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Alimentos transgénicos

Todos los organismos vivos sin excepción están constituidos por conjuntos de genes. Las diferentes formas en las que están compuestos estos conjuntos determinan las características de cada uno de estos organismos. La modificación genética es el proceso de transferir artificialmente la información especifica de un tipo de organismo a otro, permite transferir genes de plantas o bacterias, o virus, hacia otros organismos, combinar genes de vegetales con otros vegetales, de vegetales con animales, o de animales entre sí. De aquí el nombre de OGM (Organismo genéticamente modificado).
 
Sobre este tema podemos encontrar dos posiciones totalmente opuestas, hay quienes argumentan que es la mejor solución para paliar la hambruna mundial y quienes dicen que traerán mas problemas de los que solucionarán.

 

Postura a favor de la introducción de los OMG en la agricultura y alimentación.

Un alimento transgénico es un alimento en cuya información genética se le insertó un gen de una especie distinta con el fin de mejorar alguna característica del mismo. Este gen ajeno se traduce en una proteína.

Esta técnica sería inocua. El problema está en el gen que se inserta. Si se inserta un gen de una toxina, producirá toxicidad en el individuo que lo consuma. Si la proteína es inocua, el alimento también lo es.

Al ingerir los alimentos, éstos son degradados en intestino y luego absorbidos, pasando los nutrientes al torrente sanguíneo. Las células de los tejidos de los alimentos son rotas y sus proteínas liberadas. Dichas proteínas (entre ellas la transgénica) son degradadas a partes más pequeñas en intestino y luego absorbidas. Por ello es que no hay razón para decir que pueden causar toxicidad una vez absorbido todo el material ingerido. 

Los grupos ecologistas aducen a posibles alergias de estos productos causados por proteínas ajenas. Esto es posible, pero existen otros alimentos no transgénicos que también pueden causarla (como pescado, huevo, nuez) y cuando ella se produce el tratamiento es simple y a la vez drástico: hay que eliminarlo de la dieta. Antes de probarlo por primera vez, de antemano no se puede saber si a alguna persona le va a causar alergia o no. Si para esa persona es perjudicial debe reemplazar el alimento.

La era de los denominados "alimentos transgénicos" para el consumo humano directo se abrió en mayo de 1994, cuando la "Food and Drug Administration" de Estados Unidos autorizó la comercialización del primer alimento con un gen "extraño", el tomate. A partir de ese momento, se han obtenido cerca de un centenar de vegetales con genes ajenos insertados. En Argentina se desarrollan transgénicos de papa, maíz y proteínas de uso farmacológico, entre otros.

Inicialmente la modificación genética se utilizó para producir sustancias de uso médico como la insulina, modificando genéticamente microorganismos. Muchos de los alimentos que ingerimos tienen enzimas transgénicas que modifican las características de éstos, como por ejemplo las enzimas utilizadas en la elaboración de lácteos. Si se toma la definición de transgénesis en un sentido amplio, sería raro encontrar alimentos que no tengan nada que ver con este proceso, prácticamente todos los cultivos son transgénicos. 

La modificación genética puede ser natural, que es la que se realiza desde el siglo pasado. O artificial, que es relativamente nueva, comenzó a experimentarse hace un par de décadas. Es la realizada a través de ingeniería genética. 

Por esto sería difícil etiquetar a los alimentos transgénicos, habría que ser muy específico y eso sólo agregaría confusión al asunto. Una etiqueta que identifique un alimento transgénico no dice nada. Se tendría que identificar la proteína extraña.

Existen diferentes posibilidades de mejora de vegetales mediante el uso de la ingeniería genética. Al ADN de los vegetales se les introduce un gen "antisentido". Este es un gen que al ser codificado se acopla al gen codificado de la enzima que se quiere inhibir. Esto impide que el gen se exprese y cumpla su función. 

En el caso de algunos tomates, la enzima cuya síntesis se inhibe es responsable del ablandamiento precoz del fruto. Al no ser activa el proceso es muy lento y los tomates pueden recogerse ya maduros y comercializarse sin alterarse. Los tomates habitualmente se recogen verdes y se maduran artificialmente antes de su venta, con etileno, que a demás de ser una sustancia extraña hace que el aroma y sabor de los tomates sean inferiores a los madurados en forma natural. 

Otro ejemplo de alimento modificado genéticamente es el maíz resistente al ataque de insectos. Este contiene un gen que codifica una proteína, que posee acción insecticida al ser capaz de unirse a receptores específicos del tubo digestivo de determinados insectos, interfiriendo con su proceso de alimentación y causando su muerte. La toxina no tiene ningún efecto sobre las personas ni otros animales. 

La industria biotecnológica ha favorecido primero a la industria farmacéutica, después a la alimentaria y también a la población en general. Si no se usaran técnicas para aumentar la productividad (como insecticidas, plaguicidas y ahora la biotecnología) sería imposible alimentar a la creciente población humana. 

