza. Mientras
todos los españoles visitaban las urnas, el Padre Pilón vestido
"de paisano" se ponía al frente de una treintena de policías
y guardias civiles, para buscar con su péndulo a la enésima víctima
de ETA: "Como te puedes imaginar -declara Pilón - me presenté
ante el Capitán de la Guardia Civil diciéndole: "Mi Capitán,
soy el Padre Pilón, aunque vengo disfrazado de esta guisa, y me
pongo a sus órdenes". A lo que él me respondió: "No
Padre, nosotros somos los que estamos a sus órdenes. Vd. es el que
manda este destacamento. ¿a dónde tenemos que ir?". Yo extendí
un plano sobre al capo de un Jeep y le indiqué los sitios que había
marcado y hacia allí nos fuimos". Como se sabría
posteriormente el grupo encabezado por el jesuíta llego ha estar
muy cerca del lugar donde ETA tenía a Ybarra, aunque
lamentablemente no pudieron llegar a él antes de que la banda
terrorista lo ejecutase.
Otros famosos videntes como Maritxu "la bruja buena de Ulía",
o el Marqués Diego de Araciel, participaron en esta desesperada búsqueda.
Y es que en todos los casos de desapariciones importantes la policía
recibe cientos, a veces miles, de llamadas de videntes que afirman
conocer el paradero de los desaparecidos.
Por citar un ejemplo diré que conocí a Fernando García y a su
esposa, padres de Miriam, en Valencia, justo a los pocos días de
haberse producido la desaparición de las niñas de Alcásser, y
mucho antes de que fuesen descubiertos los cuerpos de las pequeñas
salvajemente mutilados. Ya entonces les profeticé que recibirían
cientos de llamadas telefónicas de tarotistas, astrólogos y
adivinos de todo tipo, pretendiendo descubrirles el paradero de su
hija. Unos les pedirían dinero -en un ejemplo de la sádica
crueldad de quienes intentan lucrarse del tormento de una familia-,
otros serían visionarios o enajenados, y tal vez uno o dos pudiesen
ofrecer alguna pista útil, pero ante la imposibilidad de discernir
entre unos y otros, mi consejo fue que derivasen a la policía todas
esas llamadas, y no hiciesen el menor caso de ellas. Años después
Fernando Garcia, que se ha convertido en un personaje muy popular en
España, a través de la cruzada personal que lleva adelante en
torno al asesinato de su hija, me daría la razón. La familia de
Anabel Segura, por citar otro ejemplo conocido, también fue acosada
por más de 1000 llamadas de videntes que decían conocer el
paradero de su hija. Algunos, como Octavio Aceves llegaron a
aventurar un supuesto emplazamiento concreto de la joven pero, según
me confirmó personalmente el Inspector-Jefe responsable del caso,
ninguno de ellos aportó nada a la investigación policial.
En todas las comisarías y cuarteles de la Guardia Civil se
conservan anécdotas en este sentido. Tal es el caso de las dos
videntes que se presentaron en un cuartel de la Benemérita
valenciana afirmando que podían encontrar los cuerpos de Miriam, Toñi
y Desirée; las "niñas de Alcasser", en una zona de
naranjos en la que las habían "visionado". Los agentes
las acompañaron hasta el "bosque de naranjos" a que se
referían y ellas se internaron entre ellos péndulo en ristre. Los
guardias se quedaron fuera esperando que las "psíquicas"
realizasen su trabajo. Pero el péndulo debía estar
"caducado" o sin "baterías PSI", porque las
videntes no solo no encontraron a las niñas de Alcàsser, sino que
tampoco hallaron el camino de regreso y tuvieron que ser rescatadas
por la Guardia Civil.
Lo cierto es que un estudio crítico de los "detectives psíquicos"
puede resultar desalentador. Algunos de los experimentos que hemos
realizado investigadores españoles resultan sumamente
descorazonadores.
Sin embargo, y a pesar de las reticencias de los más escépticos,
lo cierto es que algunos casos han sido resueltos -casualmente o no-
gracias a la participación de videntes.
Los Grandes Éxitos de los "Detectives
Psíquicos" españoles
María José Bermejo, vidente afincada en Urretxu (Guipúzcoa), ha
participado en la investigación de casos tan tristemente célebres
como el asesinato de Javier Gastón, ganadero de 29 años en Olejua
(Navarra), desaparecido el 20 de octubre de 1997. La Guardia Civil
encontró su tractor abandonado y con restos de sangre en el pueblo
Piedramillera. Inmediatamente se puso en marcha la operación de búsqueda,
peinando la zona con perros y agentes especializados... nada. Ni
rastro.
42 días después de la desaparición seguían exactamente igual.
