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La biométrica y la seguridad
¿Cosa de espías?

A primera vista, la pistola sobre la pequeña mesa de caoba junto al escritorio en la oficina de Dennis Hollingshead parece real y letal, con su negra culata y el logotipo de Smith & Wesson. Una observación más detenida del artefacto descubre una pequeña pieza plástica del tamaño de una cinta audio sobresaliendo de la base de la culata, en el lugar justo donde normalmente se encuentra el cargador. Según Dennis Hollingshead, presidente de Mytec Technologies Inc., esa pequeña pieza plástica, un escáner digital de huellas dactilares que activa el arma, hará que en un futuro próximo éstas se conviertan en instrumentos inútiles salvo en el caso de ser manejadas por sus legítimos propietarios, cuya identidad será verificada por el escáner.

Mytec forma parte de una creciente legión de compañías canadienses que trabaja para crear pases de alta seguridad mediante el reconocimiento de características biológicas particulares de cada individuo como son las huellas dactilares, el mapa de nuestro iris, el sonido de nuestras voces o nuestro ritmo personal al golpear un teclado. Estos productos están comenzando a aparecer en el mercado como verificadores de identidad y están siendo ya utilizados, en mayor o menor medida, por corporaciones para proteger sus sistemas de computación, por los comercios en sus cajas registradoras, en los centros de proceso de datos de los bancos y en los vestuarios de muchos clubes para dar acceso a las taquillas metálicas.

Shalini Chowdhary, analista de la firma Frost & Sullivan pronostica que en muy pocos años los dispositivos biométricos -nombre con el que la industria del ramo denomina a la tecnología que utiliza características biológicas para identificar individuos- será común en muchos lugares de trabajo. En un amplio estudio del que es co-autora, también augura que las compañías biométricas venderán productos por un valor superior a los 281 millones de dólares USA para el año 2005, lo que doblaría la cifra de $127 millones en venta calculados para el presente año. En tanto la cifra en dólares se duplica, el número de unidades vendidas se multiplicará con mayor rapidez debido a que los precios están siendo reducidos día a día.

A pesar de lo que antecede, ni el gobierno ni las empresas canadienses han abrazado esta nueva tecnología en la medida en que está sucediendo en los EE.UU. La mayoría de la gente en este país se muestra todavía reacia a entregar su información biológica a cambio de beneficios sociales o la conveniencia de utilizar un cajero automático de banco. 

Los defensores de la privacidad personal temen que esta tecnología biométrica tiene el potencial para violar la intimidad que el ciudadano considera un derecho básico. Recientes revelaciones en la prensa de que el Ministerio de Transporte de Ontario -que expide los permisos de conducir en esta provincia- había vendido su banco de datos, incluido el domicilio de los conductores, a compañías de seguros y firmas dedicadas al cobro de morosos y casos documentados por organizaciones de defensa de mujeres que han sufrido malos tratos a manos de sus cónyuges en los que el agresor había localizado el paradero de su víctima por este medio parecen dar fundamento a estos temores. Lo cual es francamente preocupante. Igualmente, la ministro de Recursos Humanos acaba de anunciar ante el Parlamento la disolución de una base de datos en poder del gobierno que había causado furor entre la población tras haber sido denunciada hace unas semanas por el Defensor del Pueblo como una inaceptable violación del derecho de todo ciudadano canadiense a su privacidad. Las razones dadas por el ministerio para la recopilación de dicha información -una mejor distribución de los servicios sociales- no justifican tan minucioso perfil de absolutamente todos y cada uno de los residentes de este país: datos médicos, valor de las hipotecas, monto de deuda, veces que el individuo ha dependido de los servicios sociales, et. etc. Se calcula en mas de 18.000 el número de solicitudes enviadas al ministerio por los canadienses en una semana reclamando el derecho de ver el contenido de su ficha personal. Si bien la responsable del ministerio, la Honorable Jane Stewart, trató en un principio de justificar la existencia de la base de datos y de garantizar la protección de su contenido, el pasado 29 de Mayo sucumbió a las presiones de la prensa y la población y anunció el desmantelamiento de dicha base de datos.

Ann Cavoukian, comisario de información y privacidad de Ontario, dice que la capacidad de aunar esfuerzo e intercambiar información que la Internet ofrece a los sitios dedicados a recopilar datos personales puede producir detallados perfiles biométricos de los individuos que en manos de desaprensivos puede tener consecuencias devastadoras. Ya en la actualidad es posible seguir el rastro de todas las actividades, idas y venidas de una persona que utilice tarjetas de crédito o débito y de hecho se ha utilizado en algunos casos ante la Corte bien como prueba de coartada o como evidencia contra el acusado(a).