Este ha sido un largo proceso que arranca desde la prehistoria y consiste en tratar de vencer a la naturaleza, o al menos alterar su curso en beneficio del hombre.

Resumiendo podríamos decir que los vegetales se modifican genéticamente para:

  • Tener una vida comercial más larga. 

  • Soportar condiciones ambientales agresivas, como heladas y sequías. 

  • Resistir plagas. 

  • Tener mejores cualidades nutritivas. 

  • Evitar o disminuir la utilización de insecticidas.

De esta forma se puede aumentar la productividad del agro. Es un error ponerse en contra del desarrollo de nueva tecnología alimentaria ya que podría ayudar a resolver los grandes problemas alimentarios del mundo. Esta y otras tecnologías son necesarias para poder alimentar a un número cada vez mayor de personas.

 

Postura en contra de la introducción de los OMG en la agricultura y alimentación.

Los organismos modificados genéticamente se han introducido, en algunos países a gran escala, en la agricultura y la alimentación, antes de que se hayan realizado estudios de sus impactos a medio y largo plazo. 

La introducción de los organismos modificados genéticamente (OMG) en la agricultura y alimentación se remonta sólo a algunos años atrás y sin embargo, éstos están ya muy presentes en nuestros campos y en los productos que consumimos. 

A continuación una lista de los riesgos potenciales de esta técnica aplicada a la agricultura y alimentación:

  • Contaminación genética:

    • Se puede transmitir la modificación genética a especies silvestres emparentadas con la planta transgénica (Ej. en Centroamérica el transgen del maíz modificado puede pasar a las plantas naturales de maíz; En Europa la colza es un cultivo de alto riesgo).

    • Las plantas silvestres así contaminadas pueden hacer desaparecer a las plantas originales (bioinvasión).

    • La contaminación genética tiene la capacidad de reproducirse y expandirse (son seres vivos). Una vez en el medio ambiente, la contaminación no se puede "limpiar" nunca.

    • Los efectos de los transgenes en las plantas silvestres son absolutamente imprevisibles.

 

  • Desaparición de biodiversidad:

    • Por el aumento del uso de productos químicos (efectos sobre flora y fauna);

    • Por las toxinas fabricadas por las plantas (matan a insectos beneficiosos);

    • Por la contaminación genética.

 

  • Para la agricultura, aparición de resistencias:

    • Los organismos atacados por las toxinas de las plantas transgénicas se vuelven resistentes. Entonces esta toxina pierde su eficacia y ya no se puede utilizar como plaguicida en la agricultura.

    • El gen de resistencia a un herbicida se transfiere a otras plantas (Ej. a malas hierbas) y/o las malas hierbas desarrollan por evolución natural una resistencia al herbicida. Este se vuelve ineficaz y la planta transgénica inútil. Se deben utilizar productos químicos cada vez más fuertes.

    • Contaminación genética: si los cultivos convencionales y los transgénicos no están separados por grandes distancias, la modificación genética acaba encontrándose en las plantas del campo convencional.

    • Dependencia de los agricultores hacia unas pocas multinacionales que controlan las semillas y los productos químicos asociados.

    • Para los agricultores, riesgos inherentes a un mercado todavía no bien asentado de las cosechas transgénicas (en particular en Europa).

 

  • Para la salud:

    • Incremento de la contaminación en los alimentos por un mayor uso de productos químicos.

    • Aparición de nuevos tóxicos en los alimentos (por Ej. debidos a los cultivos Bt).

    • Aparición de nuevas alergias por la introducción de nuevas proteínas en los alimentos.

    • Resistencia de las bacterias patógenas para el hombre a los antibióticos y reducción de la eficacia de estos medicamentos para combatir las enfermedades humanas.

 

Los alimentos transgénicos

La mayoría son transformados de soya y maíz se incorporan como ingredientes en, aproximadamente, un 60% de los alimentos elaborados industrialmente: productos de repostería, chocolates, pan de molde, conservas, comidas congeladas, helados, aperitivos, productos dietéticos, mermeladas, margarinas, aceites vegetales, etc. 

La forma en que se suelen presentar tales ingredientes derivados de la soya son: aceite, grasa vegetal, lecitinas, harinas, emulsionantes, espesantes, proteínas, etc.

El maíz, aunque en menor medida que la soya, forma parte como ingrediente en variedad de alimentos preparados industrialmente. Destaca su participación en forma de harina, almidón, aceite, almidón, maltodextrina, dextrosa, jarabe (sirope) de glucosa, etc.

En tales condiciones, es muy difícil poder establecer qué productos contienen OMG´s o componentes de OMG´s, por lo que en los más de los casos sólo podemos sugerir el riesgo de que así sea, pero carecemos de una absoluta certeza.

Aun cuando actualmente se hable de otros alimentos (tomates, remolacha, melones, etc.), la soya y el maíz son, hoy por hoy, las únicas dos semillas transgénicas que se comercializan en alimentación.

Fuente: ecoportal y Friends of the Earth

 

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