La seguridad entre los Aztecas

Durante la época prehispánica la justicia entre los Aztecas era rápida, expedita y definitiva.
Pero, ¿que era para ellos un crimen? El robo, el adulterio, la blasfemia, el asesinato y el estado de ebriedad. Todos, con excepción de la ebriedad, siempre y cuando ésta fuera de carácter ritual, eran considerados como crímenes capitales.
Para este pueblo, la guerra y los sacrificios ceremoniales, el homicidio y la rapiña durante la batalla, no involucraban a la tribu o al clan. Por esto, resulta difícil comprender que un pueblo dado a la matanza sacra tan abrumadora, se horrorizara tanto ante la muerte como castigo. Es decir, que mientras se recompensa al homicida durante la guerra, se le considera un asesino antisocial en tiempos de paz.
Delitos que ameritaban la pena de muerte:
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El asesinato.
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El adulterio, aunque la condena podría variar de acuerdo a las circunstancias de las personas involucradas.
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El robo, a un mercader cumpliendo con "negocios sagrados", muerte por lapidación ya que para ellos el comercio era sagrado.
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El robo, en general, era una aberración, para la cual la restitución en especie era la pena usual. Pero, si las cosas no podían ser restituidas, la muerte o bien la expulsión del clan, que viene a ser la misma cosa, o la esclavitud.
Para los aztecas, los crímenes más abominables eran los religiosos. El robo a templos, resultaba una ofensa que podía provocar el disgusto de los dioses. Dudar de la eficacia de las plegarias, o renegar de cualquier cosa que pudiera traer el desastre sobra toda la tribu, acarreaba la muerte inmediata del blasfemo. Estos motivos no distaban mucho de los del mundo cristiano, por ejemplo, un auto de fe de 1579, en Sevilla, dice: "...sentencia del tercero, Juan de color, esclavo, de 35 años, injurió el nombre de Nuestra Amada Señora y otros santos.., discutió sus milagros..., será quemado en la picota".
Por otra parte, la brujería era el peor de los crímenes. La obsesión de ella está entrelazada en las fibras más profundas de la mente primitiva, especialmente si es dirigida contra alguien del mismo clan. Causar la muerte por medio de la brujería, era considerado peor que el asesinato común; la sentencia de muerte para este delito, era ejecutada únicamente después de prolongadas torturas.
La administración de justicia estaba proyectada de modo que el pueblo viviera en armonía. No se encontraba creada para sus vecinos, pues todos los otros pueblos eran enemigos.
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