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Ingeniería
Social
Bajo el nombre de Ingeniería
Social (literalmente traducido del inglés Social Engineering) se
encuentran comprendidas todas aquellas conductas útiles para
conseguir información de las personas cercanas a una computadora.
Es una disciplina que consiste, ni más ni menos en sacar información
a otra persona sin que esta sé de cuenta de que te esta revelando
"información sensible".
Hoy en día sólo son necesarias las malas intenciones y una conexión
a Internet para sembrar el caos. Ya no es cuestión de
conocimientos, sobre todo teniendo en cuenta que en los sistemas
operativos más populares, se antepone la comodidad a la seguridad
del sistema mismo. La mayoría de los ataques a la seguridad se
deben a errores humanos y no a fallas electrónicas. Los intrusos
usan "Ingeniería Social" para acceder a los sitios, y
siempre alguien los deja entrar sin ningún problema.
Tradicionalmente, los intrusos se han valido de los engaños para
conseguir atacar al eslabón más débil de la cadena de usuarios y
responsables de un equipo de cómputo o de una red. De nada vale
encriptar las comunicaciones, sellar los accesos, diseñar un buen
esquema de seguridad para las distintas estaciones de trabajo y
jerarquizar convenientemente los accesos a los mismos si no contamos
con un personal que se halle lo suficientemente preparado para
hacerle frente los engaños externos.
La principal herramienta que manejan actualmente los creadores de
virus es la que se ha dado en llamar Ingeniería Social. Con este
curioso término se engloba una serie de tretas, artimañas y engaños
elaborados cuyo fin es confundir al usuario o, peor todavía, lograr
que comprometa seriamente la seguridad de sus sistemas. Esto no es
un conocimiento exacto pero, al ponerse en práctica con un grupo
tan elevado de posibles víctimas, el éxito casi siempre está
garantizado. Aprovechando sentimientos tan variados como la
curiosidad, la avaricia, el sexo, la compasión o el miedo, el vándalo
interesado consigue su objetivo, una acción por parte del usuario.
Un claro ejemplo de Ingeniería Social más común es el de alguien
que llama por teléfono a una empresa para decir que necesita ayuda
o hablar con el administrador de la red porque hay que modificar algún
aspecto de la configuración. Durante la conversación, y a través
de escogidas y cuidadas preguntas, el atacante obtendrá los datos
(como los códigos de acceso a los equipos) que necesita para
vulnerar la seguridad de todo el corporativo.
La Ingeniería Social es una acción muy simple, pero peligrosa. Los
"hackers" llaman a los centros de datos y fingen ser un
cliente que perdió su contraseña, o se dirigen a un sitio y
esperan que alguien deje la puerta abierta. Otras formas de Ingeniería
Social no son tan obvias. Los "hackers" son conocidos por
crear sitios Web, concursos o cuestionarios falsos que piden a los
usuarios que ingresen una contraseña. Si un usuario escribe la
misma contraseña que usa en su trabajo, el hacker puede ingresar en
las instalaciones sin tener que descifrar ni siquiera una línea de
código.
Con el objetivo de infectar el mayor número posible de equipos,
cada vez son más los gusanos que recurren a la Ingeniería Social,
habitualmente empleada por los creadores de código malicioso para
engañar a los usuarios. En la Ingeniería Social no se emplea ningún
programa de software o elemento de hardware, sólo grandes dosis de
ingenio, sutileza y persuasión para así lograr obtener información
a través de otra persona sin que se dé cuenta de que está
revelando información importante con la que, además, el atacante
puede dañar su computadora.
En la práctica, los autores de virus (gusanos o troyanos) emplean
la Ingeniería Social para que sus creaciones se propaguen rápidamente.
Para ello atraen la atención del usuario y consiguen que realice
alguna acción que, normalmente, consiste en inducirlo a que abra
algún archivo que es el que procede a realizar la infección. De
hecho, la mayoría de las pérdidas provocadas por los efectos de
los códigos maliciosos tienen su origen en la ignorancia u omisión
de políticas de seguridad.
El personal de una empresa debería de seguir las siguientes
recomendaciones para evitar caer víctima de las trampas de la
Ingeniería Social:
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Antes de abrir los correos analizarlos con un
antivirus eficaz y debidamente actualizado, ya que cualquier
mensaje de correo electrónico puede contener códigos
maliciosos aunque no le acompañe el símbolo de datos adjuntos.
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Nunca ejecutar un programa de procedencia
desconocida, aun cuando previamente sea verificado que no
contiene virus. Dicho programa puede contener un troyano o un
sniffer que reenvíe nuestra clave de acceso.
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Los usuarios no necesitan tener acceso a todo
tipo de ficheros ya que no todos son necesarios para su trabajo
habitual, por ello puede ser conveniente por parte del
administrador bloquear la entrada de ficheros con extensiones
".exe",".vbs", etc.
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Nunca informe telefónicamente de las características
técnicas de la red, sus localizaciones espaciales o personas a
cargo de la misma. En su lugar lo propio es remitirlos
directamente al responsable del sistema.
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Controlar los accesos físicos al lugar donde se
hallan los servidores o terminales desde los que se puede
conectar con los servicios centralizados de control.
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Nunca tirar documentación técnica a la basura,
sino destruirla.
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Verificar previamente la veracidad de la fuente
que solicite cualquier información sobre la red, su localización
en tiempo y espacio y las personas que se encuentran al frente
de la misma.
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En caso de existir, instalar los parches de
actualización de software que publican las compañías para
solucionar vulnerabilidades. De esta manera se puede hacer
frente a los efectos que puede provocar la ejecución de
archivos con códigos maliciosos.
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Controlar que las anteriores instrucciones se
cumplen sistemáticamente.
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