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Bioterrorismo

El bioterrorismo es el uso (o la amenaza de uso) de virus, bacterias, hongos, parásitos y/o toxinas para provocar muerte o enfermedad en humanos, animales o plantas, o bien para contaminar suministros de alimentos, fuentes de agua, etc. Esta nueva modalidad del terrorismo internacional podría abandonar el uso de explosivos y autobombas para utilizar una forma más silenciosa e indiscriminada de extender el pánico entre la población objetivo. Por desgracia, la velocidad de nuestros actuales medios de transporte y la globalización de las relaciones mundiales podrían convertir el uso de armas biológicas en una catástrofe de niveles apocalípticos.


Las Armas Biológicas en la historia
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La guerra biológica no data del siglo XX. El armamento bacteriológico, según los investigadores, ha sido efectivo en el combate durante siglos. Provocar enfermedades naturales es una de las mejores formas de debilitar al adversario.

Existen historias sobre el uso de cadáveres contaminados con Peste Negra o Bubónica (1347 a 1350) para doblegar castillos y plazas fuertes. Esta plaga transmitida por las ratas, desde su aparición a mediados del siglo XIV, mató a 25 millones de europeos.

Se ha comprobado que durante la guerra civil estadounidense, a mediados del siglo pasado, los soldados confederados del sur mataban a los caballos y a otros animales de granja para que los cuerpos en descomposición contaminaran los lagos y ríos. La Guerra Fría incluyó denuncias mutuas de uno y otro lado sobre amenazas bacteriológicas. En 1951, los coreanos acusaron a Washington de arrojar plagas sobre los campos de cultivo de su país en plena guerra.

Aunque nunca fue probado, algunos archivos históricos indican que entre fines de los años setenta y principios de los ochenta, la ex Unión Soviética utilizó armas biológicas en Laos, Camboya y Afganistán. En 1991, un microbiólogo iraquí que escapó del país tras la guerra del golfo Pérsico aseguró en una entrevista con un diario británico que en 1983 el gobierno de Bagdad ya estaba ensayando la guerra con agentes biológicos. "Había botulismo, salmonella y ántrax -aseguró-. Algunos amigos me dijeron, incluso, que se había descubierto la vía para hacer al ántrax mucho más nocivo. Yo lo que sé es que experimentaron con clostridium botulinum tipo C (la fuente del botulismo)". Irak firmó en 1972 la Convención de Armas Biológicas, a la que adhieren hoy 118 países, bajo el lema "Nunca desarrollar, producir, acumular, adquirir o retener armas biológicas". El Presidente Norteamericano Bush utilizó como excusa para su "Santa Cruzada" contra Saddam Hussein una supuesta trasgresión a este y otros tratados, a la fecha no la ha podido comprobar, independientemente de que las averiguaciones previas hechas por especialistas de la ONU arrojaron (y siguen arrojando), resultados negativos


Objetivos del bioterrorismo

La dispersión de agentes patógenos se realiza con el fin de ocasionar daños significativos que conlleven a la rendición o destrucción del enemigo.

Si el objetivo es la destrucción, se requiere del uso de agentes letales, o bien de agentes incapacitantes para después complementar con un ataque con armas convencionales u otras armas de destrucción masiva.

Sin embargo, estos objetivos o escenarios ideales no deberían poder ser alcanzados en la práctica por gobiernos establecidos ya que:

  • Las armas biológicas están prohibidas, de modo que ningún gobierno las puede usar sin exponerse a severas sanciones internacionales.

  • Por tanto, sería impensable que un ejército enemigo las usara, aun las incapacitantes, para preparar una acción militar más intensa.

  • Rara vez el ataque puede ser tan masivo o extenso.

Los grupos terroristas, que carecen de las restricciones de los gobiernos, bien podrían usan esas armas. Pero, por la misma composición nacionalista de las organizaciones terroristas, el ataque no se podría realizar dentro de las fronteras de su propio país. Cualquier uso de este tipo de armas tendría que hacerse sobre otros supuestos enemigos, territorialmente lejanos, como una venganza u advertencia.

El bioterrorismo, que hace uso de los agentes biológicos de la naturaleza para convertirlos en armas letales, fue, en el pasado, tema de literatura de ciencia- ficción. Hoy, sin embargo, el temor que despierta está latente en los gobiernos de muchos países, que ya consideran la posibilidad de ser desbordados en su capacidad de prevención y asistencia médica ante un eventual ataque.

Uno de los efectos indeseables de las armas biológicas es la imposibilidad de saber cuál será el comportamiento preciso del ataque; su duración, intensidad, extensión y reversión hacia los ejecutantes es casi incalculable. Con los agentes que se contagian entre personas o aprovechan vectores abundantes en el sitio de ataque, la posibilidad de la amplificación y comportamiento impredecible es un hecho. No obstante, existen algunos agentes biológicos que por su virulencia y término medio de vida podrían ser utilizados dentro de ciertos "rangos de seguridad".

