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Identificación
biométrica

En el ámbito de las tecnologías
de la seguridad, uno de los problemas fundamentales a solventar es
la necesidad de autenticar de forma segura la identidad de las
personas que pretenden acceder a un determinado servicio o recinto físico.
De este modo, surge la biometría, también conocida como técnicas
de identificación biométrica, con el objetivo de resolver este
problema a partir de características que son propias de cada
individuo, como voz, huella dactilar, rostro, etc.
Éstas técnicas de identificación biométrica, frente a otras
formas de autenticación personal como el uso de tarjetas o PINes
(Personal Identification Number, o número de identificación
personal, como el usado en cajeros automáticos), tienen la ventaja
de que los patrones no pueden perderse o ser sustraídos, ni pueden
ser usados por otros individuos en el caso de que lleguen a tener
accesible nuestra tarjeta personal y/o PIN. Debemos tener en cuenta
que gran parte de los sistemas de autenticación actuales están
basados únicamente en el uso de una tarjeta personal y/o un PIN. Así,
por ejemplo, es habitual que en el caso de pérdida o sustracción
de una cartera, cualquiera pueda hacerse pasar por uno mismo, ya que
es extremadamente frecuente tener junto a las tarjetas personales,
el/los número/s secreto/s (PINes) apuntado/s en la misma. Éste
problema de suplantación de identidad quedaría totalmente resuelto
con el uso de patrones biométricos como medio de autenticación
personal.
A continuación vamos a describir de forma breve las técnicas de
autenticación biométrica más extendidas y aplicables, y cuáles
son sus características fundamentales en términos de precisión
(P), coste (C), aceptación por parte del usuario (A), y grado de
intrusión de la técnica (I). Obviamente, la técnica ideal tendría
precisión y aceptación máximas, y coste e intrusión mínimas
(P++++, C+, A++++, I+). De este modo, podemos enumerar:
Reconocimiento
de huella dactilar:
El usuario sólo tiene que situar la yema de un dedo (normalmente
el índice) sobre un escáner de huella.
Evaluación: P++++, C++, A+++, I++.
Reconocimiento facial:
El sistema dispone de una cámara que graba al usuario, analizando
el rostro del individuo.
Evaluación: P++, C+++, A++, I+.
Reconocimiento de voz:
La persona pronuncia un código de acceso prefijado (nombre y/o
apellidos, DNI, número de teléfono, PIN, etc.), o una frase
diferente cada vez por invitación del sistema (diga usted ...),
siendo reconocido por el sistema a partir de las características
de la voz grabada en el momento del acceso.
Evaluación: P+++, C+, A++, I+.
Reconocimiento de la forma de la mano:
La persona sitúa su mano abierta sobre un escáner específico,
siendo reconocido a partir de la forma y geometría de la misma.
Evaluación: P++, C+++, A++, I++.
Reconocimiento de iris:
El sistema obtiene una imagen precisa del patrón de iris del
individuo, y lo compara con el patrón previamente guardado del
usuario.
Evaluación: P++++, C++++, A+++, I+++.
Sin embargo, sea cual sea la técnica
seleccionada para una determinada aplicación, tendremos que
ponderar en cada caso las restricciones o peculiaridades que pueden
tener cada una de las técnicas, frente al grado de seguridad añadido
que conseguimos y del que anteriormente no disponíamos. Estas
características a ponderar vienen dadas básicamente por los
siguientes aspectos:
-
Necesidad de
un dispositivo de adquisición específico (lector de huella
dactilar, micrófono, cámara, etc.) allí donde esté el
usuario.
-
Posible
variabilidad con el tiempo del patrón a identificar (afonías
ó catarros en voz, uso de gafas/bigote/barba/etc. en rostro,
etc.).
-
Probabilidad
de error individual de cada una de las técnicas (entre uno por
cien y uno entre varios millones, en función de la técnica
elegida).
-
Aceptación
por parte del usuario de cada una de las técnicas, en función
de si son o no técnicas intrusivas, cómodas, que mantengan (o
al menos lo parezca) la privacidad, sencillas de usar, etc.
De este modo, en función de la
situación en que necesitemos realizar autenticación segura del
usuario, buscaremos cuál es la técnica (ó combinación de técnicas)
biométrica más adecuada en función de los cuatro parámetros
fundamentales anteriormente mencionados.
Muchas de estas técnicas ya están siendo utilizadas en sistemas
reales, como la tarjeta de la Seguridad Social en Andalucía, basada
en huella digital, cajeros automáticos con autenticación por iris,
o sistemas de compra por teléfono con autenticación por voz, por
citar algunos ejemplos. Sin embargo, será el futuro inmediato el
que nos sorprenderá nuevamente con desafiantes y atractivas
aplicaciones basadas en identificación biométrica.
Publicado en el Boletín del
Criptonomicón #73.
Por Joaquín González Rodríguez
Joaquín González Rodríguez es Profesor Titular del
Área de Tratamiento de Voz
y Señales del Dpto. Ing. Audiovisual y Comunicaciones de la EUIT
Telecomunicación de la Universidad Politécnica de Madrid. |