La idea de la biométrica no es reciente, pero su debut más popular tuvo lugar con Operación Trueno, la película épica de James Bond de 1965. En ella, el sindicato terrorista internacional conocido como SPECTRE rapta y asesina a un oficial de la OTAN y transplanta sus ojos a un cobista agente de SPECTRE que posteriormente no tendrá ningún problema en superar una inspección de su retina y se fuga con dos cabezas nucleares. La tecnología ha avanzado mucho desde entonces.

El grupo industrial Biometric Consortium ofrece en su página de la Internet una lista de 134 compañías de seguridad que desarrollan o comercializan productos que utilizan las individuales características biométricas del rostro, los dedos, reconocimiento del ritmo sobre un teclado, la geometría de las manos, la escritura, el iris, las venas de la retina o la voz para verificar la identidad. Si bien la mayor parte del mercado para estos productos se encuentra en el exterior, varias compañías canadienses se están labrando un nombre dentro de la industria del ramo. 

La DEW Engineering & Development Ltd., que normalmente fabrica tanques para el ejército canadiense, presentó en el mercado en 1997 su escáner para huellas dactilares y hoy en día supera los 110 millones u$s USA en ventas de este producto. Entre los clientes de esta empresa, que cuenta con 27 empleados, figuran NEC Corp. y el Chase Manhattan Bank.

Net Nanny Software International Inc., con sede en Vancouver, fabrica un popular programa de filtración para la Internet que mediante la utilización de palabras clave permite a los padres censurar el acceso de sus hijos a ciertas páginas de la red y a las empresas restringir el acceso de sus empleados limitándolo a las páginas que considera pertinentes para el negocio. Esta empresa está ahora a punto de lanzar al mercado un sistema de seguridad que permite al ordenador identificar al usuario por medio del ritmo que utiliza al golpear el teclado, inutilizándolo así para quien no esté autorizado.

Strategic Technologies Inc., otra compañía radicada en Vancouver, fabrica productos de verificación de la identidad que permiten rastrear a un criminal por medio del reconocimiento de su voz.

La compañía estadounidense IriScan Inc., que fabrica sistemas de identificación mediante la "lectura" del iris, acaba de abrir una filial en Ottawa y ha reclutado a un piloto retirado de la Fuerza Aérea canadiense para intentar vender sus sofisticados equipos a compañías de seguridad, así como al gobierno federal y al provincial.

Pero Mytec, la empresa de Toronto que trabaja con Smith & Wesson, es sin duda la que tiene en este momento un perfil más reconocible dentro de las compañías biométricas canadienses. A través de su socio, la empresa Cansec Systems Inc., la compañía ha vendido sus sistemas de control físico del acceso mediante escáners de huellas dactilares al Canadian Imperial Bank of Commerce, el mayor de los cinco grandes bancos canadienses, que dice estar utilizándolos con excelentes resultados en los departamentos donde se maneja físicamente dinero canadiense y divisa extranjera. En opinión del señor Hollingshead, a medida que sus ventas incrementen, su precio se hará más y más accesible y esta tecnología se hará paso hasta el popular mercado de los aparatos electrodomésticos. La noticia de su trato con Smith & Wesson hizo subir el precio de las acciones de Mytec de $2,20 a $7,20 ya que es de dominio público que los fabricantes de armas han estado buscando la manera de hacerlas más seguras para evitar que los familiares de víctimas fallecidas como consecuencia de disparo puedan hacerles reclamaciones multimillonarias ante los tribunales. El valor de sus acciones aumentó hasta $7,95 al conocerse que el gobierno estadounidense había abandonado su intención de tomar medidas legales contra Smith & Wesson Corp. después que ésta compañía se comprometió a incorporar medidas de seguridad para que sus productos sean más difíciles de activar. Por el momento el escáner está conectado a una clavija que traba el interior de la culata y hace imposible cargar las balas, un sistema un tanto engorroso y rudimentario que será difícil que encuentre aceptación por parte de ciudadanos interesados en -valga la redundancia- "cargar" un poco de protección en su portafolios pero en Mytec están seguros de poder superar en breve ese inconveniente. El objetivo es incorporar totalmente el sistema y hacerlo parte del arma misma, dice su presidente. Producir una traba cuyo manejo sea fácil y rápido y al mismo tiempo lo suficientemente robusta como para soportar la fuerza de la explosión al disparar el arma requiere mayor ingeniería pero el verdadero desafío va a ser que el público acepte la biométrica, explica el señor Hollingshead. Según Howard Moster, uno de los socios de la empresa de consultores sobre asuntos de seguridad Practical Protection, hay todavía un gran sector que se niega a poner su pupila frente a un escáner porque cuando ven ese diminuto punto de luz roja piensan que se les está succionando información del cerebro.

