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Antecedentes de los asaltos a bancos en México
y de la investigación bancaria

El Dr. Alfonso Quiroz Cuarón, eminente criminólogo mexicano ya fallecido, describe en uno de sus numerosos libros un asalto efectuado el 1° de febrero de 1963 a la sucursal de Bancomer de San Ángel, en los siguientes términos:

"Seis delincuentes armados, y algunos de ellos con el rostro cubierto, robaron $452,000.00

Once empleados fueron amenazados con ametralladoras y pistolas. Uno a uno, los empleados fueron llevados hasta el fondo y colocados de cara a la pared. Al ir en auxilio de uno de sus cómplices, un asaltante saltó por encima del mostrador; allí dejó marcada su mano, y al caer quedó una huella del tacón de su zapato en el piso. Otro había cortado la energía eléctrica. Sólo dos hablaban y cada cual sabía su papel. El que entró primero llevaba una bolsa de plástico azul; fue el último en salir y antes de hacerlo dijo: "el que haga un movimiento sospechoso o trate de seguirnos se muere" 

El mismo Quiroz Cuarón concluye esta parte de su relato con una frase de tan significativa, lapidaria: "este banco carecía de personal de seguridad"

Sin embargo, el nacimiento de la seguridad bancaria se remonta años atrás, considerándose su etapa inicial con la aparición de un italiano de nombre Enrico Sampietro Delmont, tristemente célebre por su habilidad para falsificar billetes de banco, principalmente de $50.00, $100.00 y $20.00, circulándolos en los años 1941 y 1944. esta figura delictiva afectó principalmente al Banco de México.

En los años cuarenta ningún banco tenía un grupo de seguridad, algunas de estas instituciones tenían veladores y las menos, policías; las armas se adquirirían libremente en las armerías sin necesidad de permisos ni identificaciones, por lo que aquellas con que se dotaba a los veladores eran seleccionadas por el capricho del adquiriente más que por una función práctica, de tal manera que un velador lo mismo portaba una subametralladora Thompson, una Máuser, o una pistola calibre 45. No había necesidad de registro o permiso especial para tener esas armas. El que esto escribe, inclusive, vendió en forma particular tres armas cortas al Grupo Cremi en el año de 1974.

A raíz del caso Sampietro, el Banco de México percibió la necesidad de contar con un grupo propio especializado en la investigación delictiva, constituyéndolo con personal selecto extraído del Servicio Secreto, la Policía judicial del Distrito y de los Servicios Periciales. Este grupo tuvo al frente al Dr. Alfonso Quiroz Cuarón y a Don Alfonso Frías Hernández, este último después de haber sido un prestigiado jefe del Servicio Secreto.

El grupo se consideró muy numeroso, principalmente después de haber logrado su cometido al capturar a Sampietro, detención en la que participo activamente entre otros, Francisco Aguilar Santaolaya, a quien se le acreditó la detención, no omitiendo que desde luego fue quizá el primer trabajo en equipo hecho coordinadamente entre personal de la policía y personal bancario de investigaciones.

El grupo original de investigadores se redujo considerablemente regresando algunos de estos elementos a sus corporaciones originales y quedaron los que solicitaron su ingreso y fueron aceptados como empleados de planta del Banco de México, naciendo así la Unidad de Investigación de esa institución.

En los años siguientes, décadas de los 50 y 60, el Banco de México prestaba investigadores a solicitud de dependencias oficiales y de otras instituciones bancarias, para que atendieran problemas por carecer dichas dependencias de ese tipo de especialización. Los propios bancos poco a poco integraron sus áreas de investigación, muchos de ellos tomando como base a egresados del Banco de México; con el tiempo el área de investigación del Banco de México se quedó únicamente con seis o siete parejas de investigadores especializados, apoyados con la habilidad de los peritos se ostentaban con capacidad para resolver todo tipo de asuntos que afectaran al sector financiero y al oficial; casualmente el autor de este artículo fue integrante de una de esas parejas.

A partir de los años setenta el asalto bancario adquirió visos de gran presencia en el acontecer delictivo en nuestro país.

Este crecimiento delictivo originó las primeras reacciones institucionales en la materia, las corporaciones policiales y las instituciones bancarias empezaron a desarrollar mecanismos específicos de respuesta contra los asaltabancos.

A finales de la década de los sesenta surge la llamada "expropiación" como parte de la estrategia de algunos grupos guerrilleros, como la liga comunista "23 de septiembre", para financiar sus actividades mediante asaltos bancarios.

Los atracos a instituciones bancarias efectuados a fines de los años setenta ya no se identificaban con ideologías políticas, con lo que se arribó finalmente al asalto bancario propiamente dicho.

Los índices delictivos seguían incrementándose. No existía una respuesta homogénea, ni ordenada, para enfrentar con éxito este embate. Pese a estas deficiencias, autoridades gubernamentales, instituciones bancarias y expertos en seguridad, fueron creando el marco operativo conceptual con que cuenta la seguridad bancaria actualmente en México.

A finales de los años ochenta y principio de los noventa los asaltos a bancos adquieren su máximo incremento, en número de eventos, en monto de lo robado, en número de delincuentes, en violencia de las acciones y en la sofisticación de la estrategia utilizada.

