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Diferencias
entre el asesino psicótico y el psicópata
Este es uno de los aspectos más
importantes a tener en cuenta a la hora de estudiar un caso, y como
veremos más adelante las líneas de investigación difieren de uno
a otro. Las variables son muchas y diversas. Estamos hablando de una
persona enferma con graves problemas mentales en un caso y en el
otro de una persona aparentemente normal, fría y calculadora. Que
duda cabe que el criminal psicópata es el más difícil de detectar
y apresar. Si en la mente del psicótico todo es confusión y
desorden, esto se verá reflejado en la escena del crimen. El mismo
será una persona con unas características precarias tanto en su
vida personal como social, y generará una violencia extrema y
descontrolada.
Sin embargo a veces la línea entre éstos dos tipos de personalidad
no está tan definida, lo cual genera un problema importante en
cuanto a las consecuencias penales que esto supone. Sin ir más
lejos en el caso del Crimen del Rol ocurrido en 1994 la
discusión fundamental una vez detenidos los autores, fue determinar
si el principal acusado padecía una psicosis, por lo tanto un
enfermo mental e inimputable penalmente, o por el contrario se
trataba de un trastorno de personalidad, lo cual le hacía
responsable de sus actos e imputable por ellos.
El Psicótico
La característica principal o lo que le diferencia del resto de
asesinos, es que nos encontramos ante un enfermo. La pérdida del
contacto con la realidad es lo que genera sus acciones incontroladas
y fuera de todo sentido común. Su percepción de las cosas y de lo
que sucede a su alrededor se ve de tal forma alterada que su
reacciones se ven condicionadas hasta el extremo de que nada ni
nadie puede sacarle del error en que se encuentra. Una observación
importante es el origen de ésta psicosis, que a grandes rasgos
derivaría de una causa endógena ya sea el enfermo típico o por
causas exógenas debido al consumo masivo de alcohol o drogas lo
cual provocaría ese estado psicótico.
Estos individuos presentarían cuadros de alucinaciones, delirios,
cambios fuertes de humor o estado de ánimo.
Debido al desorden mental que se produce en éstos individuos, la
escena del crimen la definiríamos como desorganizada, fiel reflejo
de lo que sucede en su cabeza.
Generalmente actúan en la zona donde se desenvuelven, habitualmente
dejan numerosas evidencias y su localización resulta menos ardua
que si de un psicópata se tratase.
Otra de las características importantes es su aspecto descuidado
tanto en su aspecto personal como su domicilio, vehículo etc., y
desorden en su vida tanto afectiva como social. Suelen ser
solitarios y ofrecen una apariencia extraña a los demás.
En este apartado tendríamos que incluir a los llamados asesinos en
masa, ya que sus acciones son debidas a una reacción generalmente
paranoica.
El Psicópata
La Asociación Americana de Psiquiatría ya describía en 1952 a los
psicópatas como individuos de comportamiento habitualmente
antisocial, que se muestran siempre inquietos, incapaces de extraer
ninguna enseñanza de la experiencia pasada ni de los castigos
recibidos, así como también de mostrar verdadera fidelidad a una
persona, a un grupo o a un código determinado. Suelen ser
insensibles y hedonistas, de muy acentuada inmadurez emocional,
carentes de responsabilidad y de juicio lúcido, y muy hábiles para
racionalizar su comportamiento a fin de que parezca correcto,
sensato y justificado.
Si antes el término utilizado era sociópata o personalidad sociopática,
hoy en día se define como trastorno antisocial de la personalidad.
Karpman dividía a los psicópatas en dos tipos:
Agresivo-depredadores:
Individuos que satisfacen sus conveniencias con extremada
agresividad y con una actuación fría e insensible, apropiándose
de cuanto desean.
Pasivo-parasitario:
Obtienen lo que quieren practicando sobre los demás una especie
de sangría parasitaria consistente en aparentar desamparo y
necesidad de ayuda y de simpatía infinitas.
Los expertos están de acuerdo en
que éstos individuos no experimentan sentimientos de culpabilidad,
no tienen remordimientos y sufren una falta total de empatía, a demás
de una gran capacidad para fingir. De igual forma uno de los términos
que más aparecen en las diversas pero coincidentes definiciones es
la moral, la ausencia de moral y criterios éticos.
Estas características han llevado a algunos psicópatas criminales
a fingir enfermedad mental para eludir sus actos, haciendo creer
incluso que poseen una personalidad múltiple.
La Asociación Americana de Psiquiatría mencionada anteriormente
tiene otro instrumento para detectar psicópatas en su sociedad.
Entre los menores de quince años, son posibles candidatos a la
psicopatía (violenta o no) quienes cumplan tres o más de éstos síntomas:
-
Frecuente
ausentismo escolar.
-
Al menos dos
fugas de casa sin retorno voluntario.
-
Inicios de
peleas físicas.
-
Uso de armas
en más de una ocasión.
-
Crueldad física
con animales y/o personas.
-
Destrucción
deliberada de la propiedad de otros.
-
Participación
deliberada en más de un incendio.
-
Robos con
falsificación y enfrentamiento con las víctimas.
A partir de los 18 años, una
persona es un claro candidato a convertirse en un psicópata
violento si cumple al menos cuatro de los siguientes requisitos:
-
Es incapaz de
mantener un trabajo constante.
-
Actos
antisociales frecuentes por los que puede haber sido detenido o
no.
-
Irritabilidad
y agresividad.
-
Incumplimiento
de obligaciones económicas.
-
Incapaz de
planificar a medio plazo.
-
Desinterés
por la verdad. Uso repetido de la mentira, alias o bromas a los
demás para obtener provecho o placer personal.
-
Despreocupación
por la seguridad física, la propia y la de los demás.
-
Irresponsabilidad
cuando se actúa como padre o cuidador.
-
Ausencia de
una relación monógama durante más de un año.
-
Ausencia de
remordimientos. Encuentra fácilmente justificación para dañar,
maltratar o robar a los demás.
Robert Hare nos dice del psicópata:
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"Conjuntamente,
éste sujeto nos presenta una imagen de una persona
preocupada por sí misma, cruel y sin remordimientos, con
una carencia profunda de empatía y de la capacidad para
formar relaciones cálidas con los demás, una persona que
se comporta sin las restricciones que impone la
conciencia. Lo que destaca en él es que están ausentes
las cualidades esenciales que permiten a los seres humanos
vivir en sociedad."
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Fuente: Oscar Fernández
Sanz
Psicópatas
y Asesinos en Serie |