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La Clonación Humana

Por José Luis Vrátný

El término clon procede del griego "klon" que significa esqueje o injerto. Muchos procesos naturales son formas de clonación. Por ejemplo, lo microorganismos, como la levadura común, se reproducen por bipartición, es decir, una célula madre se divide en dos células hijas que son idénticas entre si e idénticas a su madre. Al cortar y sembrar una rama de una planta de rosal o de vid, haciéndola propagarse en otra planta completa, se crea también un clon de la planta original. De la misma manera, muchos organismos animales simples, tales como la estrella de mar, pueden generar organismos completos a partir de pequeñas partes de un predecesor. Sin embargo, como mediante el procedimiento de la clonación no se realiza una evolución o mejoramiento de la especie, ocurre que los animales que se reproducen a través de la clonación normalmente tienden a extinguirse. El principio biológico de la clonación no es, por tanto, algo nuevo.

La naturaleza produce de modo natural clones en algunos animales superiores como el ser humano, tal es el caso de los gemelos monocigóticos que comparten una información genética idéntica debido a una división espontánea del huevo zigoto.

Clones son por tanto aquellos de organismos de idéntica constitución genética procedentes de un único individuo mediante multiplicación asexual, siendo a su vez iguales a él. La clonación es, por consecuencia, el proceso de producción de clones, por el cual sin la unión de dos células sexuales se obtienen seres genéticamente idénticos.

A pesar de que el estudio científico de la genética fue iniciada por Juan Gregorio Mendel allá en 1865, no es sino hasta la última mitad del siglo pasado en que esta rama de la biología ha desatado profundos debates.

La primera clonación en el mundo animal fue realizada, a partir del óvulo de una rana en 1952 por científicos de la Universidad de Pennsylvania, o sea hace 50 años. El primer nacimiento por clonación de un mamífero superior (caracterizados por reproducción sexual), la mundialmente famosa oveja Dolly, en el Instituto Roslin de Edinburgo, Escocia, el 24 de febrero de 1997, provocó cuestionamientos no solo de carácter científico, sino también morales, éticos y religiosos.


Dolly

El 25 de noviembre de 2001, la compañía Advanced Cell Technology Radicadaen Worcester, Massachusset (U.S.A.), anunció a través de la revista (publicada en Internet) The Journal of Regenerative Medicine, la obtención del primer embrión humano obtenido por transferencia nuclear. En otras palabras, el primer embrión clónico humano. El anuncio desató inmediatamente una tormenta en los medios de comunicación.

Hace apenas unos días, el 27 de diciembre, la empresa Clonaid anunció el nacimiento de Eva, el primer ser humano clonado. Hoy, los gobiernos del mundo, incluso aquellos con un bajo desarrollo científico y tecnológico, intentan, al vapor, afinar y actualizar su legislación sobre este nuevo evento científico y humano que, si bien se venía anunciando, no había sido priorizado adecuadamente.


Brigitte Boisselier
Directora Científica de Clonaid

La empresa Clonaid fue creada en 1997 por el culto religioso de los Raelianos. Para este grupo la vida en la tierra fue creada en laboratorios por seres extraterrestres. Los grandes profetas y fundadores de credos religiosos como Buda, Mahoma o Jesús son clones de seres superiores traídos a la tierra.

La clonación humana fue un tema recurrente en la ciencia ficción del siglo pasado, novelas como "Un Mundo Feliz" (1932) de Aldous Huxley o "Clones" (1996) de Michael Marshall Smith planteaban con algunas bases científicas los posibles efectos de la clonación en la sociedad. Otras, como "Los Niños del Brasil" (1976) de Ira Levin solamente sirvieron para desinformar y propiciar miedo y confusión al proponer que por este medio se podían crear copias de personajes tan odiados como Adolfo Hitler.

Es importante hacer algunas precisiones necesarias para entender desde un principio las implicaciones y dimensión real de la clonación. El hecho de que dos clones sean genéticamente idénticos, no significa que sean idénticos en todas sus manifestaciones. El medio ambiente natural y cultural es determinante para generar diferencias entre ellos. A la pregunta de si un clon de Einstein tendría el mismo coeficiente intelectual, personalidad y carácter, que el Einstein original, la respuesta es no. La inteligencia, el carácter y la personalidad de un ser humano son consecuencia no sólo de sus genes sino también, y en una proporción nada desdeñable, del medio ambiente en el que se desarrolla.


