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Perfil de un
psicópata

Por Santiago Stucchi Portocarrero
La personalidad psicopática ha
sido estudiada a lo largo de la historia de la psiquiatría,
recibiendo variadas denominaciones tales como locura moral,
inferioridad psicopática, sociopatía, personalidad amoral,
asocial, antisocial o disocial. En la etiología de esta entidad
probablemente confluyan factores genéticos y medioambientales
(crianza, experiencias infantiles, etc). Algunos estudios han
encontrado alteraciones en el electroencefalograma y otros han
descrito pequeñas malformaciones congénitas con mayor frecuencia
que en la población general.
Los psicópatas se caracterizan básicamente por su desprecio hacia
las normas establecidas por la sociedad. Carentes de principios
morales, sólo valoran a las demás personas en la medida en que
puedan serles de alguna utilidad práctica, de modo que no tienen
reparo alguno en atropellar los derechos ajenos cuando estos
representan un obstáculo para el logro de sus propósitos. Vemos así
que en el historial del psicópata abundan actos delincuenciales
como robos, agresiones, chantajes, estafas, violaciones y hasta crímenes.
Su falta de sentimientos de culpa se traduce en todo tipo de
justificaciones para sus actos, de modo que el psicópata se muestra
a sí mismo como incomprendido o víctima de la sociedad, guiándose
siempre por sus propias reglas y no admitiendo nunca el menor
remordimiento o vergüenza por sus atropellos.
Impulsivos por naturaleza, no miden el peligro ni las consecuencias
de sus acciones, incurriendo repetidamente en actos riesgosos para sí
mismos y para los demás, como conducir imprudentemente, consumir
sustancias adictivas o participar en actos delictivos. Incapaces de
tolerar las frustraciones, pueden ser muy violentos si no consiguen
lo que se proponen por medios pacíficos. Propensos al aburrimiento,
buscan continuamente las emociones intensas y se consideran a sí
mismos como personas de acción, intrépidos o temerarios.
Sus relaciones interpersonales son frías y superficiales, se
interesan sólo por sí mismos, suelen ver a los demás como objetos
intercambiables y son incapaces de sentir afecto por otras personas,
aunque pueden aparentar lo contrario si lo consideran necesario. Son
manipuladores, utilizan a los demás para el logro de sus objetivos
y no dudan en aprovechar las debilidades ajenas, que suelen
descubrir rápidamente, si son inteligentes. Son también sumamente
deshonestos, mienten con frecuencia y con gran facilidad, y aunque
pueden generar simpatía en algunas personas por su aparente
independencia y temeridad, no son capaces de mantener relaciones
sentimentales duraderas, siendo por lo general infieles y promiscuos
sexualmente.
Este trastorno suele iniciarse tempranamente, en la adolescencia o
aun en la infancia, con mala conducta escolar, maltrato de animales
o niños pequeños, agresividad, violencia, mentiras frecuentes y
delitos menores como robos o daños a la propiedad ajena.
La Décima Clasificación Internacional de Enfermedades de la
Organización Mundial de la Salud (CIE-10, 1992) define el trastorno
disocial de la personalidad según los siguientes criterios:
-
Cruel despreocupación por los
sentimientos de los demás y falta de capacidad de empatía.
-
Actitud marcada y persistente
de irresponsabilidad y despreocupación por las normas, reglas y
obligaciones sociales.
-
Incapacidad para mantener
relaciones personales duraderas.
-
Muy baja tolerancia a la
frustración o bajo umbral para descargas de agresividad, dando
lugar incluso a un comportamiento violento.
-
Incapacidad para sentir culpa
y para aprender de la experiencia, en particular del castigo.
-
Marcada predisposición a
culpar a los demás o a ofrecer racionalizaciones verosímiles
del comportamiento conflictivo.
-
Irritabilidad persistente.
Por su parte, el Cuarto Manual
Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales de la
Asociación Psiquiátrica Americana (DSM-IV, 1994) utiliza los
siguientes criterios para el trastorno antisocial de la
personalidad:
-
Un patrón general de
desprecio y violación de los derechos de los demás que se
presenta desde la edad de 15 años, como lo indican 3 o más de
los siguientes ítems:
-
fracaso para adaptarse a las
normas sociales en lo que respecta al comportamiento legal,
como lo indica el perpetrar repetidamente actos que son
motivo de detención.
-
deshonestidad, indicada por
mentir repetidamente, utilizar un alias, estafar a otros
para obtener un beneficio personal o por placer.
-
impulsividad o incapacidad
para planificar el futuro.
-
irritabilidad y agresividad,
indicados por peleas físicas repetidas o agresiones.
-
despreocupación imprudente
por su seguridad o la de los demás.
-
irresponsabilidad
persistente, indicada por la incapacidad de mantener un
trabajo con constancia o de hacerse cargo de obligaciones
económicas.
-
falta de remordimiento, como
lo indica la indiferencia o la justificación del haber dañado,
maltratado o robado a otros.
-
El sujeto tiene al menos 18 años.
-
Existen pruebas de un
trastorno de conducta que comienza antes de los 15 años.
-
El comportamiento antisocial
no aparece exclusivamente en el transcurso de una esquizofrenia
o un episodio maniaco.
REFERENCIAS:
-
American
Psychiatric Association. Diagnostic and Statistical
Manual of Mental Disorders, Fourth Edition (DSM-IV).
Washington, 1994.
-
Gunderson
JG, Phillips K. Personality disorders. In: Kaplan HI,
Sadock BJ. Comprehensive Textbook of Psichiatry/VI.
Baltimore: Williams and Wilkins, 1995.
-
Luengo
MA, Carrillo de la Peña MT. Las psicopatías. En:
Belloch A, Sandin B, Ramos F. Manual de Psicopatología.
Madrid: McGraw Hill, 1995.
-
Millon
T. Disorders of Personality. DSM-IV and Beyond. New
York: John Wiley and Sons, 1996.
-
Organización
Mundial de la Salud. Décima Revisión de la
Clasificación Internacional de las Enfermedades
(CIE-10). Trastornos Mentales y del Comportamiento.
Madrid, 1992.
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Publicado en el diario Liberación,
Lima 25 de octubre del 2000, página 18 |