Comprando la computadora perfecta

Todos hemos entrado a una tienda en la sección de computadoras y comenzamos a ver anuncios de oferta Pentium 4 2Ghz, 264Mb, Quemador 40x, entre otros garabatos que es difícil saber qué son mucho menos si los necesitamos o no. El mundo de la tecnología ha crecido de manera vertiginosa y muy pocos saben realmente qué tiene su máquina y mucho menos si es lo que necesitan o no. ¿Qué tarjeta de video tienes? ¿Cuál es el BUS de tu tarjeta madre?
En el momento de adquirir una computadora es importante considerar dos factores fundamentales, los cuales definirán el desempeño: El primero es saber que no todas las computadoras pueden hacer todo, es decir, no hay que esperar que con una computadora de oferta de supermercado uno podrá hacer grandes animaciones 3D o jugar el juego de moda en internet. Existen diferentes computadoras (y precios) para diferentes tipos de aplicaciones. El gran problema es que no se puede definir fácilmente que Pentium 4 es para esto y el Celeron es para aquello. Las computadoras son mucho más que sus procesadores, aunque las grandes marcas quieren hacerte pensar lo contrario. Todo esto nos lleva al segundo factor fundamental que es la que yo llamo ‘La Regla de Oro’ para comprar una computadora. Antes establezcamos cuales son los componentes que realmente hacen una computadora: los componentes que podemos considerar ‘básicos’ son el procesador, la memoria RAM, la tarjeta de video y el disco duro. Cada uno de ellos tiene una función diferente a la de los demás, pero lo que es un hecho es que la inmensa mayoría de los procesos que suceden dentro de la computadora utilizan al menos estos cuatro componentes. La regla de oro es bastante simple: “el desempeño de tu computadora se define por el peor de estos componentes”, vamos, la regla del eslabón más débil.
Un ejemplo un tanto exagerado ayudará a aclarar el asunto: si compras una computadora con una gran cantidad de memoria, digamos 1 Gigabyte = 1024 Megabytes, una tarjeta de video aceleradora 3D de 128 Megabytes de memoria y un disco duro de 250 Gygabytes, pero todo esto trabajase con un procesador Celeron de 1.5 Gigahertz, no habría mucha diferencia si le quitáramos la mitad de la memoria, o de disco duro, o simplemente reemplazáramos la tarjeta de video por una mucho más económica. Lo mismo sucede para cada uno de estos componentes básicos, el más lento, el que no se adecua a las necesidades de los demás componentes, crea un ‘cuello de botella’ donde empiezan a surgir grandes retardos hacia el resto de la computadora.
Las malas noticias, es que desgraciadamente no es tan simple como eso, ya que hay un componente ‘secreto’. Al menos parece ‘secreto’ por que la mayoría de las grandes marcas y de los ensambladores de ‘clones’ ya ni siquiera lo mencionan en las especificaciones de las que se basa uno para comprar una computadora. Hablo de la tarjeta madre, y yo creo que si le pusieron ese nombre: la madre de todas las tarjetas, pues debe de ser por alguna buena razón. No puedo decir que toda persona que tiene una computadora ha entrado en contacto con el disco duro o el procesador, pero sí con la tarjeta madre, ya que en ella conectas el teclado y el ratón, la cámara digital, la impresora, y algunos otros accesorios. Pero ¿por qué es la tarjeta madre? ¿Por qué se llama así? Bueno pues es bastante simple, todos los componentes de la computadora se comunican a través de ella. Es el punto de unión de todos los componentes que lees en la especificación de una computadora. La tarjeta madre también define si puedes expandir tu memoria, o tu procesador, si tu computadora cuenta con Firewire o USB. La tarjeta madre también cuenta con las ranuras de expansión, donde uno puede colocar un módem, una tarjeta de red, o una tarjeta Firewire en caso de que la tarjeta madre no cuente con una. Pero en realidad, lo más importante, su función real, es comunicar al procesador con la memoria, y a la memoria con el disco duro y otras unidades. Es como una carretera de alambres que conecta diferentes ciudades (componentes) y se trata de un trabajo realmente complicado ya que todos los componentes siempre quieren enviar y recibir nueva información que ella tiene que regular, asignar prioridades y lograr que el procesador siempre tenga los datos necesarios para poder seguir trabajando. Un ejemplo que pone en claro a las tarjetas madre, es que si tu computadora fuese una asamblea de la ONU, la tarjeta madre sería el moderador y el traductor simultaneo, y que aunque en realidad no aporta nada a las resoluciones a las que se llegan, logra que el país CPU y el país RAM no se declaren la guerra y tu computadora se vuelva un campo de batalla.
Ahora, a las tarjetas madre las podemos dividir en tres categorías establecidas en cuanto a desempeño: A las primeras las llamo ‘integradas’, tienen un desempeño bastante pobre, pero un precio bastante bajo también. Incluyen dentro de la tarjeta en sí, a la tarjeta de video, la de sonido y de red, esto es, no hay que comprar las piezas aparte. Están enfocadas principalmente a realizar trabajo de oficina, procesador de palabras, navegar por la Internet, revisar correos y hacer esas preciosas y excelentemente bien animadas presentaciones para la escuela o trabajo. La segunda categoría es la de las tarjetas madre ‘estándar’, las cuales incluyen tarjeta de sonido y a veces tarjeta de red. Trabajan mejor que las integradas, y son fácilmente configurables aunque restringen mucho al usuario de opciones con las cuales podríamos explotar a la computadora; obviamente estas, aunque no incluyen la tarjeta de video, tienen un costo más elevado que las anteriores. Va sin decir que una tarjeta de video por lo general es mejor que el video integrado en una tarjeta madre. La tercera y última categoría es la de las tarjetas madre ‘expertas’, que también se podrían llamar profesionales pero éste término se utiliza comúnmente para estaciones de trabajo. Las tarjetas madre expertas son muy parecidas a las estándar con la diferencia de que generalmente cuentan con tecnología de punta y que la tarjeta madre no es fácil de configurar, pero bajo el control de un conocedor el desempeño puede llegar a ser mucho mejor que el de cualquier otra. El precio, es el más alto de las tres, pudiendo llegar a ser más del doble que el de las integradas. Otra ventaja, para los que buscan emociones extremas, es la de sobre acelerar el procesador y la memoria fuera de las especificaciones bajo las cuales fueron diseñados para obtener todavía un mejor desempeño.
En conclusión, hay de todo en el mundo de las tarjetas madre, y el desempeño general de la computadora puede variar de manera considerable dependiendo de cual contenga tu computadora. Yo, en lo personal, utilizo las expertas, tienen mayores posibilidades y son bastante escalables. Ahora dentro de esta categoría hay bastantes marcas que las producen, entre ellas, Asus, Iwill, Gigabyte, Abit, y otras. Dentro de estas, la que recomiendo personalmente es Iwill, ya que tiene uno de los más elevados desempeños, pero manteniendo una gran estabilidad en el trabajo diario. Así que para elegir una buena computadora o darle un dolor de cabeza al demostrador de la tienda de computadoras pregunta por la tarjeta madre.
Alejandro Sáiz
Fuente: skynetmx.com
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