Una serie de acciones combinadas entre las autoridades, la Asociación de Banqueros y los propios bancos, estos últimos por conducto de sus unidades de seguridad, tendieron a disminuir los asaltos bancarios, muchas de ellas aisladas que por lo mismo no dieron resultados, como fueron:

Reforzar la vigilancia policial fija en los bancos y el patrullaje externo.
Resultado insuficiente, los delincuentes desarmaban a los policías o les daban muerte principalmente en la etapa de la liga "23 de septiembre".

Uso de elementos de la policía judicial en el interior de los bancos.
No dio resultado, tal vez por falta de profesionalismo o de entrenamiento, pero se considera que principalmente por el riesgo que representaba para los clientes la posibilidad de una balacera en la propia sala bancaria.

Uso de policías con ropa de civil (indicadores)
No dio resultado, toda vez que los delincuentes detectaron los bancos que no tenían este tipo de vigilancia.

Uso de detectores manuales de metales en los accesos del público a los bancos.
No dio resultado, toda vez que los delincuentes fácilmente detectaban en qué bancos no se tomaban esas medidas y optaron por acudir a ellos.

Se destaca como una medida para proteger a los bancos la aparición en el año de 1988 de la empresa "Servicio de Protección Bancaria" (Seproban), institución creada por el gobierno federal y financiable con las cuotas de los bancos asociados, así se logran disminuir los asaltos y se participa en la detención de numerosos asaltantes, sin embargo, sus resultados no alcanzaron el nivel esperado.

Cabe destacar que en esas fechas los bancos debían de estar equipados con sistemas de alarma, CCTV, vigilancia, etc, pero en algunos bancos estos sistemas no eran uniformes y en otros bancos ni siquiera existían.

El resultado de los estudios realizados entre las autoridades y los bancos representados por sus propias "comisiones de seguridad", fue la propuesta de veinte medidas de seguridad bancaria; éstas fueron reducidas a diez y de estas diez se designaron con carácter de obligatorias las seis siguientes:

Diario Oficial de la Federación del 3 de octubre de 1997

Encristalamiento de ventanillas
Definición. Confinamiento entre las áreas de operación y el patio de público. Es una barrera de protección colocada en la línea de cajeros para evitar la intrusión a la operación de sucursal, saltando el mostrador de atención al público.

Puertas esclusadas en el acceso del patio de público a los mostradores
Definición. Medida de seguridad que controla el acceso a las zonas internas de la sucursal, saltando el mostrador de atención al público.

Mecanismos de retardo en el acceso al efectivo
Definición. Dispositivo de seguridad aplicado entre las puertas o bóvedas y cajas fuertes de la sucursal, con control temporizado para accionar su apertura, el cual deberá ser colocado en cualquiera de los siguientes elementos:

1. La esclusa unipersonal 
2. En la puerta de acceso

Sistemas automatizados de alarma conectados a una estación remota de apoyo
Definición. Control de alarmas instalado en la sucursal para informar sobre cualquier evento delictivo.

Normatividad sobre límites en el manejo y traslado de efectivo.
Definición. Las sucursales manejarán existencias mínimas de efectivo de acuerdo con sus necesidades específicas.

Señalización disuasiva
Definición. Avisos de tamaño notorio que se colocan en sucursales bancarias, contienen las advertencias sobre los mecanismos de protección con que cuenta la oficina.

En la actualidad es notoria la disminución de los asaltos bancarios, ya que si bien es cierto que se presentan eventualmente, también es cierto que cuando el boletín es alto generalmente obedece a que el cajero responsable "omitió guardar la remesa recién recibida en la bóveda". Es difícil ingresar en la estadística de asaltos los llamados "asaltos psicológicos", ya que finalmente nadie sabe que tanto hay de cierto en ellos.

Como una parte de la seguridad bancaria es justo recordar cómo nace la figura del guardia de seguridad.

Si bien en los años cuarenta y cincuenta, ya se apreciaban guardias uniformados en las salas bancarias, resulta interesante saber que estos guardias generalmente eran empleados del banco, pero portaban el uniforme azul de la Policía Bancaria e industrial porque al causar alta en el banco el paso inmediato siguiente era causar alta en la Policía Bancaria e Industrial, o en la Policía Auxiliar para obtener las placas que debía llevar el uniforme, y poder así usar las armas propiedad del banco; posteriormente algunos bancos optaron por eliminar a sus guardias de la sala bancaria y del interior de la institución, pero reforzaron la vigilancia externa con personal de la Policía Preventiva y del cuerpo de Granaderos, así como con fuerte patrullaje externo de la Policía Preventiva y de Seproban.

Estos tipos de vigilancia han ido cambiando de tal manera que algunos bancos tienen excelentes cuerpos propios de seguridad en las diferentes especialidades, cuentan con los permisos correspondientes a nivel nacional y manejan un alto nivel de capacitación. Otras instituciones han optado por subcontratar estos servicios.

En los meses de julio y agosto del año pasado, la Secretaría de Seguridad Pública del Gobierno de la ciudad de México invitó a representantes de empresas e instituciones de seguridad privada de las diferentes especialidades, con objeto de formar una mesa de trabajo para hacerles llegar las inquietudes de seguridad de las empresas y las propuestas que puedan servir para mejorar la calidad de vida de los habitantes de la ciudad de México. Este tipo de foros de trabajo, al igual que los que se integran con los representantes de seguridad bancaria, los de las empresas de custodia y traslado de valores, los de autotransporte de carga y demás agrupaciones, seguramente lograrán llevar a buen fin los resultados de las mesas de trabajo.

Por: C.P. Antonio Luna Torres, CPP
Servicio Pan Americano de Protección, S.A. de C.V.

 

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