Sin una sola pista sobre el paradero de Javier. Y fue su suegra, la
que tomó la decisión de telefonear a María José Bermejo para
pedirle ayuda. Ya en la primera consulta telefónica María José
"diagnosticó" que Javier no se había ido de casa por su
propia voluntad, sino que estaba muerto, y con un fuerte golpe en la
cabeza. Posteriormente la vidente se unió a las tareas de búsqueda
de la Guardia Civil, delimitando un área de acequias de cuatro kilómetros
en torno al tractor abandonado. Tanto la Guardia Civil como las
familia del desaparecido insistió en que aquella zona ya había
sido revisada anteriormente, pero María José continuaba empecinada
en su "visión", así que decidieron volver a echar un
vistazo. Al día siguiente se descubrió el cadáver de Javier Gascón
semi-sumergido en una acequia, con un fuerte golpe en la cabeza...
Otro caso sorprendente se produjo en Las Palmas de Gran Canaria,
donde cinco niños desaparecieron en el barrio de El Polvorín. Tras
dos días de angustia, alguien decidió acudir a Lidia Padrón, una
vidente de la isla que, a través del Tarot y la radiestesia, aseguró
poder localizar a los niños que , según ella, se encontraban en
una de las famosas y peligrosas cuevas que abundan en la isla,
concretamente en la cueva de "Pim-Pam", sin embargo nadie
hizo caso a aquella premonición. "La pobre -pensaron muchos-
no debe saber que la Policía y Protección Civil ya han buscado en
esa cueva...". Pero, ante su insistencia varios familiares de
los niños improvisaron un equipo de rescate, internándose en dicha
cueva donde, siguiendo la indicaciones exactas de la vidente, fueron
localizados los cinco desaparecidos.
Es difícil enjuiciar, en la distancia y en el tiempo, si realmente
Lidia Padrón salvó a los niños con su Percepción
Extra-Sensorial. Podríamos atribuirlo a la suerte, a la deducción
lógica o a la casualidad...
No importa. Lo cierto es que, de no haber sido por su insistencia,
probablemente no se habría vuelto a rastrear la cueva que, por otro
lado, ya habían "peinado" los efectivos de la Policía y
Protección Civil. Y aunque se hubiese hecho, de pasar poco tiempo más
lo que se habría descubierto, de encontrar algo, serían 5 pequeños
cadáveres.
Un caso aún más increíble nos obligó a viajar a Barcelona,
Zaragoza y Tarragona para reconstruirlo, ya que esos tres fueron los
escenarios de una de las actuaciones más increíbles de un
"detective psíquico" español. La protagonista de esta
historia era Antonia Torres Sánchez. Siendo Antonia una niña, toda
la familia se había mudado de Baena (Córdoba) a Tortosa, en la
provincia de Tarragona. Sexta de once hermanos, Antonia se había
colocado como sirvienta en una casa de Zaragoza, lo que la llevó a
dejar el domicilio familiar en 1975, con 18 añitos de edad, para
establecerse en la capital aragonesa. Precisamente en aquella casa
conocería a su futuro novio, Fernando Olmos Irisarri, un joven
moreno, de complexión robusta y 1´65 m. de estatura. Antonia medía
poco mas de 1' 50 m.
La vida de Antonia Torres transcurría tranquilamente en Zaragoza.
Pero un buen día Antonia dejó de escribir y de llamar. Y durante
10 años fue una de las miles de personas que desaparecen en el
mundo. De nada sirvieron los anuncios en prensa y radio que su madre
puso durante 2 lustros.
El martes 15 de julio de 1986 Manuela Sánchez, madre de Antonia,
consiguió línea en el programa "El Teléfono del Mas Allá"
que emitía Radio Cadena Española en Barcelona. Un programa en el
que la vidente Manuela atendía llamadas de oyentes en directo.
Aquella noche se dio la "coincidencia" de que la
cartomante había invitado al programa a un psicólogo, un abogado,
un escritor y un investigador privado".
Cuando entró la llamada de Manuela Sanchez en antena preguntando
por su hija desaparecida la vidente la interrumpió bruscamente:
"Son nueve años, señora, no diez. Yo la veo muerta y, además,
la han matado".
Ante la angustia de la madre, la vidente le propuso que, fuera de
micro, se pusiese en contacto con el detective Jorge Colomer, para
que este hiciese alguna indagación sobre la desaparición de su
hija y, en lo posible, pudiese desmentir o ratificar la visión del
tarot. Y así, una semana después, los padres de Antonia se
personaban en la agencia de detectives "INVESTIGATOR",
ubicada en la Plaza de Leseps de Barcelona. Haciendo una excepción,
sensibilizado por el problema de la familia -de muy pobres recursos
económicos-, Jorge Colomer, como Joaquím Goyenechea, decidió
hacer algunas pesquisas gratuitamente.