Transferencia Nuclear

La técnica de clonación más relevante y prometedora es la de transferencia nuclear (TN). La TN consiste en la sustitución del núcleo celular de un óvulo por el núcleo de una célula con una dotación cromosómica completa. La célula donante del núcleo puede ser una célula ya diferenciada, "madura", de cualquier otro tejido (intestinal, de tejido mamario, piel) aunque también pueden utilizarse para este fin células procedentes de un embrión. Esta fue la técnica usada por Iam Wilmut para lograr a Dolly.

Existen dos modalidades de clonación:

  • Clonación reproductiva:
    La clonación reproductiva está dirigida al nacimiento de individuos completos genéticamente idénticos. Implica la implantación del embrión clonado en el útero de una madre sustituta, el desarrollo del mismo y el nacimiento de un individuo.

    El éxito de la clonación reproductiva depende de muchos factores muchos de los cuales no se controlan bien aun. Esta es la razón por la que el porcentaje de intentos fallidos en la generación de clones viables es muy alto. A las dificultades de la transferencia nuclear propiamente dicha hay que añadir los problemas asociados con la implantación del embrión al útero, que pueden también llegar malograse. De hecho Dolly es el único resultado satisfactorio de 277 intentos.

  • Clonación terapéutica o celular:
    La clonación terapéutica está limitada a la fase celular y tiene como principal finalidad la obtención de las denominadas células madres. Las células madre son células capaces de reproducirse indefinidamente y que, estimuladas adecuadamente, pueden evolucionar y diferenciarse hacia cualquier tipo de tejido, ya sea piel, tejido nervioso o muscular. Estos tejidos se podrían utilizar para tratar a pacientes con una gran variedad de enfermedades sin problemas de rechazo.

    La clonación terapéutica es la que cuenta con más partidarios, entre ellos la mayor parte de la comunidad científica. El argumento principal a su favor es que servirá para avanzar en el tratamiento de numerosas enfermedades humanas tales como la diabetes, el cáncer, el SIDA, el Parkinson o el Alzheimer, así como en los procedimientos de fertilización in vitro.

Así como existe un consenso entre en la comunidad científica y en una parte importante de la sociedad sobre la conveniencia y utilidad de la clonación terapéutica, existe un rechazo casi unánime a la clonación humana reproductiva basándose en su inutilidad e inconveniencia. La primera razón de peso que la desaconseja se refiere al carácter experimental de las técnicas empleadas y al elevado riesgo de fracasos y de seres humanos defectuosos. Aun en un escenario de éxito, no se puede descartar que los clones lleguen a ser considerados ciudadanos de segunda clase; en algunos casos engendrados con una única finalidad, la de servir de proveedor de órganos de repuesto.

Tal como ha ocurrido en épocas pasadas cuando se han presentado descubrimientos científicos y tecnológicos como el descubrimiento de la pólvora o la fisión nuclear, la clonación puede caer en el irremediable impulso de ser utilizada más allá de toda norma o razón.

El debate, la reflexión y la toma de decisiones en un tema como este, en el que subyacen conceptos científicos, tecnológicos y biomédicos, independientemente de sus implicaciones éticas morales y religiosas, requiere en primer lugar, conocer aquello de lo que estamos hablando, comprender que estamos atestiguando el nacimiento de una tecnología de la cual no podemos aun prever una amplia gama de aplicaciones y que como cualquier tecnología es perfectible. Sólo a partir de la información y del conocimiento es posible la reflexión y la opinión informada que debe preceder a la toma de decisiones.

Las universidades y las sociedades científicas tienen en este sentido un papel, una muy importante función que cumplir: promover la apertura de la sociedad hacia los cambios tecnológicos que ya estamos experimentando, informando de sus beneficios y peligros potenciales con claridad y seriedad, pero sobre todo, estimulando el pensamiento crítico, científico y humanista. El miedo y los juicios espirituales no debe limitar nuestra libertad, progreso y capacidad para el bienestar.

 

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