El bioterrorismo, que hace uso de los agentes biológicos ya existentes en la naturaleza para convertirlos en armas letales, fue, en el pasado, tema de literatura de ciencia-ficción. Hoy, sin embargo, el temor que despierta este espectro está latente en los gobiernos de muchos países que ya consideran la posibilidad de ser desbordados en su capacidad de asistencia médica y respuesta ante un eventual ataque biológico


Los más letales

Los virus que supuestamente tienen el mayor potencial destructivo como arma biológica son el ántrax y la toxina del botulismo.

El primero es una bacteria que vive en la tierra. Los seres humanos se infectan mediante el contacto físico o la inhalación de sus esporas, estas contienen una toxina que puede ser fatal. El período de incubación es de 1 a 6 días, presenta síntomas como fiebre muy alta, fatiga y tos, eventualmente puede producir la muerte. El ántrax se previene con vacuna y se lo puede tratar a tiempo con antibióticos, incluyendo la penicilina. El problema es que es relativamente fácil utilizarlo como arma y diseminarlo. Según el secretario de Defensa estadounidense, William Cohen: "La vacunación contra el ántrax es una segura y prudente medida de protección"

El botulismo es producto de una toxina producida por una bacteria en ausencia de oxígeno. Sólo un mil millonésimo de gramo afecta los músculos de la respiración y provoca una lenta asfixia. Sus síntomas son aturdimiento, sequedad de garganta y visión borrosa. Se contagia por inhalación; por eso se le previene usando máscaras de gas o ropa protectora. La enfermedad se desarrolla entre las 24 y las 72 horas después de producido el contacto. Se puede tratar con una antitoxina inyectable, incluso ante una dosis mortal.

No debemos olvidar que lo que hoy se ofrece al conocimiento público es tan solo "la punta del iceberg". Es altamente posible y probable que, dados los últimos avances en el desciframiento del genoma, microorganismos capaces de producir enfermedades mucho más comunes como la gripe y la influenza sean objeto de estudio por parte las naciones que firmaron el acta de "No Proliferación de las Armas Biológicas", quizá solamente hay que analizar críticamente la publicación de sus Presupuestos para encontrar la línea de acción....


Fáciles, baratas....

Las armas biológicas son tentadoras para los grupos terroristas por varias razones:

  • Son fáciles de traficar.

  • Son baratas (se estima que para empezar puede necesitarse menos de un millón de dólares, pero la toxina del botulismo puede producirse por apenas 400 dólares).

  • Es muy difícil ubicar a los que las usen en un eventual ataque.

  • Son una vía ideal para causar pánico social.

  • Muchos especialistas las consideran como "el arma de destrucción masiva de los países pobres".

  • No pueden ser captadas por los detectores de metales en los aeropuertos, por los rayos X o por perros entrenados.

A diferencia de las armas químicas, necesitan sólo de su simiente para reproducir el agente en gran cantidad. Una simple cervecería puede producir armas de destrucción masiva para provocar enfermedades tales como ántrax, criptocosis, cólera, brucelosis y tifoideas. Si la organización es lo suficientemente sofisticada, puede elaborar los virus que causan la viruela, el tifus y la fiebre amarilla. Las instrucciones para hacerlo libremente se encuentran en bibliotecas, libros y hasta revistas. Y por qué no, en Internet.

Los ataques con armas biológicas muestran un alto potencial para subvertir el orden institucional y colapsar los mecanismos de control social. En ocasiones, más que afectar a muchos individuos se busca generar incertidumbre y miedo. Ambos son útiles cuando se quiere desgastar a un ejército, o colapsar el orden social de un país.


Agroterrorismo

No todo el bioterrorismo tiene como objetivo afectar de manera directa al ser humano. Pueden lograrse efectos devastadores sobre la pervivencia y estabilidad de las poblaciones humanas con la dispersión intencional de gérmenes sobre cosechas o ganado. Sea que se mueran o se vuelvan inútiles para el consumo humano, las consecuencias son hambrunas y trastornos profundos del orden económico y social.


Importancia para México

México no es un objetivo primario de un ataque bioterrorista, pero su importancia como "proveedor" de otras economías y sistemas alimentarios y comerciales lo podría poner en "la mira" para:

  • Probar la capacidad de respuesta de los organismos de detección y control de epidemias.

  • Probar los efectos de un ataque.

  • Usar el flujo migratorio hacia Estados Unidos como vector de enfermedades infecciosas a ese país.

  • Usar el flujo migratorio ilegal hacia Estados Unidos como un "Caballo de Troya" para dañar o destruir la producción agrícola de los estados fronterizos.

México no está en condiciones de enfrentar un ataque bioterrorista, como de hecho no lo está ningún país del mundo pese a sus afirmaciones.

Fuentes varias.

 

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