El hombre más odiado de Internet

Aunque algunos han querido suavizarlo como "La compañía más odiada del mundo de la tecnología", en realidad se refieren al hombre que está detrás: Darl McBride. Éste ha conseguido el apodo en el medio digital aunque no sin luchar con otros contendientes que bien podían portar el título. Se trata del director del SCO Group, una compañía mal afamada que vende UNIX, aunque sus ganancias de los dos últimos años tiene poco o nada que ver con esto.
Imaginen que alguien un día dice: mi compañía compró parte de los derechos de autor de la tecnología de los correos electrónicos, así que todo aquel que utilice correo electrónico me debe dinero. Bueno, pues Darl no llega tan lejos, pero sí demanda abiertamente a todo aquel que use, distribuya o venda Linux. En un principio tal vez no parezca que se trata de una acción tan escandalosa, hasta que consideramos qué es Linux.
Linux es un sistema operativo que compite con Windows y Mac. Poco a poco ha ganado terreno y se calcula que aproximadamente diecinueve por ciento de los servidores del mundo utilizan esta tecnología. Compañías como IBM o SUN Microsystems han realizado desarrollos, otras como Daimler-Chrysler lo utilizan. Hasta aquí parece que el creador de Linux, Linus Torvald debe de ser un jeque de la tecnología al igual que Microsoft o Mac. Pero no es así, hay que recordar que su sistema operativo es gratuito. Sí, se puede descargar y utilizar sin pagarle a nadie, o se puede descargar alguna versión como la de SuSe o RedHat en su desarrollo para empresas que por poco dinero ofrecen flexibilidad y soporte técnico.
Linux es una de las más importantes aportaciones del Código Abierto. Programas que son desarrollados por miles de individuos que aportan partes del código, lo cambian, lo prueban, mejoran, añaden funciones y crean al final un programa tan funcional como cualquier otro. Pero ahora hay alguien que está dispuesto a reclamar una parte del trabajo, una parte que además dice ser fundamental, y espera su dinero por derechos de autor: SCO, encabezada por Darl McBride.
En realidad Darl no es programador, es un mormón hijo de grajeros [sic] padre de siete, aunque para explicar lo antipático que ha llegado a ser para tantos podemos decir simplemente que es salvador de una compañía que estaba a punto de la bancarrota cuando llegó a la dirección. ¿Cómo la salvó? Darl con un colega mal afamado de otro trabajos, Mike Anderer, exploraron cuidadosamente las patentes de SCO hasta que descubrieron lo que pensaron, o al menos eso pretenden, era una mina de oro: derechos sobre el código de UNIX que -según ellos mismos alegan-- IBM pasó y distribuyó en Linux. Para ellos era claro, había que conseguir al gran abogado de las demandas: David Boies, el famoso abogado que llevó el caso del gobierno en contra de Microsoft en 2000. Darl planeaba las cosas en grande, comenzó con IBM en marzo de 2003 y poco después comienza a lanzar advertencias a más de 1,500 usuarios de Linux.
Para Darl McBride no se trataba de un nuevo negocio, ya tenía práctica en el modelo de negocios tan popular en la era digital. Acompañado de su colega Anderer había demandado a diestra y siniestra, incluso a antiguos empleadores, y a negocios en crecimiento por patentes que estaban registradas a medias. Estas nuevas empresas encontraban más barato pagar que ir a corte. Pero IBM no lo pensó como Microsoft o SUN que sí pagaron, IBM demandó de regreso y la famosa compañía de desarrollo de Linux, RedHat, no esperó a McBride sino que demandó a SCO por realizar declaraciones falsas y sin fundamento atacando a RedHat y la integridad del proceso de desarrollo del código abierto. Además, RedHat juntó un fondo de un millón de dólares para pagar abogados y defender a cualquier miembro de la comunidad del código abierto.
Para agosto de 2003 la guerra era irrevocable: UNIX, originalmente de Bell Laboratories y ahora de SCO, peleaba contra el sistema operativo gratuito más famoso. Pero solamente es una batalla representativa de un problema mayor: el copyright. Darl es muy claro en una carta abierta en su sitio: "Más allá de las crudas emociones, el tema es claro: usted apoya copyrights y la propiedad intelectual... o apoya la propiedad intelectual 'libre'. No hay un terreno medio. El futuro del economía global está en la balanza."
Todos tienen una posición y no hace falta decir cuál es la de Microsoft. El gigante del software 'sugirió' a BayStar que bien podría invertir en SCO, pues todos sabemos lo caro que es litigar una demanda por cinco mil millones contra IBM. En efecto, BayStar fondeó SCO por 50 millones de dólares junto con el Royal Bank de Canadá y sus acciones volvieron a subir, aunque muchos aprovecharon para venderlas, McBride no estaba entre ellos.
La demanda se convirtió en la manzana de la discordia, salió del control del mismo McBride. En diciembre Novell, otra compañía de Linux recibió una demanda de SCO por afirmar públicamente que el código en disputa en realidad le pertenece a Novell y no a SCO. Todavía podemos esperar al menos un año antes de ver el final de la lucha por Linux. El director de Novell Jack Messman afirmó que no quiere cambiar a Linux, aunque tampoco se han hecho muchas afirmaciones directas respecto a la demanda. Lo que hay que notar es que IBM por su parte está detrás de Novell, pues en noviembre pasado le dio a Novell 50 millones para comprar a Suse, una compañía de distribución de Linux en Alemania.
En abril BayStar pidió de regreso 20 millones de la inversión que realizó y se comienza a pensar que es poco factible que SCO pueda ganar la demanda, aunque si el código es anónimo es difícil probar cualquier posibilidad. Y aunque gane la demanda SCO, Linux continuará, cambiará el código y su desarrollo realizado por miles de programadores no se se detendrá. El error estuvo en no seguir desde un principio a Richard Stallman y su proyecto de GNU GPL (General Public License), en donde todas las aportaciones tienen registro bajo una licencia de uso libre.
Finalmente cabría preguntar si el copyright no es mas caro para el pueblo que tiene que pagar toda la investigación y papeleo de años de disputas acerca de qué es de quién. Las demandas de SCO han alcanzado 3.4 millones de dólares en papeleo. El mundo no puede continuar con las artríticas leyes del copyright, eso es cierto, aunque tal vez el copyleft --como le gusta llamarlo a la comunidad del código abierto-- no sea la solución. Pero es una batalla que se juega en los terrenos de programas, películas, música, libros entre otros y hay algunos que han encontrado un modelo de negocio en la ley. ¿Cómo se deben relacionar las leyes y la economía? Eso es lo que está en juego y se está definiendo en la nación que tiene las leyes más estrictas respecto al copyright. Las industrias no pueden continuar bajo el modelo de la RIAA (Recording Industriy Asociation of America), esto es, demandar a diestra y siniestra. Intentar mantener los modelos de negocio tan bien probados a través de los años detrás de un ejército de abogados, sin prestar atención a la revolución digital en la que vivimos. La necesidad del cambio es evidente, ¿deben de modificarse los modelos de negocio? O ¿debemos simplemente reglamentar de una manera mucho más rígida los derechos de autor?
Por: Daniel Saiz
Fuente: universoe.com
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