¿Qué es RFID?

Radio Frequency IDentification es una tecnología de captura de datos que utiliza diminutos chips rastreadores adheridos a los productos. Estos chips pueden ser utilizados para rastrear artículos a cierta distancia (hasta el bolso o la cartera de alguien, por ejemplo). Muchos de los mayores fabricantes del mundo preferirían reemplazar el código de barras por estos "chips espías", lo que significa que cualquier artículo en el planeta (y la gente llevando esos artículos) podría ser rastreado a distancia. No existe en la actualidad NINGUNA REGULACIÓN que proteja a los consumidores del abuso de esta tecnología.
Charles Walton cuenta hoy con 83 años de edad y más de 50 patentes en su haber, entre ellas la del primer dispositivo que empleó tecnología de identificación por radiofrecuencia (RFID).
La explotación de su patente sobre RFID ha supuesto para Walton unos ingresos de más de 3 millones de dólares. Sin embargo, tal patente caducó a mediados de los 90, lo que privará a Walton de recibir los enormes beneficios que le hubiera supuesto la prevista generalización del uso de dispositivos RFID en los próximos años.
El coste de estos ingenios también ha caído drásticamente desde 1973 (5 dólares cada ejemplar) a la actualidad (50 centavos), estando previsto que hacia 2007 el coste por unidad sea tan sólo de 5 centavos de dólar.
Las etiquetas RFID no son un "código de barras mejorado" como los impulsores de esa tecnología quieren que se crea. RFID difiere de los códigos de barras en tres importantes aspectos:
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Con la tecnología actual de código de barras, cada lata de Coca-Cola tiene el mismo número de código de barras que cualquier otra lata (...) Con RFID, cada lata específica de Coca-Cola tiene un número de identificación único, que podría ser asociado a la persona que la compra cuando se paga con una tarjeta de crédito o de cliente.
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A diferencia de los códigos de barras, estos chips pueden ser leidos a cierta distancia, a través de su ropa, cartera o bolso sin su conocimiento o autorización por cualquiera que disponga del dispositivo de lectura apropiado. En cierto modo, proporciona a cualquier extraño una visión de Rayos-X para espiarle, para identificarle tanto a usted como a las cosas que viste y porta.
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A diferencia del código de barras, RFID podría ser perjudicial para su salud. Los promotores de RFID imaginan un mundo donde existan lectores RFID por todas partes -en tiendas, suelos, puertas, aviones- incluso en las neveras y botiquines de nuestras casas. En un mundo así, nosotros y nuestros niños estaríamos bombardeados continuamente con energía electromagnética. Los investigadores desconocen los efectos sobre la salud a largo plazo de la exposición permanente a la energía emitida por estos dispositivos lectores.
Existe hoy en día una gran polémica sobre su
uso ya que atenta en contra de la privacidad, además, como toda
tecnología nueva, presenta aspectos aun no muy claros sobre sus
usos y alcances.
Fuente: kriptopolis.com
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