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Violadores
Seriales

Cuando se comparan casos de
grandes delincuentes del mismo tipo, se puede observar una gran
similitud en sus formas de actuar y en el móvil y las motivaciones
para llevar a cabo el delito. El caso de los violadores en serie no
es la excepción. Comparándolos entre ellos, vemos que en efecto es
casi una misma historia repetida varias veces, también se puede
observar el enorme parecido que hay entre los violadores en serie y
los asesinos en serie, de los que prácticamente solo se diferencian
por el hecho de que unos matan a sus víctimas y los otros no lo
hacen a menos que lo crean necesario.
El examen psiquiátrico general de estos delincuentes sexuales en
serie demuestra que el grupo mayoritario no presentan signos de
alineación mental sino sólo algún trastorno de la personalidad y
psicopatías leves, por lo tanto son jurídicamente imputables.
Es un individuo que a nivel social se comporta de forma cordial, se
muestra amable, educado, incluso seductor, suele ser inteligente y
astuto por lo que su criminalidad pasa desapercibida a los
conocidos. Cuando desarrolla su actividad delictiva es como si
desdoblase su personalidad adoptando otra identidad, que en realidad
es la auténtica, ya que su comportamiento social es una postura
para no llamar la atención.
Se ha observado que entre los violadores seriales predominan los
solteros, de personalidad inmadura e inestable, dependientes
emocionalmente y habitualmente hijos únicos que conviven con la
madre, por general dominante.
La agresión es una forma de compensar las dificultades sexuales que
saben que presentan cuando intentan una relación convencional. Son
personas sexualmente reprimidas, misóginos, con baja autoestima y
dependientes afectivos de la madre o de alguna otra mujer. Como esto
impide cualquier acercamiento amoroso que intentan, utilizan la
violencia para afirmar su poder en un intento de aumentar su
autoestima y son más propensos a llevar a cabo las agresiones
cuando sufren algún tipo de rechazo o burla y se cuestiona su
masculinidad.
Compensan sus traumas con el acto delictivo para recuperar el
egocentrismo y vanidad, pues no sólo se siente poderoso dominando a
la víctima sino que también se siente inteligente pudiendo escapar
de la policía. Es por este motivo que prefiere llamar la atención
antes que ser ignorado, desea pasar a la historia como el criminal más
importante, cosa muy frecuente entre criminales con desórdenes de
la personalidad.
Es raro que presenten antecedentes delictivos de otra índole,
siempre suelen tenerlos por otras agresiones sexuales o intento de
agresión.
El agresor no suele tener un número límite de agresiones, por lo
general el límite lo determina su detención y encarcelamiento.
Es difícil que un agresor sexual se reinserte en la cárcel, por lo
que se están buscando soluciones para que puedan salir a la calle
sin que sean una amenaza. Las soluciones que nos da la medicina para
los violadores son, en primer lugar, las terapias psicológicas de
tipo cognitivo-conductual, es decir, terapias que crean reflejos
contra las conductas nocivas. Lo cierto es que ya se han ensayado y
tienen mucho éxito, pero son un tanto polémicas. Algunas de ellas
consisten en filmaciones virtuales, películas que se hacen ver al
agresor y en las que aparece él como víctima y ve cómo le violan.
Las imágenes producen una sensación de rechazo a la violación,
eso es evidente, pero hay que valorar también su grado de ética.
Otros métodos son propiamente farmacológicos y consisten en
aplicar los que llamamos "medicamentos agonistas", que son
substancias que inhiben otras. En este caso el medicamento reduciría
la secreción de la hormona masculina testosterona.
La hormona masculina está vinculada a comportamientos dominantes y
competitivos, incluso antisociales en algunas ocasiones.
Otra manera de medicar a los agresores sexuales es a base de
antidepresivos buscando mejorar su estado de ánimo, se sabe que éstos
sufren cambios continuos de humor y ansiedad, lo que influye a la
hora del comportamiento violento.
En muy pocas ocasiones, pero las hay y lo demuestra el ejemplo del
Violador del Ensanche (España), es posible que el violador se
arrepienta y no vuelva a cometer ningún tipo de delito, adaptándose
perfectamente a la sociedad que antes despreciaba en agradecimiento
a la oportunidad que le dan de volver a ser libre.
Fuente: Oscar Fernández
Sanz
Psicópatas
y Asesinos en Serie |