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La tríada fatídica

Durante el siglo
XIX dejó de culparse al demonio como fuente única del mal y la
destrucción en el mundo. Los ojos de los nuevos científicos
miraban hacia las personas, tratando de descubrir a la bestia
escondida dentro. Las teorías de Darwin enlazaban a la bestia y al
ser humano como nunca antes había sucedido. Cesare Lombroso y Max
Nordau creían que los hombres violentos tenían rasgos primitivos,
mandíbulas pesadas y frente pequeña. A pesar de que la teoría del
perfil lombrosiano tiene evidencia estadística, aun hoy no es
completamente aceptada por los especialistas.
El estudioso del tema Eliott Leyton opina que el asesinato serial
surge a la par de las modernas ciudades industriales del siglo XIX.
Basa su teoría en la premisa de que el asesinato contra los extraños
es inexistente en las llamadas "sociedades primitivas".
Según explica, en nuestras ciudades modernas, de atmósfera
asfixiante, donde existen calles en donde no llega jamás la luz,
residen los pordioseros y otros marginados sociales entre quienes la
semilla del asesino serial puede encontrar suelo fértil.
A pesar de que la mayoría de criminales seriales fue víctima de
abuso infantil, no siempre es así. Lo desconcertante es que también
surgen asesinos en familias más normales; aparentemente.
Encontramos entonces que pueden nacer personas predispuestas al
crimen. Nada ni nadie es culpable directo en las tragedias por
venir.
La investigación de los antecedentes infantiles y juveniles de múltiples
asesinos seriales ha demostrado que existen tres factores que están
casi siempre presentes en el historial de un asesino serial:
-
Piromanía:
(pyr, pyros=fuego, manía=idea fija)
Usualmente la piromanía representa una actividad de estimulación
sexual. La rápida destrucción de la propiedad material es para
el piromaniaco de igual intensidad que la destrucción de otra
vida humana. Como ya se ha dicho, "el otro" no es mas
que un objeto, un símbolo para el asesino serial. Por lo que el
cambio entre prender fuego y asesinar es muy fácil para estos
criminales. Famosos pirómanos: Peter Kürten, David Berkovitz y
Joseph Kallinger.
-
Crueldad
hacia los animales:
Torturar animales es uno de los focos rojos más claros . Se
entiende que ésta no es mas que una práctica para el asesino
incipiente. Lastimar a los compañeros, refuerza los patrones de
soledad en el infante, por lo que libera su estrés contra seres
indefensos. Sacan la furia que llevan dentro, pero evitando
molestas consecuencias sociales. Dahmer era conocido por su
crueldad contra los perros, a quienes decapitaba y colgaba las
cabezas en palos junto a su casa. Pero no todos los asesinos
seriales torturan animales, en cambio los adoran... tal es el
caso de Dennis Nielsen que no quiso que su perro (Bleep)
atestiguara su detención, nada mas por pura vergüenza. El
torturador, violador y asesino Christopher Wilder donó mucho
dinero al fondo para salvar a las ballenas y delfines.
-
Incontinencia:
Orinar la cama, es uno de los síntomas mas desconocido, dada su
naturaleza íntima. Sin embargo esta estimado que 60% de los
criminales seriales orinaron sus camas aún llegada la
adolescencia. Cosa notable si consideramos que personas con
lesiones cerebrales y retraso logran contenerse a una edad
aceptable. Por el contrario el asesino serial siendo una persona
"normal" y a veces extremadamente inteligente no logra
controlar esta situación.
La aparición de
dos o tres de estos factores durante la niñez o la adolescencia no
determinan necesariamente que el sujeto será un asesino serial,
pero su presencia debe, necesariamente, obligar a una observación
constante del sujeto, su entorno y relaciones familiares en prevención
de desarrollos psicopáticos ulteriores. |