Gene Mclean, director de seguridad de la Asociación de Banqueros Canadienses, dice que la biométrica en un paso al frente gigantesco que permite una excelente seguridad pero no cree que los bancos -que siempre están a la búsqueda de mejores sistemas de lucha contra el fraude- incorporen estos sistemas en un futuro inmediato debido a una percepción por parte de sus clientes de que el Gran Hermano orwelliano está al acecho. No obstante su opinión, la generalizada es que si los bancos lo utilizan ya con sus empleados, no tardarán en intentar su utilización frente a su clientela. 

Gordon Ross, presidente de Net Nanny en una entrevista reciente habló abiertamente de cómo es posible utilizar el golpe rítmico de un teclado para localizar a usuarios de ordenadores sin que ellos lo adviertan. Actualmente puedo identificar quien está utilizando un teclado en base al ritmo de sus pulsaciones y, con el tiempo, puedo ir recopilando esta información y verdaderamente identificar a cada uno de los individuos que se sienten ante el ordenador, asegura el señor Ross. A la pregunta de si es posible seguir el rastro de un individuo respondió: "No lo recomiendo porque equivaldría a espionaje pero... sí, este tipo de tecnología permite otros usos que los estrictamente legales".

Ann Cavoukian, la comisaría de información y privacidad, reconoce estar preocupada por el potencial de usos que se pueden dar a estos datos biométricos, aunque de momento dice estar satisfecha con las medidas tomadas por las compañías biométricas para proteger la privacidad. La mayoría de los escáners de huellas dactilares no pueden archivar las huellas tomadas ya que traducen la información convirtiéndola en algoritmos que no pueden reconvertirse en huella. A pesar de ello, le preocupa que puedan existir compañías que van uniendo los eslabones de la amplia gama de datos y estén construyendo perfiles como los que, según el presidente de Net Nanny, son posibles actualmente. Dice que los gobiernos que tengan planes de utilizar la biométrica para "leer" tarjetas de identificación o para conceder servicios gubernamentales deben tomar medidas para que los datos nunca puedan ser utilizados con otros fines ni compartidos con otras agencias estatales o privadas. Esto, como ya se ha visto en el caso del Ministerio de Transporte de Ontario, no ofrece garantías absolutas.

Las compañías que producen los programas deben a su vez redoblar sus esfuerzos de seguridad para impedir que los datos acumulados en ordenadores o transmitidos por la red no caigan en manos de los modernos piratas que en ella merodean. De no ser así, existe la posibilidad de poder robar impunemente identidades completas. Debido a que el sistema es tan eficaz en identificar, cualquiera que sepa como hacer uso y abuso de él tendrá en sus manos un poder extraordinario: 

"Pueden asumir tu identidad de una manera total y muy difícil de refutar ya que estarán en posesión hasta de tus huellas dactilares. Intenta disputar eso.", dice Ann Cavoukian. "Esa es a la vez la belleza y el problema de la biométrica. Si, como se nos dice, lleva camino de convertirse en parte integral de nuestras vidas, la industria debe colocarle los arneses a tiempo para que el caballo no se desboque".

La extraordinaria rapidez con que se suceden los cambios y mejoras en el campo de la tecnología presenta serias dificultades para que la burocracia gubernamental se anticipe con la necesaria legislación para proteger el derecho de privacidad de los ciudadanos, lo cual no deja de ser un serio problema. Por otra parte, vale preguntarse si algunos gobiernos pueden considerarse "beneficiarios" de estas tecnologías "invasivas" y por tanto no estar seriamente interesados en restringir su alcance. Ni todos los países son gobernados democráticamente ni todos los llamados países democráticos están exentos de caer en la tentación. El control que podrían ejercer es prácticamente ilimitado.

