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Spyware:
software espía en Internet

Los programas gratuitos son muy
frecuentes en Internet. ¿Nunca se ha preguntado por qué contra
toda lógica una empresa puede decidir ofrecer software gratis? ¿Qué
obtiene a cambio? A menudo, la respuesta es simple y aterradora a la
vez: sus datos personales.
El pagar con su privacidad a cambio de obtener un programa en
apariencia gratuito se está convirtiendo en moneda de cambio común
en Internet. Con eso de que cada vez más usuarios tienen su
ordenador conectado a la Red, incluso de forma permanente gracias a
tarifas planas de cable y ADSL, muchas compañías optan por
distribuir sus productos de forma totalmente gratuita y cobrarse el
servicio espiando la actividad del usuario.
Siempre que instala un programa en su ordenador, éste
necesariamente tiene acceso a todos los recursos del sistema: puede
leer cualquier rincón del disco duro, registrar cada pulsación de
teclado realizada por el usuario o guardar un histórico de cada
programa y documento abiertos. Claro que una cosa es la posibilidad
de llevar a cabo todas estas tareas y otra, que se haga de verdad.
Los programas que rastrean la información sobre hábitos de consumo
y navegación de los internautas pueden realizar todas o alguna de
las actividades anteriores de manera sigilosa, sin que nadie lo
advierta. A intervalos de tiempo programables, el programa se
conecta a través de Internet con un servidor de la compañía que
lo distribuyó y transmite diligentemente toda la información que
ha recopilado.
Uno de los primeros casos conocidos de software espía fue el de
Aureate/Radiate, que funcionaba en conjunción con programas que
incluían publicidad para financiarse, lo que se conoce como
software de distribución adware, esto es, el usuario no paga por
usar el programa, pero debe soportar la presencia de banners. Con la
excusa de que necesitaban conectarse a un servidor central para
descargar los banners que vería el usuario, establecían conexiones
sin despertar mayores sospechas.
Lo que no imaginaba el usuario era que el programa no sólo
descargaba banners, sino que también enviaba de vuelta a Aureate
información de su actividad en Internet. El hecho resultaba aún más
grave si se tiene en cuenta que al desinstalar el programa de
Aureate dejaban de funcionar las otras aplicaciones que había
descargado, como GetRight o Go!zilla.
Desde luego que Aureate/Radiate no es la única compañía metida en
este negocio. Otros programas similares a Aureate/Radiate que puede
encontrar en su ordenador son Webhancer, Customer Companion,
Conducent/Timesink, Cydoor, Comet Cursor o Web3000.
Otras aplicaciones de gran popularidad y uso muy extendido hoy día
entre los internautas que recaban información sobre los usuarios
para enviarla a las casas publicitarias son, además de las ya
citadas, Audiogalaxy, Babylon Tool, Copernic 2000, CrushPop, CuteMX,
EZForms, Gator, FlashGet, Gif Animator, iMesh, JPEG Optimizer, MP3
Downloader, MP3 Fiend, NeoPlanet Browser, Net Scan 2000, Net Tools
2001, NetMonitor, Odigo Messenger, Opera Freeware, Oligo Browser,
Real Audioplayer, Spam Buster, TIFNY, TypeItIn, WebCopier, ZipZilla.
Si le entra la duda y quiere saber si un software concreto esconde o
no programas que recopilan su información, consulte la base de
datos de Spychecker
o el completo listado en www.tom-cat.com/spybase/
Por otro lado, las barras de navegación constituyen la última
vuelta de tuerca en las novedosas estrategias maquinadas por las
empresas punto com, para recabar subrepticiamente información sobre
los usuarios. Existen docenas de barras gratuitas que asisten al
internauta en su navegación: le facilitan las búsquedas en
Internet, le proporcionan información extendida sobre el sitio que
está visitando, le ayudan a comparar precios sobre productos, en
definitiva, colaboran para que su vida en la Red sea más sencilla.
Lo que el internauta desconoce es que, silenciosamente entre
bastidores, algunas barras también registran cada página que
visita, cada formulario que rellena, sin distinguir si se trata de páginas
cifradas o no. Cada cierto tiempo, las barras envían toda esta
información a la empresa de software, que ve así recompensados con
creces sus esfuerzos por desarrollar el producto "gratis".
Otra forma de recopilación solapada de datos de los internautas que
se ha visto en Internet consiste en la utilización de los “Web
bugs” o “escuchas Web”.
Mientras algunas compañías avisan acerca de su intención de
recopilar información sobre hábitos de navegación del usuario en
la letra pequeña de sus licencias de uso, ese texto que nadie lee
cuando instala los programas, otras obvian toda referencia clara a
su actividad espía. Obtener datos privados sobre los usuarios sin
pedir su consentimiento y, lo que es peor, sin ni siquiera
informarles sobre ello, representa un grave atentado contra la
privacidad que se está volviendo cada vez más frecuente en
Internet.
La próxima vez que descargue un programa sin que le cobren por
ello, piense que a lo mejor no es tan gratuito como se anuncia en la
publicidad. Sus datos personales pueden suponer el precio que pagará
por él. |