Las pesquisas de Colomer y Goyonechea en Zaragoza descubrieron
indicios de que la joven desaparecida tal vez hubiese sido
asesinada, como sugería la vidente. Redactaron un informe que,
entregado a la Policía de Barcelona, motivó una excepcional
investigación de la Policía Científica llena de coincidencias
extrañas: sueños premonitorios, insólitas
"casualidades", etc.
A ello se unió una meticulosa investigación policial que terminó
descubierto, en una vieja caseta de caza que utilizaba Fernando
Olmos con frecuencia, unos cuantos huesos que habían sido quemados,
enterrados, sepultados bajo kilos y kilos de cascotes, y arrojados a
un vertedero de basura. Ni que decir tiene que fue
"milagroso" tal descubrimiento pasados casi 10 años. Y no
menos milagroso fue que, entre ese puñado de huesos, se encontrasen
las vértebras que permitieron identificar los restos como
pertenecientes a Antonia, ya que su historial médico presentaba una
lesión en dichas vértebras a causa de utilizar siempre tacones por
su baja estatura. Y, lo que es más increíble, entre dichos huesos
se rescató un pequeño trozo de cráneo en el que se observaba un
agujero de bala. Fue ese trozo de cráneo, y no otro, el que
descubrió la policía, suponiendo una prueba irrefutable que
condujo a la confesión de Fernando Olmos. Como predijo la vidente,
Antonia había sido asesinada. Y de no haber sido por la
"casual" intervención de la bruja, jamás se había
resuelto este crimen que, durante 10 años, fue un "crimen
perfecto"...
Policías psíquicos contra asesinos en
serie
Los serial killers son uno de los mayores retos de la investigación
criminal. La falta de pistas, móvil, contactos previos entre víctima
y homicida, etc., dificultan muchísimo este tipo de
investigaciones. Y ante esa falta de indicios con los que proseguir
la investigación, lógicamente, resulta más razonable seguir
cualquier tipo de posible pista, aunque sea psíquica, antes de
cerrar el caso. Desde esa perspectiva considero absolutamente lícito
que un policía acuda a un sensitivo. Nunca desatendiendo a otras
pistas, sino ante la falta de las mismas. Y en los últimos años no
han sido pocos los videntes que se han visto involucrados, con mayor
o menor fortuna, en la persecución de asesinos en serie.
Nella Jones fue una de las videntes que se ofreció a aportar datos
a la policía para intentar atrapar al Destripador de Yorkshire, que
operó en el norte de Inglaterra entre 1975 y 1980, asesinando
brutalmente a 13 personas. Jones afirmó haber tenido una visión
muy clara del asesino; se llamaba Peter, conducía un camión de una
empresa cuyas iniciales comenzaban por C y T, y vivía en el número
6 de alguna calle de Bradford. Además, ayudó a confeccionar un
retrato robot del asesino, al menos el que ella veía en su mente.
Por cierto, Gerard Croiset también participó en este caso,
describiendo al asesino como un lisiado herido en la rodilla, de
cabello largo y domiciliado en Suderland.
El 2 de enero de 1980 el sargento de policía Bob Ring localizó un
vehículo con matrícula robada y decidió seguirlo. Tras registrar
el lugar al que llegó dicho vehículo encontró un cuchillo
ensangrentado y un martillo. Inmediatamente el conductor de dicho
vehículo fue conducido hasta comisaría donde, con una sangre fría
desconcertante, confesó ser el Destripador. Se trataba del
camionero Peter Sutcliffe, trabajador de la empresa Clark Transport,
y residente en el número 6 de Garden Laque, en Bradford. Sutcliffe
era el enésimo homicida múltiple que afirmaba matar "porque
Dios le hablaba".
A pesar de la coincidencia en el nombre, en el domicilio, iniciales
de la empresa y la profesión, el retrato robot de la vidente no
guardaba ningún parecido con el asesino y los demás datos
provados, tampoco podían calificarse de "exactos", sin
embargo Nella Jones alcanzó fama internacional como la
"detective psíquico" que capturó al Destripador de
Yorkshire.
Más interesante resulta el caso de Peter Hurkos y Albert de Salvo
"El estrangulador de Boston".
Peter Hurkos nació en Holanda en 1911 y, a diferencia de la mayoría
de detectives psíquicos y sensitivos en general, no mostró unas
especiales capacidades paranormales en su infancia. Solo en 1941,
cuando sufre un fuerte traumatismo craneoencefálico al caerse desde
un cuarto piso mientras pintaba un edificio de La Haya, comienza a
protagonizar extrañas percepciones extrasensoriales. En realidad su
cerebro sufrió daños irreparables en algunas áreas, por ejemplo,
limitando enormemente su capacidad de concentración. Pero ello no
le impide expresar sus capacidades paranormales, que comenzaron a
manifestarse sólo cuatro días después del accidente.