La Asociación Internacional de Industrias Biométricas, con base en Washington D.C., en una gran campaña de relaciones públicas presentó el pasado año su "Guía de Principios" que por sus promesas parece el juramento que pronuncian los "Muchachos Exploradores" (Boy Scouts) pero que por su falta de claridad deja al pasmado lector con más preguntas que las que tenía al inicio de la lectura de ese documento y por su tono parece un eslogan publicitario. De acuerdo a la IBIA (siglas en inglés de la Asociación), con la biométrica hemos superado el inconveniente de tener que llevar encima toda una gama de tarjetas imprescindibles para participar en el emporium del consumismo que es el mundo hoy: desde la cédula de identificación hasta el permiso de conducir, pasando por la gran colección de tarjetas de débito y crédito. El engorro de tener que presentarlas en cada establecimiento o agencia por la que pasamos es un inconveniente superado tan solo por la horrible posibilidad de que nos sean robados en uno de esos populares "tirones de cartera". La gran mayoría de las aplicaciones biométricas son en cambio especificas a cada lugar, o sea que el equipo de reconocimiento estará en esos establecimientos y nosotros... bueno, nosotros somos ahora una "tarjeta inteligente" andante y solo tenemos que presentar nuestro físico (ya sea el iris, la mano, la yema del dedo, nuestra voz). y habremos superado cualquier control de seguridad que hasta ese momento nos negaba el acceso (a nuestro dinero en el banco, a nuestro puesto de trabajo, al ordenador de nuestro escritorio). 


¿Tremendamente práctico? Indudablemente.
Pero también tremendamente "orwelliano" y peligroso. 


Si bien la información que contienen las actuales cédulas de identidad, tarjetas de crédito, etc. se limita a unos cuantos datos digitales, los sistemas biométricos ante los que nos haríamos identificar, combinados con un banco de datos nos harían mucho mas vulnerables si se abusa de estos. De acuerdo a líderes de este sector de la industria, los principales clientes de productos biométricos son departamentos gubernamentales... Eso trae a la memoria nuevamente la obra 1984 de Georges Orwell y su "Ministerio de la Verdad". Hay ya varias compañías trabajando en el desarrollo de los llamados programas de "Gestión de la Relación con el Cliente" destinados al sector bancario y financiero y ya la firma Epsilon Software Development ha sacado su propia versión que, en sus palabras, "va a cambiar nuestra forma de intercomunicarnos con nuestra entidad bancaria" y prevé que en breve la mayoría de nosotros lo haremos a través del teléfono o la Internet, lo que permitirá a los bancos cerrar una gran parte de sus sucursales y dedicar las que permanezcan abiertas a vender "agresivamente" hipotecas, préstamos o portafolios de inversiones -algo que de hecho está sucediendo ya con gran frecuencia en Norteamérica-. Las cámaras de seguridad de estas sucursales dotadas con los nuevos equipos biométricos captaran los rostros de los clientes que entran y enviarán la imagen a una base de datos que analizará toda la información perteneciente a esa persona (su estado civil, el monto de su deuda o de su inversión, su sueldo, zona de residencia, grado de educación, etc.) y avisarán a los vendedores de su potencialidad. Esta empresa dice sin ningún rubor ni consideraciones éticas que los bancos estarán en condiciones de filtrar los clientes que producen alto beneficio de los que no, con lo que tendrá en sus manos la posibilidad de establecer medidas discriminatorias -tales como un aumento del costo de los servicios, altos intereses, etc.- tendientes a desanimar a los "perdedores" y hacerlos llevar su negocio a otra parte. Cada vez que un cliente llame por teléfono o envíe un mensaje electrónico, el Departamento de Atención al Cliente contestará primero la llamada o el mensaje del cliente identificado como interesante para la entidad. 

La revista Monitor informa que Oracle Corporation, una de las compañías líderes en el sector de consultoría para banqueros a través de la Internet, sugirió en una reunión ampliar la colección de datos personales sin limitarse a los puramente geográficos o demográficos. Recomienda un programa de "Gestión de la Relación con los Clientes" en el que se almacenen datos "psicográficos": clubs a los que pertenece el cliente, aficiones, restaurantes o boutiques que frecuenta, etc. Según el artículo, algunos de los banqueros presentes en la reunión soltaron risitas nerviosas ante el mar de posibilidades que Oracle ponía ante sus ojos..No se sienta desilusionado si su perfil no lo identifica en la base de datos del banco como un miembro de la clase privilegiada. Los marginados contarán también con un lugar especial en el nuevo sistema bancario. El articulo concluye: ¿Donde irán los clientes de pocos recursos? Una opción pueden ser los cajeros automáticos biométricos. (posible ya con el programa Mr. Payroll) que identificará a los usuarios por sus dedos o dimensiones faciales y (programa Sensor) por las marcas en sus iris que los distingan. Una vez en la base de datos, el cliente podrá recibir dinero a cambio de su cheque de salario mediante el cajero automático a cambio de entre un uno y un tres por ciento del valor total del cheque. Los Cajeros Automáticos Biométricos estarán para dispensar cheques viajeros si el cliente quiere evitar ser asaltado cuando regresa a su casa en el metro. ¿Quien puede resistirse a tanta comodidad?

Por Ana Mayte Mendía de Coria
Fuente: almargen.com.ar

 

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