Hurkos colaboró con las policías de todo el mundo, obteniendo su
éxito más notable en 1951, cuando Scotland Yard acude a él para
que les ayude a localizar la Piedra de la Coronación escocesa o
"Piedra del Destino", que había sido hurtada en la Abadía
de Westminster. La Piedra de la coronación es uno de los símbolos
fundamentales de la mitología británica, lo que añade un valor
intrínseco al que ya tiene como joya. Desde el siglo XIII, la
"Piedra del Destino" se coloca bajo el sillón de la
Coronación en la citada Abadía, sobre la cual se sentaban los
sucesivos reyes de Inglaterra el día que eran nombrados soberanos.
Lo sorprendente es que, con su colaboración, la pieza fue
recuperada. Los agentes de Scotland Yard descubrieron gracias a
Hurkos la palanca que los ladrones habían utilizado para mover una
piedra de 250 kilos de peso de su zócalo. Además, y este es el
detalle más interesante del caso, Hurkos realizó un retrato-robot
de los autores del robo, que fue publicado en todos los periódicos
británicos. Esto hizo que los ladrones devolviesen la joya,
aterrorizados por el presunto parecido de los dibujos con sus
rostros reales. En otras palabras, por temor a los presuntos poderes
psiquicos del vidente, confesaron. Un dato a tener en cuenta...
En 1958 fue la policía de Miami la que "certificó" la
utilidad de Hurkos como "detective psíquico" al informar
al Jefe del Departamento de Homicidios de la Policía de Miami, Tom
Lipe, sobre el tatuaje, el nombre de pila y el pasado como marino,
del autor de un asesinato sobre el que los policias carecían de
toda pista. Lipe no tuvo ningún pudor en dedarar: "Supongo que
algunos pensarán que estamos locos por aceptar la ayuda de un
vidente... No sé como lo hace Hurkos. Solo les puedo contar lo que
he visto y es sorprendente..."
Con esas referencias no es extraño que el Fiscal General de Boston
(USA) acudiese a Peter Hurkos, en 1961, para pedir su colaboración
en la búsqueda de uno de los asesinos en serie más célebre de la
Historia: El estrangulador de Boston. Para cuando Hurkos se unió a
la policía, "el estrangulador" ya se había cobrado 11 de
sus 13 víctimas, todas ellas mujeres.
La policía entregó al "detective psíquico" las medias y
pañuelos -con doble nudo- que "El estrangulador"
utilizaba para asesinar a sus víctimas, con las que llegaba a
acostarse toda la noche para "impregnarse de su energía".
Además facilitaron a Hurkos más de 300 fotografías de las víctimas
y el lugar de los crímenes. En honor a la verdad debemos reoonocer
que "el hombre del cerebro-radar" consiguó sorprender a
los agentes, al facilitar datos concretos sobre algunos de los crímenes,
que no se habían filtrado a la prensa ni -teóricamente- Hurkos podía
conocer. De hecho Hurkos tocaba las fotografías por el reverso, y
era capaz de describir las escenas que recogían sin verlas. Más aún,
llegó a identificar una foto que no tenía relación con el caso, y
que la policía había colocado entre las demás para sondear la
autenticidad o falsedad de sus poderes. Así que, tras ganarse la
confianza de los investigadores, no les faltó tiempo para proceder
a una detención cuando el vidente apuntó a un fetichista, Thomas
O'Brian, como el presunto homicida múltiple... No deja de ser
interesante, desde el punto de vista criminológico, que la policía
se decida a ejecutar una detención, basada en el testimonio de un
vidente... Esto es relativamente compresible si analizamos en
detalle el informe de Hurkos sobre O´Brian (en realidad un nombre
falso facilitado por la policía para proteger la identidad del
detenido).
Es cierto que los datos aportados por Hurkos sobre Thomas O'Brian
resultaron absolutamente precisos. Lamentablemente no se trataba del
asesino. Al menos no para la policía de Boston.
Es justo reconocer que las sesiones psíquicas de Hurkos aportaron
detalles sumamente precisos sobre las víctimas, y las
circunstanclas de sus homicidios, pero no fueron lo suficientemente
precisas como para llegar hasta Albert DeSalvo, condenado por todos
los asesinatos y que, por cierto, fue condenado a cadena perpetua, a
pesar de habérsele diagnosticado oomo un caso ejemplar de
"Personalidad Múltiple". Hurkos mantuvo siempre que
DeSalvo era inocente, y que el verdadero estrangulador era Thomas
O'Brian, que había sido ingresado -voluntariamente- en el mismo
hospital psiquiátrico que DeSalvo. |